viernes, 25 de abril de 2008

HISTORIAS DEL TANGO (Por el Profesor YAMATE A. ZILENCIO


UN OSCURO PRECURSOR

Quienes velan por la pureza del tango pretenden ignorar que nació en los prostíbulos y creció entre rufianes. Rufianes como El Cordobés Sabanera, primer letrista del tango canción y obsesionado por los temas sexuales.
Sé que mis innumerables detractores me dirán que la historia no depara ningún sitial a Sabanera. Y tienen razón. No lo merecía en absoluto. Conoció una gloria efímera cuando los tangos tenían nombres como: El fierrazo, el Queco, dame la lata, Eche veinte centavos en la ranura y otros de similar estofa, que hacían alusión lisa y llana a la copula, al acto sexual o a la chanchada. Luego cuando el tango se hizo refinado y aludía a la realidad dura y cruel del hombre de la calle, Sabanera fue justamente olvidado. Y ese olvido se debe a dos cuestiones fundamentales,
1 ª - Sabanera no evolucionó con el tango. Sus letras mas conocidas, la Talquerita, el Quepo, la granujienta, el barbudo y el tallarín sin huevo, seguían aludiendo al coit..(me auto censuro porque soy un hombre pudoroso)
2ª - Sabanera fue detenido por la autoridad, acusado de matoneo, cuatrerismo, robo de gallinas y exibicionismo, yendo a dar con sus huesos en el tristemente célebre penal de Madalenas, en donde murio por rendir culto al todopoderoso idolo al que adoraba Onan.
El historiador Gerardo Tunesi sostiene en su ensayo "Sabanera, genio u obseso sexual" que en los muros de la celda 54 del penal aun hoy pueden leerse miles de tangos procaces de Sabanera.Apunta también que nadie les presta atención, siendo como son testimonio patibularios de las desdichas y estrecheces del hombre sin libertad.
Lejos de la inocente vulgaridad de aquellos primeros tangos, esas letras pasan hoy por compadradas de un chico de 10 años, el tipo de canciones que se corean en los autobuses de larga distancia que se dirigen a las colonias de vacaciones.
Ya quisiera yo volver a esos tiempos ingenuos en los que el objeto de deseo seguía siendo una entidad prohibida.
Por eso he rescatado del olvido a Sabanera.
Y también porque he contraído deudas de juego con Teofilo y Benito, bisnietos del mentado.