miércoles, 3 de agosto de 2011

TANGUISS, UNA COPIA DESCARADA - Por el Turco Desvarietti

Estamos en 1978. No son buenos los tiempos para el tango. Las parejas y los programas se suceden en la televisión provocando bostezos y agriando las cenas familiares en tensas discusiones generacionales. La pibada joven, subida a los ritmos extranjerizantes alterna sus afán de rebeldía con horribles remeras estampadas de cuello en V, los pantalones mil rayas, las camperas inflables y los cuellos subidos en un estilo punk-campechano.
Las mentes pensantes del tango, viendo como su público se va muriendo o desviando hacia alternativas del estilo Mateyko, conciben la idea de atraer a los jóvenes con un grupo que es un clon de Kiss. Asi, en marzo del 79, a instancias del empresario Cordobes Juancho Romañoli nace el grupo Tanguiss, integrado por los hermanos Carlos y Pepe Kuyunchoglu, Diano Salaberry y Jose Tiburcio Sornomás.
Para promocionar al grupo Romañoli mete mano en una foto de Kiss que difunde por las milongas y clubes. Asi consigue engañar a varios empresarios de provincias sin pagar nada por los derechos.
Los Tanguiss llegaran a sacar dos discos con la imagen de Kiss: "AFEITADOS" y "AROMA A GAJO E MANDARINA" donde cantan valses, milongas y tangos de neta inspiracion vareliana

Las radios de todo el pais difunden aberraciones musicales de los Tanguiss: Roñita, La Pavota, la Hora de la mondiola y su mas laureado Éxito - plagiado descaradamente a Kiss - Fui hecho para milonguear. Un grupo cuya imagen publica es un montaje publicitario.
Se calcula que en 1979 el grupo Tanguiss llegó a vender mas de un millón de copias de sus discos.
Romañoli, consciente del bombazo que tiene entre manos organiza giras por el interior y así consigue engañar a empresarios y dueños de clubes que ven como sus decadentes negocios se ven favorecidos con un fenómeno que poco a poco va escapando de las manos de sus creadores.
Las presentaciones se suceden. En los clubes y milongas los TANGUISS actúan casi en la penumbra, apoyados por maquinas de humo tan potentes que impiden ver la verdadera naturaleza de estos descarados músicos. Ademas Romañoli hace que las mismas máquinas difundan sustancias alucinógenas para confundir a los asistentes.
En los años 80, con mas de quinientos conciertos a su espalda, estos pícaros se han llenado los bolsillos con una juventud que no sabe como es su verdadera apariencia.
Apoyados por una hábil operación propagandista nacional que impide que las imagenes se difundan al exterior, los Tanguiss han devuelto al tango a un lugar preferente entre la juventud.
El 17 de Agosto de 1981, en el concierto Sanmartiniano de Plaza 9 de Julio, en Pergamino, todo el montaje se viene abajo.
La juventud ha estado esperando este concierto con espectativas desmesuradas. Se ha suspendido dos veces porque el emplazamiento del escenario no acaba de convencer a Pepe Kuyunchoglu. Por fin, y ante las presiones de la gran masa que llega hasta la plaza de ejercicios, comienza el concierto.
"En los primeros conpases me di cuenta que algo iba mal", recuerda un avejentado Salaberry en el asilo donde vive. "los pibes jugaban a tirar botellas a la avenida. Tuvimos que suspender dos veces.
"Y entonces fue cuando un grupo de pibes se llevo todas las máquinas de humo para una obra de teatro que estaban organizando." "jonhy Allon Vengador, creo que se iba a llamar".
La multitud atónita comprueba (hay cámaras de la television local retransmitiendo para todo el país) que lo que han estado viendo es un fraude.

Lo que ven son cuatro cordobeses barrigones, mal maquillados con tiza y corcho quemado en la cara, que en vez de botas dragón (que se han puesto de moda en todas las milongas del país, con las consiguientes lesiones) llevan alpargatas de yute.
El escandalo es masivo. Los tanguiss salen huyendo, perseguidos hasta la vecina ciudad de Colon por una turba enfurecida que pretende lincharlos con sus corbatas. Abandonan el país en una avioneta particular y se establecen en Papua-Nueva Guinea, donde viven durante un tiempo de la música, que utilizan con fines religiosos.
Hoy, no queda ninguno de los asistentes a sus conciertos que afirme haber ido. En el ambiente del tango no se habla del asunto, considerado como un tema Tabú.
Y aunque hay algunos hoy en día que parecen bailar como si tuvieran botas dragón, todo el asunto se ha olvidado en aras de un conservadurismo que recorre las milongas tiñendolas de un aburrido savoir-faire que muchas veces lastra la alegría de bailarse un milongon como dios manda...