lunes, 1 de abril de 2013

RISPULO HABITACHI, EL ARREGLERO DE LOS MILONGUEROS - Por Yamate. A Zilencio

Desde que el tango  es tango y el mundo fue y será una porquería, existen bailarines y bailantes,  estrellas, notoriedades, notables, desdeñables, payasos y patetistas. Las pistas de cualquier país polinizado por el tango están llenas de esta variopinta mezcla que permite disfrutar a los que sienten el ritmo en las venas o a los que les pica la garganta por el puro y  secreto arte de reírse de los demás, esa costumbre tan argentina que se practica en paseos, bares  y mesas a las que dos o tres amigos apuntalan con una botella de vino