viernes, 26 de febrero de 2016

LA IGLESIA MILONGUERA DE LOS PRIMEROS PASOS


En estos días, y viendo la proliferacion de milongueros y milongueras vestidos de rojo y amarillo, supusimos que estábamos ante una nueva moda entre bailarines. Se sabe, basta que un diseñador
saque algún nuevo artilugio o diseño, para que lógicamente todas las milongas se contagien, lo mismo que con los pasos.  Pero lo extraño, era que los milongueros que estaban de rojo, bailaban de una manera diferente a la que suele verse hoy en las milongas, mas pausado, con una caminata peculiar y recreándose en pasos que habíamos creído perdidos, como la sentada o la empujadita con gancho. Luego investigando, vimos también que en alguna milonga habían puesto en la barra una alcancía roja donde rezaba en grandes letras amarillas "IGLESIA MILONGUERA DE LOS PRIMEROS PASOS - DONACIONES". Esto nos llevo a abordar directamente a uno de aquellos milongueros, que abusaba del triple gancho. El mismo nos confirmo que pertenecía a la iglesia y nos invitó a visitar el templo. Al otro día de tarde nos encontramos que la sede de la iglesia estaba en un viejo club de barrio, al costado de la cancha de bochas en una sala de parquet kerosenado donde había un signo con el que se identifican los debutos, como se hacen llamar los seguidores y allí mismo el Saquedan - dudosa figura retorica para identificar a quien oficia la misa milonguera - nos habló de la iglesia. " Creemos en los primeros pasos, aquellos primitivos y auténticos pasos a compás que nuestro profeta trajo de su África natal, en el giro del hombre alrededor de la mujer, en el "símbolo del Ictis invertido" que es lo que todo debuto debe hacer en las pistas y en la fugacidad y la improvisación. Sabemos que nuestro padre milonguero que ha de venir a juzgarnos desde una mesa con el cáliz de vino en la mano izquierda, ve agradables nuestros sacrificios y sabe que el ocho cortado en una forma de atrapar el infinito. Los debutos se llaman asi, porque el hombre de fé debe pisar la ronda como si fuera la primera vez que va, con inocencia y ansiedad. Por eso el signo de nuestra creencia es parecido al pez, el ICTIS, con el que se identificaba a  primeros seguidores de Cristo, pero si se fijan bien, verán que nuestro trazo va hacia adelante, para no interrumpir la ronda. Es lo que nuestro profeta africano nos enseño. " Apenas nos hubo dicho esto un sujeto de peluca rubia y rizada con una túnica roja y una sobrepellíz amarilla subió al estrado y enseguida todo comenzó a cuadrar. Aquel tipo era el "Pebete Burundi", el mismísimo sujeto que se daba el lujo de criticar a los campeonatos mundiales de tango afirmando tajantemente que el tango era Africano en sus orígenes, concepción y factura,  que los uruguayos y los argentinos se habían aprovechado del compás africano perjudicando al equipo Burundés que fue a competir en el primer mundial de tango, llegó a la final y fue engañado por los Uruguayos, que los retuvieron en una habitación. El mismo Pebete Burundi que publico en nuestro Blog una publicidad con sus vídeos  "Curso para principiantes del Pebete Burundi y Milonguero esperto", que nos quedó debiendo.


El saquedan emocionado dijo "Es nuestro Profeta, y ustedes tendrán el privilegio de escucharlo"
Y sin que pudiéramos replicar aquel extravagante  y reconvertido ser comenzó a hablar:

"Queridos debutos y debutas en la fe de nuestros pasos, a ustedes me dirijo, que desfallecen contra las sacadas y contra los giros, que ven como su cadencia se ve amenazada por el mal uso de la disociación y que tienen dudas. Difunden la vieja nueva  y las palabras en las milongas, y se exponen al escarnio a la burla y  la incomprensión. Pero yo os digo que el reino de nuestro señor milonguero es como el  sanguche medio mojado de jamón y queso que queda en la bandeja y que el rico desprecia porque no lo ve agradable a sus ojos. Ese rico que va a la clase todas las semanas y con su infinita arrogancia pretende que el señor lo ilumine, solo porque pagó mas que los otros y se da el lujo de hacer clases privadas. Pero sus pies no lo acompañan. Y su corazón rico tampoco. Y solo va una vez a la milonga y en la ronda gira y gira y topa con todos  los molesta, porque cree que su espacio es mas importante que el de los otros milongueros. Y no practica y no tiene cadencia. Y apunta con el codo a los demás y a su perdición. Porque yo les digo que antes entrará en el reino milonguero un pobre con sus zapatos agujereados sin cromo y sus callos endurecidos,  que come agradecido el sanguche medio mordisqueado, a este rico con sus camisas y pantalones de diseño, con su cortecito y su melena cincelada para seducir y sus zapatos a medida. Porque ese no sabe que el sanguche es la sabiduría y está lejos del tango, y nunca lo entenderá.
 Seamos hermanos debutos, humildes en nuestra sabiduría, en nuestra cadencia para recibir la inspiración de nuestro señor todo el tiempo que podamos, porque sin miedo debemos perpetuar el milagro de la inspiración en cada milonga, hasta que podamos acceder al reino milonguero con sus empanadas y picadas infinitas, con su lechón que nunca se acaba y sus alcoholes que nunca dan resaca, con sus manteles que no se manchan y su perpetua "ultima tanda". Con su temperatura adecuada y sin sudor y esa fragancia etérea que nos envolverá para siempre y preservará hasta el más insignificante de los pasos. Allí en la pista inmensa veremos fraternales competiciones jocosas y nunca perderemos  el compás. Crean mis hermanos, crean en ustedes mismos, porque el más pequeño de los pasos, el mas ridículo tiene a los ojos del señor su belleza. Y ahora hermanos debutos recemos juntos la oración que nuestro señor milonguero nos enseñó:

                    "PADRE PASO, QUE ESTAS EN EL SUELO
                    SANTIFICADA SEA TU CADENCIA
                    VENGA A NOSOTROS TU EJE
                     HAGASE TU VOLUNTAD,
                     ASÍ EN LAS PIERNAS COMO EN EL PECHO
                    LA MILONGA NUESTRA  DE CADA DÍA DANOSLA HOY
                   Y PERDONA NUESTRAS SACADAS
                  ASÍ COMO NOSOTROS PERDONAMOS A QUIENES NOS VOLEAN
                Y NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACION
               MAS LIBRANOS DEL MAL COMPÁS.
                                                 ARMANDO. "

Enseguida todos se postraron, hicieron el signo del infinito en la frente contestaron a los gritos "ARMANDO" y luego, mientras el Pebete Burundi elevaba los ojos al cielo y comenzaba a cadenciar con enloquecidos pasos, todos comenzaron a bailar en la ronda una milonga Firpiana. Por lo que aprovechamos para salir huyendo, antes que nos convirtieran, en esta mescolanza absurda y degradada iglesia que sincretizaba y cretinizaba el credo cristiano con la doctrina de los vikingos, la iglesia maradoniana y vaya a saber que más.
No nos extrañe que como la IGLESIA DEL ESPAGUETTI VOLADOR  o la  IGLESIA DEL SUBGENIO, que te garantiza la salvacion eterna o te devuelven tu dinero  las milongas se llenen de debutos, con sus vestimentas rojas y sus pasos estrafalarios. Por lo menos su cielo, es simpático. Aunque es mejor no esperar demasiado y darlo todo aquí. No vaya a ser que después no haya nada...

domingo, 21 de febrero de 2016

EL CORAZON DE LAS TINIEBLAS MILONGUERAS 4 . UNA MILONGA ENLOQUECIDA - Por Catulo Bernal

En algún momento, los bailarines se bajaron. Quizá fue una travesía de unas horas o días. Ignoro el tiempo. Nuestra pequeña comitiva participaba de las milongas pero cada vez había menos. Íbamos dejando a la vera del río a pequeños grupos, algunos iban a pescar. Otros de visitas. Nos dormíamos, nos despertábamos. Herviamos arroz, polenta o fideos. Pronto solo fuimos siete. Los miembros de la comitiva Lusiardiana, en la búsqueda del Tucumano Pastura, Huguito Flin, Jimy Gray y un muchacho de la tripulación, cuyo nombre no sabré jamás, pero se pasaba lustrando sus zapatos al sol, practicando algunos pasos que le enseñaba Jimy, con una marca peculiar y rotunda, casi una obligacion más que sugerencia, algo que había visto en la pista, con alguna de las turistas y me pareció no ya una marca, sino una imposicion. Hasta el  desapareció una noche. Pero sus zapatos manchados con algo marronoso quedaron allí, pegoteados sobre cubierta.
Una tarde vimos desde el barco una milonga a pie de costa en un embarcadero y decidimos bajar a ver. Sonaba una orquesta que parecía una cruza entre Carabelli y Lomuto pero la letra hablaba de camaleones con pañuelo al cuello. Atracamos. Bajamos dispuestos a comer en una mesa de chapa cercana a la pista. Había muchas. Esas típicas mesas con las patas dobladas y soldadas, de dudosa estabilidad. La pista era una cancha de tenis que algún soñador poco practico había puesto cerca del agua y  a la que le habían quitado la red y encerado.  Un cartel hecho de arpillera daba la bienvenida a la "RIGUROSA PRACTICA CHARQUITOS " y un poco más abajo en minúscula "AQUÍ ESTA LA BASE DEL MÉTODO PASTURA".  Cualquiera que vaya a una practica sabe que aunque muchos van a ejercitar y descubrir pasos, todos terminan bailando como si fuera una milonga en un ambiente mas distendido y dialogado. Aquí no. En vez de practicar pasos o  técnica y pasarse algunos trucos útiles aprendiendo e intentando  había cinco grupos diferentes separados y cada uno haciendo en dudosa sincronía un paso. Uno solo se dedicaba a girar y girar, a derecha e izquierda bajo la supervision de un profesor con tirantes oscuros a juego con su camisa estampada. Otros solo hacían sanguchitos pero en una manera ininterrumpida, y los adornos de las chicas eran escasos y sin gracia. Había un grupo con las mismas camisas estampadas, los mismos pantalones y vestidos iguales pero con diferentes tonos, practicando sacadas por adelante y por atrás. Otros solo practicaban ochos. Y el ultimo de los grupos se mantenía haciendo el paso al costado con lápiz sincronizado, ese paso de apertura con el que parecen comenzar todas las coreografías en las exhibiciones de hoy en día. Una, dos, cinco, una infinidad de veces el mismo lápiz sincronizado, perfecto y sin imprevisto. Era como un campamento militar y se apreciaba en los gestos de todos una dureza y un afán de perfección que no tenia nada de disfrute.  Nos sentamos casi sin querer quedarnos.  Quizá porque en algún lado humeaban tres o cuatros surubis, y el olor increíble del pescado de río fresco sobre las parrillas nos tentaba. Muy pronto vino un rubio con los ojos extraviados en un punto indeterminado. Tenia una camisa estampada, o mejor dicho una camisa hecha con recortes de estampados y unos pantalones bonbachudos de cuatro pinzas, muy amplios y con los mismos parches que usaba en la camisa. "Vienen por El, no es cierto? Soñé que venían a escuchar su voz y sus profecías, su palabra. A ver el efecto de su labor entre nosotros, que somos recién unos niños curiosos asomados al gran secreto del tango. Ah, que voz, que visión. Lamentablemente hoy no vendrá. Dicen que esta enfermo por haberse pasado cinco días seguidos en la pista. Tendrán que conformarse con sus enseñanzas grabadas". Confusamente asociamos a ese "El" con el Tucumano Pastura. Un ser de poder e influencia capaz de desarrollar esa extraña forma coreográfica, que nada tenia que ver con la improvisación y la riqueza del tango real y se asemejaba a una practica marcial, un entrenamiento de combate para pistas inhóspitas. Un grupo aparte con camisas mas brillantes, pero mal cortadas - como las de todos allí - solo se mantenía caminando y esquivando voleos y sacadas, con borceguies de charol y zapatos que parecían de hojalata. Era demente.
 El de los  retazos  escuchaba a alguien invisible a la vez que manoseaba torpemente un ejemplar del espantoso" MANUAL DE PASOS PARA PRINCIPIANTES", marcado y señalado con birome. Pude ver unos dibujos en los que se explicaba como bailar. El método y el dibujo eran aberrantes y equivocados. De atrás del parrillero salio un gordo con la camiseta y la cara tostada por el sol  y  con amabilidad campechana nos urgió a probar las empanadas de pescado, el pacu con papas fritas y el vino de la casa. Por lo menos parecía normal. Como algunas personas que comenzaban a llegar para comer y no obstante seguían la practica intentando reproducir los pasos. En tanto los grupos habían rotado en su cometido, supervisados por los mismos profesores hombres y mujeres, con los mismos cortes de pelos, los mismos peinados, los iguales tirantes estampados a juego con sus camisas, las mismas medias filigranadas. Como si todos hubieran sido productos de una fábrica para bailarines que trabajara solo para crear esos modelos repetidos.  "El me ha honrado con su amistad y sus palabras, su filosofía. Dice - comento el loco de los retazos luego de escuchar al susurro en su oído -  que pronto todo el mundo estará bailando con este método.  Que todo lo anterior, solamente es un tanteo hasta este baile definitivo. Somos la evolucion de aquellos primeros milongueros, su forma mas depurada. Y no hay vuelta atrás".
 Miré con horror a la pista. Ahora y siguiendo un invisible llamado todos estaban bailando. Que es un decir, porque aquellos engendros esmeradamente uniformados y sin estridencias intentaban en vano adelantarse, como si estuvieran en una carrera por llegar primeros. Llegar primeros!  En una ronda! Entienden lo que digo?
Nos trajeron la comida. El vino de la casa tenia un rotulo en el que se veía a Pastura, con una camiseta sin mangas y tirantes negros, en pose anquilosada con una rubia. "POSTURA Y ELEGANCIA" decía la botella.
 En ese instante  comprendimos que debíamos huir.
Pagamos, pedimos una bolsa para llevarnos la comida.  El loco se había ido a buscar un dvd para que pudiéramos escuchar grabada la buena nueva. La "extraordinaria voz de ese hombre notable" Nos fuimos yendo despacio hasta el barco.  Al fondo entrevimos una empalizada hecha de palos clavados en la tierra, distanciados en 10 centímetros. En los extremos se veían zapatos de baile con los cromos colgando, manuales de tango atravesados y destripados, cintas de vhs con las entrañas temblando al sol, Discos de Canaro despedazados. Si hubiera visto la cabeza de un milonguero con la lengua afuera morada por el vino, no me hubiera extrañado nada.  "Las mujeres son terribles cuando se quieren casar, las mujeres son terribles cuando se quieren casar" sonaba y las parejas seguían en su competición hacia la nada.  Desde el agua y comiendo la empanada de pescado, que parecía lo único
real pero menos contundente en su pesadez que aquella practica  delirante, nos fuimos yendo hacia arriba. El Loco de los retazos nos vio y en vez de saludarnos repetía el lápiz de la apertura sosteniendo sobre su cabeza el DVD.

 Muy pronto nos íbamos a encontrar con el Tucumano, el mesías de todos esos bailarines sin alma y sin identidad propia.
Muy pronto nos íbamos a meter como  una puñalada en el inicuo corazón de las tinieblas milongueras.