sábado, 24 de agosto de 2013

CUANDO LA MILONGA ESTUVO EN PELIGRO: LOS CANYENGUE ATOMICS - por el Turco Desvarietti.

Ahora todos nos ponemos los zapatos, nos compramos pantalones anchos, y vestidos tangueros, nos vamos a la milonga y si no  vamos, vamos al día siguiente. Pero hubo un tiempo en que entre milonga y milonga podían pasar tranquilamente meses y años.
El tango herido de muerte por la música disco,  Demis Roussos y Abba, estuvo a punto de colgar para siempre los botines y pasar a una jubilacion anticipada para ir a beber en las mesas del ayer. Apenas se sostenía sobre sus pies llegando a los ochenta. Sin embargo y cuando más lo necesitaba, hubo un puñado de valientes que empeñados en devolverle su vieja gloria lo hundieron aun más. Un caterva de impresentables que a guisa de tangueros decidieron mezclar el imposible genero de superheroes con el tango. El Resultado Los Canyengue Atomics, un programa de television orientado a las crédulas masas juveniles, copiado luego, según su creador, desvergonzadamente por Disney.
En palabras del susodicho, un anónimo programador televisivo de nombre Procolo Garguleti : "Tuve una inspiración" de tanto ver Ultrasiete de chico se me ocurrió que a veces la milonga se desbanda porque viene borrachos, roqueros o simplemente mostros pataduras que hacen desastres sobre la pista. Como ya estaba inventado "Supermilonga", el personaje de Petronio Sacachanca,  y no alcanzaba para cubrir todas las milongas, se me ocurrió que bien podían ser cinco milongueros, que invocando poderes especiales repartieran justicia en la ronda. Así nacieron los Canyengue Atomics, comenta Procolo, casi entre sollozos.
Se grabaron cinco capitulos y solo llegaron a emitirse tres, en horario de máxima audiencia, compitiendo con "La Pandilla de la Mano Roja" y  El equipo A. Actores: luchadores despedidos de "Titanes en el ring" por problemas con el alcohol,  Bailarines despedidos de "La Botica del Angel" por el mal gusto.
La historia era simple, pero tenia su gancho. Sucedía en alguna milonga - que siempre era la misma para abaratar costos -  que transcurría pacíficamente en tandas disarlianas en donde no había empujones ni apretones ni firuletes. De esa plácida instancia se pasaba con desmesurados juegos de camara y primerisimos primeros planos de gentes alteradas y en estado de pánico, a unas rondas violentas en donde no faltaban bravucones venidos de afuera - siempre con chaqueta de cuero o pelos largos - Hippies que ralentizaban la ronda a fuerza de sanguchitos y temibles pandilleros discopunks de jopo parado y camisa floreada que se ponían a valsear irrespetuosamente molestando a los milongueros de ley. Esto propiciaba la lenta llegada de mostros venidos de milongas extranjeras que apoyaban despiadadamente sus caras sudadas y babeantes sobre las chicas lindas intentando bailar con escasa gracia o arrabaleras de temibles piernas y voz ronca que arrebataban a muchachos buenos y los sumían en la desesperacion al hipnotizarlos con frases del estilo "que hago ahora" o "ahora que tengo que hacer".
En ese momento la cámara mostraba a cinco mesas en las que había sentado un milonguero tomando vino al borde de la rabia  - Esta secuencia siempre era la misma para acentuar el dramatismo: el milonguero azul, tirando una copa, el milonguero rosa ajustándose la corbata, el milonguero amarillo sacando un peine y peinándose, el milonguero verde atándose los zapatos y el milonguero rojo, el jefe, que lentamente levantaba la mirada desde la mesa irradiando poderío con ojos entornados y la cara transfigurada en brillo letal. El mismo jefe se subía a la mesa y al grito de "Morfosis. amigos, iniciar morfosis" todos se zampaban la empanada sagrada que los transformaba en poderosisimos superheroes. Transformación que se realizaba al unisono con el consabido truco de la pantalla dividida en cinco.
Y ahí se armaba la zapandanga.
Los héroes tenían cada uno un poder: Azul : superboleazo, Rosa: pivot nuclear, amarillo: Sanguchito de la muerte, verde: la ráfaga de ochos inutilizantes y Rojo, al que se recurría como ultimo recurso cuando los otros cuatro payasos eran superados en números por los mostros - cosa que pasaba casi siempre - la sacada directa a la barriga, que no se veía en las milongas ,pero era efectiva.
Establecida la calma todos compartian vino y picada de milanesa hasta que sonaba la llamada de auxilio en el reloj del jefe: la voz fina de Libertad Lamarque cantando "Dejame no quiero que me beses", señal segura de disturbio que obligaba a los héroes a otra morfosis y posterior huida en un meahari color marrón.
Cinco capítulos se hicieron y casi no se vió ninguno. La juventud, entusiasmada por el equipo A, no le presto atención ninguna. Años mas tarde, surgieron los Powers Rangers, héroes con un sospechoso parecido a los Canyengue Atomics.
El tango, sitiado en sitios subterráneos, comenzaba a desperezarse, a quitarse la bufanda y a calzarse los zapatos para repartir abrazos y castigadas a otros ritmos de baile separado.
Pero todavía tenia un largo desierto por delante.