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sábado, 19 de noviembre de 2016

EN LAS MILONGAS DE LA LOCURA de Horacio Felipe Llovregat (comentarios de Libros con el coya a. Gurrietes)

Hemos vuelto a la normalidad. La crasa y disoluta senda de normalidad infame por donde van las publicaciones de la editorial "El Croto" acoge en su margen un nuevo espanto. Palabra apropiadisima pues su ultimo hallazgo editorial apunta directamente al horror cósmico y lo envuelve en un indisimulado plagio disfrazado de ambiente tanguero. Se trata de "En las Milongas de la locura" de Horacio Felipe LLovregat seudónimo que encubre a un tal Samuel Orencio Bidón, que con su fanatismo quiere homenajear  al inventor del horror cósmico:  el escritor de Providence y creador de los "Mitos del Chulthu" Howard Philiph Lovecratf y a su novela "En las montañas de la locura".
En biografía de solapa Bidón consta como  "Profesor de etnias muertas y tango canyengue, demonologo televisivo y también escritor",  actividades todas que a priori no parecen muy redituables ni conexas.
Notese el "también" de la editorial que sugiere una vocación tardía, un pasatiempo pagado por la familia  y el distanciamiento cínico del editor.
Si la cosmogonía de Lovecraft se basaba en la premisa de alienigenas razas primigenias y oscuros dioses anteriores al hombre  sobreviviendo en la creencia y culto de  pequeñas poblaciones en decadencia, con humanos deformes  fruto de la cruza endogámica entre los lugareños o la inseminacion alienigena,  la morondanga que ha creado LLovregat no le va en saga.  Su protagonista es un tal Carlos Dexter Waldo, viajante de comercio cuya actividad lo lleva a pequeñas poblaciones rurales  donde oferta su producto: "Galletitas Salamin".
Como Buen milonguero el hombre lleva un mapa viejo con abstrusas anotaciones sobre milongas y sitios donde se baila, además de un Cd con tangos de Raciatti y dos pares de zapatos. Buscando la localidad cordobesa de Guasapampa extravía la ruta y metiéndose por un camino de tierra llega luego de atravesar una imposible niebla purpurea a un monstruoso pico "Cuya oscura sima se perdía en un caos nubico en el que me pareció atisbar aladas formas que se cernian sobre los techos bajos y casi abandonados de una ciudad que intentaba sobrevivir bajo la ominosa mole. El Rambler ambasador quiso calarse como si presintiera la negrura que nos amenazaba desde el aéreo abismo. Obstinado le di velocidad al coche y llegamos con el envión a la primera calle de la inmunda ciudad, cuyo nombre era  Sanwich y donde me apreste a tomar un cuarto, perdida la esperanza de milonguear" .
La descripción de la ciudad y sus habitantes  es calcada a las creaciones de Lovecratf.  Reemplacese Sanwich - la versión culta del sanguchito,  el paso mas conocido por los principiantes  - por Dunwich, copiese y agitese con abundantes adjetivos truculentos  y  tendremos la mitad de la novela armada: techo altos de arquitectura delirante, calle lóbregas y miradas furtivas provenientes de lugareños huidizos y con rasgos en los que se ve abiertamente la degeneracion.  Bidon nos somete a un carnaval de situaciones incomodas que dejan ver a cada instante un sesgo mas xenófobo y racista que el plagiado original. y las ata con una ferviente creencia en el purismo de las milongas de antaño.
 Reproduzcamos aquí, para que puedan degustar sin ambages el peculiar plagiado de Bidón.
* "Luego de comer en la posada LA GUACHITA  un infecto guiso en el que había flotando en la salsa de tomates mal cortados y con zanahorias sin rasurar  algo parecido a una milanesa requemada que los hórridos parroquianos sorbían con avaricia y glotonería,  salí a la calle  con mi bolsa de zapatos al hombro y metiéndome en tortuosas callejuelas con las piedras impregnadas en la sal de un mar extinto  oí no sin estremecerme por el frío o la soledad, unos compases que me parecieron familiares. Siguiendo el sonido  me detuve ante el portal derruido de una capilla que hundía su decrepitud en un pasaje marginal. Entre los extraños capiteles salían dos cosas penetrantes: un vaho a podredumbre y un tango inidentificable ejecutado por una orquesta que no había oído en mi vida. Metiéndome en la oscuridad de un cavernoso pasillo que parecía bajar hasta las mismas profundidades de la tierra recordé con espanto el pasaje que el uruguayo loco Albardo Jailafed describe en el prohibido libro que bajo llave se guarda en la biblioteca de  la universidad de  Wiskitonic en Gharkan, el monstruoso "Milongomicon": El salón subterráneo donde el Dios ciego Taratutut danza junto a su corte de estridentes adoradores sin compás. Pero al término del pasillo solo me aguardaba una puerta.  Algo parecido a trazos efectuados en la piedra  por garras o uñas catalepticas me indicó que aquello era una milonga.
Un ser bulboso e infecto que cobraba la entrada me inquirio con su boca chancrosa: "Pagame fierita".
Franquee la entrada y supe que los horrores descriptos en los Pasiis Misteriis ,  los Manuscritos Pavotidos y en el imposible BolsenZapatiden Kulten de Güerner von Chupa tenian allí su tenebroso origen ."*
Subiendose a la corriente critica que solo ve en las milongas de hoy exhibicionistas y profesores de tres años,   el protagonista ve dentro y fuera de la pista seres horrososos y deformes, acechando a muchachas habilidosas con su eje profundamente desviado y su rudimentario danzar.  La iluminacion es tenue y la atmosfera asfixiante. Algunas parejas bailan en la penumbra sin sentido de la ronda  topandose a cada paso e  intentando  acompasar sin exito a una orquesta que desfigura los tangos con acordes abolerados.
 Prosigue Bidón:
 "Luego de calzarme los zapatos al lado de la barra en donde se exhibian innumeras empanadas verdinosas y babeadas y otras suculencias dudosas, cabecee a una muchacha que me pareció mas bien normal. Senti su mano en la espalda pero sus dedos parecian dotados de ventosas, como la excrecencia de un calamar abisal.  El tango ejecutado con inconcebibles instrumentos, vestigios colmillares de alguna dormida raza, se me escapaba a cada instante. La muchacha hacia unos sonidos guturales en mi oído y mis compañeros de ronda parecian conspirar para bolearme con excrecencias enfundadas en zapatos que ni el más desorbitado diseñador podria haber llegado a  imaginar.  En un instante de subida demencia sentí que la estancia cavernosa y  el suelo se elevaban y comprendi que acaso hasta el uruguayo Jailafed se había quedado corto en sus alucinaciones.  Bailábamos dentro de la ulcera del pie de una divinidad Gigantesca que abrazada a la cumbre que oscurecia Sanwich firuleteaba con cósmica y enloquecida liviandad. "

El final es previsible y malo. Waldo sale huyendo de la ciudad con su Rambler Ambassador, seguido por una turba  que amenaza devolverlo a las Milongas de la locura. Al volver la vista atrás la divinidad  ciega se apresta a una sacada. Perdido el sentido Waldo sigue conduciendo hasta que ve las luces de Guasapampa.
Ya no recuerda que ha venido a vender Galletitas  "Salamin" y busca desesperadamente una tangomaraton donde olvidar.
 Si  como esperamos esta basura tiene exito nada nos cuesta hacer un poco de futurologia y adelantar los siguientes éxitos del demonologo-canyenguero-escritor.   El que susurraba en las tinieblas, el morador de la volea,  El Caos arrastrante,  La búsqueda onírica de la desconocida milonga de Kagar y la maldición que cayó sobre D'arienzo harán sin duda las delicias de los fanáticos de "El Croto"  legión tan oscura como los adoradores de los dioses primigenios que don H.P. Lovecraft describía allá por 1920, cuando el tango eclosionaba y era aceptado por las gentes "Bian".
El ciego Dios Taratutut nos ampare.

jueves, 22 de octubre de 2015

DON PISOTE DE LA TANDA - (comentarios de libros por el Coya Gurrietes Borges)

Otra vez, Editorial El Croto, esa empresa literaria dirigida con mano firme y mente vacilante por el poetastro menor Dalmacio Ganci, nos trae un culmine del sin sentido y la sandez y nos preguntamos sinceramente si este emprendimiento obedece a algún criterio o es una derivación legal del crimen organizado en el que lavar los dineros mal habidos, pues la "novedad" de este mes es literalmente una extrapolación desafortunada de  la madre de la Novelística Moderna, la inmensa obra de Cervantes al mundo de la milonga: DON PISOTE DE LA TANDA, firmado por un tal  Leopoldo Jacinto Pastrami, nombre desde ya sugeridor de seudónimo, escritor - según la información de la contra tapa - de los libros "El chiste eterno" y "6662" que no hemos podido encontrar en ningún catalogo y son otros dudosos homenajes a Foster Wallace y Bolaño. Pero entremos en esta payasada.
"En un  lugar de la Tanda, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un milonguero de los de panza en tirantes, abrazo antiguo, mocasin de cromo flaco y traje brillon. Una olla de algo más papa que puchero, sauvignon las más noches, empanada y choripan los sábados..." Me resisto a seguir.
Basta ver la intención y la tediosa labor de "adaptacion" de este miserable, que nos pinta a don Alfonso Pisano, como uno de esos que frecuentan las milongas y obsesionado con cumplir puntillosamente todos los códigos se vuelve demente y sale a recorrer todos los bailongos para hacer cumplir  y corregir con su desviado sentido del tango, los desatinos de los malandras giradores.
 "En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra como para el servicio de su república, hacerse milonguero andante."
Sobra la palabra. Plagio puro y duro, aderezado con la palabra milonguero.
Lo acompaña, como no podía ser de otra manera, su fiel amigo El "Chancho Garza" a modo de escudero, un aprovechador que le va sacando los dineros en vino y entradas y le apaña la locura, con la esperanza de algun amorio fugáz - sin abundar en su compleja relacion - los dos  armados con la bolsa de los zapatos en los que vegetan pedazos de cromos que el loco ha ido juntando a lo largo de sus desvaríos.
Y como no puede ser de otra manera, el  Hidalgo emprende esta descabellada labor por amor a una tal "Sanguchea del Tacaso", objeto de su deseo y motivadora de su cruzada, que lo lleva a alojarse en hostales para milongueros y milongas desvencijadas donde se encuentra con una fauna ridícula de perdedores, figurantes, maestros venidos a menos, alumnos crédulos, estrellas sin ascendente, organizadores inescrupulosos y descompasados abominables que invariablemente terminan apaleando a los dos sangüangos al costado de la ronda. Y entre paliza y paliza Pisano "desface entuertos" destrozando pistas, puestos de comida y vestimentas, ahuyentando a las patadas a los dijey creídos y arremetiendo a bolsazos contra sus enemigos, como cuando destroza el pequeño teatro de marionetas tangueras del maestro Pepe,   creyendo estar siempre a merced de malvados encantadores que trastocan su sentido de la pista,  lo hacen bailar al revés y le sirven como excusa a su desvarío.
Y si no hay copia, hay "interpretaciones" como el caso de la novela del "curioso impertinente", en la que Pastrami se desvía de la historia de amor e infidelidad inducida original para narrar en cinco paginas la vida de un tipo que no hace otra cosa que molestar a los que bailan preguntándoles "Y ahora que hago?".
O la historia del "Festival de Sanguchitos de Chañar ladeado" donde nombran gobernador al Chancho Garza, que a diferencia del Panza original, que en su original es un excelente organizador, resulta en esta copia pomposa y nauseabunda, un desastre.
La pobreza estilística de Pastrami es tal , que solo se queda en la burla de la primera parte,  con Don Pisote metiéndose en la "milonga más grande del mundo" con su "manual del código" y su bolsa de zapatos en ristra a impartir justicia. Y allí termina.
 Ni siquiera está la segunda parte, quizá la mas entrañable y rica de "Don Quijote de la Mancha", donde el personaje comienza a comprender su locura y Sancho a Compartirla.  Donde el hidalgo es derrotado  en duelo por su amigo, el bachiller Sansón Carrasco disfrazado de caballero, que le hace prometer que ya no volverá a salir como caballero andante.
Esa vuelta triste y melancólica a su rutina simple de hombre común y pueblerino. A la muerte, sin pena ni gloria .
 Sirva esta critica para volver a la inmensa obra de Cervantes, en el que un Hombre  enjuto y viejo y su amigo bonachón y entrañable, pasaban hambre y palizas, sin desmayar pensando en contribuir con su propia locura compartida a un mundo mejor.
 Termino, con el párrafo memorable de Cervantes en el que el  ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, 
vencido en duelo por el caballero de la blanca luna, comprende que su sueño y su locura ha terminado:

"Fue luego sobre él, y poniéndole la lanza sobre la visera, le dijo:
-Vencido sois, caballero, y aún muerto, si no confesáis las condiciones de nuestro desafío.
Don Quijote, molido y aturdido, sin alzarse la visera, como si hablara dentro de una tumba, con voz debilitada y enferma, dijo:
-Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza, y quítame la vida, pues me has quitado la honra (cap 64 de la Segunda Parte)"

 Cuatrocientos  años han pasado desde aquello. Veinte desde la ultima vez que lo lei.
Y todavía  me sigue emocionando.


miércoles, 1 de julio de 2015

Comentarios de Libros: MAD MARCIO EL MILONGUERO DEL CAMINO - Por Yamate A. Zilencio

Entre los muchos despropósitos literarios de este año, destaca esta inusual mezcla de milonga y road movie futurista, obra de un tal Ubaldo Jacinto Chiclete, nombre que mas bien suena a seudónimo o personalidad multiple, una de las muchas a las que los directores fundadores y difundidores de engendros de Editorial "El Croto" nos tienen acostumbrados y que se presenta - vaya casualidad - casi junto con el estreno de la cuarta entrega de "Mad Max", quizá para aprovechar el filón peliculero y captar dineros de algún despistado, de esos fanáticos que compran cualquier cosa que lleve algo que tenga que ver con coches, dementes y sicópatas y esta destinada a poblar las bateas de usados - como el libro Tiburon - y las ofertas casi gratis para E-bocks.
El protagonista de esta dudosa obra,  es un tal Marcio Sacabuches, que se nos presenta como un milonguero respetuoso de los códigos, en un mundo donde el  tango es un divertimento planetario para gente pudiente y donde las milongas funcionan en gigantescas cúpulas aisladas del mundo, y autosuficientes, con establecimientos aledaños de comida, bebida, complementos, vestidos, balnearios y ocio.  Los mejores bailarines son tratados casi como  dioses, encumbrados en caches desproporcionados, seres caprichosos, a los que se les conceden todos los gustos e imparten clases sumergidos en piscinas de champán barato. Esta primera e idílica visión, en la que se sitúa a Marcio y su pareja, disfrutando de una tanda Pugliesiana en un festival de verano con todo incluido, se ve truncada, cuando por una huelga de los encargados de la seguridad irrumpen en la milonga una pandilla de milongueros de borceguies  rojos charolados que siembran el caos y la destrucción y destrozan el bailongo provocando una estampida, solo para arrasar con todas las existencias de comida y bebida de los bares aledaños que suministran a los asistentes el "Todo incluido". En la desbandada general, la pareja de Marcio,  Ursula Amarilla - un dudoso homenaje/robo a Garcia Marquez - muere aplastada por desaforados comedores de choripan sintético.  En sucesivos pantallazos futuristas se nos muestra como todas las milongas, encuentros y maratones, son un recuerdo del pasado. Los esplendidos festivales hace tiempo que han sido arrasados por un populacho embanderado  detrás del símbolo de los borceguies rojos y los grandes bailarines, transformados en adictos, se amontonan en piscinas semivacias y llenas de un verdín malsano,  donde sobreviven exprimiendo las ultimas gotas de champan barato, siendo reemplazados  en las cúpulas derruidas por mediocres y arribistas que enseñan sin tener en cuenta los códigos de la milonga, llegando a producirse frenéticos bailongos donde el tango solo es una calistenia peligrosa y un ejercicio de supervivencia. Hasta el sentido de la ronda se ha perdido. Abundan los roces, choques, pisotones y peleas y son frecuentes los heridos. El ceremonial y el vestuario han sido reemplazados por blindajes y el disfrute del baile se ha modificado dando paso a la anarquía más absoluta.
 En este enloquecido y equivocado ejercicio literario al que se somete el antedicho Chiclete y que más parece una forma de exorcismo  ante su carencia de tratamiento siquiatrico - El desquiciado Marcio Sacabuches, recorre milongas decadentes , con una moto Siambreta modificada protegida con alambre de púa, zapatos especiales reforzados con latas viejas de conservas y armas extrañas como espadas hechas con cuchillos de cocina y tijeras oxidadas, en la eterna búsqueda de la pandilla original de borceguies charolados que siempre esta una milonga por delante de este anti-heroe rudimentario y mal trazado, como la utopía pedorra de Chiclete, en el que se nos deja ver  en el paroxismo del anacronismo y el sin sentido  como una super tormenta solar ha acabado con todo el suministro energético del planeta y los coches  inmóviles son el hogar de millones de personas que sobreviven expuestos a lluvias incontrolables de barro en un mundo que se transforma en un pantano y donde solo crecen las setas y hongos, base de la alimentacion de la población mundial. Hay oscuras referencias  a algunas milongas de ricos, ocultos en torreones cumbieros, desesperados por abandonar la tierra en cohetes que nunca despegan y a merced de traficantes de refrescos caducados vestidos con horrorosas bandejas plásticas de desayuno. Y un extraño capitulo en el que se alude a una supuesta invasión extraterrestre llevada a cabo por  poderosas vacas telépatas que han protegido y puesto a salvo toda vida animal y  volatilizado a millones de argentinos que disfrutaban de suculentos asados en domicilios, parques y jardines.  La imagen sirve para mostrar los pobres esfuerzos del autor por trazar una metáfora de la civilización en decadencia, un gigantesco deposito de chatarra alienigena y tecnología en desuso en el que la vengativa búsqueda de Marcio es solo una excusa que no termina cuando la pandilla es alcanzada por fin y  obligada a hacer giros y ganchos hasta la muerte, sumergidos en una piscina de moscatel avinagrado. Mad Marcio se va buscando la mejor milonga del planeta, con su blindaje emocional derretido y sus zapatos nuevos de latas de sardinas calentándole los callos.
Por ultimo y para dar cima a esta cúspide del esperpento, Editorial el Croto abusando de la ignorancia de sus lectores inventa un prologo elogioso a cargo de un tal Raimundo Bradbury Cachafaci y unas criticas ficticias en la contra portada, de prestigiosos e inexistentes periódicos como "El Júpiter", "La voz del Chapa" y el "Federicus Inquisitor", que no tienen parangón en cuanto a desfachatez.
Enfin, una lectura altamente recomendada, si es usted uno de esos seres corrugados que pasan 21 horas de las 24 diarias viendo en la television los programas de misterios o se emociono con "The Warriors".
Allá usted.

jueves, 15 de enero de 2015

"MANUAL DE PASOS UTILES PARA PRINCIPIANTES" - Por el "Coya" Gurrietes Borges

Existen muchos libros sobre el tango, territorio vasto y devastado por el ansia pedagogica de quienes tienen tiempo para analizar los cómos y los porqués y teorizan desde escuelas de baile, sin haber estado casi nunca en una milonga de verdad, que es donde cualquier aspirante a milonguero recibe su "bautismo de fuego". Editorial "El Croto", que pertenece abiertamente al género de editoriales que se dedica a la "Ficción costumbrista" una denominación rayana en el más absoluto sinsentido acuñada por el poetastro menor Dalmacio Ganci nos trae ahora un digno ejercicio de seudo-enseñanza y estupidez de la mano de quien ya desacreditara con gran éxito disímiles disciplinas como el Feng Shui, la Gastronomia Maya y el Ocultismo, un tal Sandrino Conchale, escritor a ratos, cuya verdadera profesión es la destilacion de fragancias aromaticas para baños públicos. Este curioso personaje, que sin duda debe frecuentar las fiestas privadas de los energúmenos que llevan esta editorial o acaso debe suministrar destilados para mezclar con las bebidas alcoholicas que alli deben consumirse provocando enajenación y alucinaciones se mete de lleno en tema con un sugerente prologo que no resisto a reproducir sin tachas:
" Durante uno de los Tours aventura con los que suelo regalar mis vacaciones suministrado  a bajo coste por la agencia de un amigo que me quiere bien en la exótica tierra argentina, me fue dado conocer -  entre bífes y Choripanes, como quien dice - un sitio donde los naturales bailaban tango, y que llaman milonga -  que es un género musical y una danza, segun tengo entendido - " La Milonga del Pipi Currutaco" que lleva fama de ser una de las mejores y en la que dos morenos trajeados de rojo, nos franquearon la entrada y nos suministraron por el modico precio de algo así como trescientos euros, dos vales para consumir vino Malbec, un par de empanadas y un "MANUAL DE PASOS UTILES PARA PRINCIPIANTES, con el que intentamos en vano progresar por la concurrida pista hasta que nos hicimos a un lado, permitiendo que nos suministraran tarjetas variadas en la que se ofertaban clases, zapatos, vestimenta y musica de tango, que nos apresuramos a contratar, sin pensar que al otro dia debiamos emprender el viaje de vuelta.  No obstante el colorido de los trajes de la orquesta en vistoso amarillo y verde y las empanadas de "Humito", que estan hechas, segun me dijo el chef,  de harina de maiz y mantequilla me parecieron bastante buenas. En cuanto al vino me parecio un poco aguado, más por el empeño del camarero de aderezarlo con dos o tres dedos de agua con gas. Salimos euforizados, por los chupitos de fernet, que elevaron la dispensa en unos 100 euros, pero que disfrutamos bailando locamente por las calles hasta nuestro hotel de cinco estrellas  "PENSION CACHILA" - que es como llaman allí a los hoteles de categoria.
Al otro dia con la cabeza abombada por el alcohol y el cuerpo machucado por infinidad de puntazos que nos dieron por nuestra impericia en la pista me puse a leer el MANUAL DE PASOS UTILES intentando en vano entenderlo. Se me ocurrió que podia simplificar los pasos de una manera sencilla para quienes se acercan como yo, por primera vez al mundo del tango. Lo que tienen en sus manos es el esfuerzo de dos años de experimentacion y abstraccion, explicado con palabras sencillas y gráficos recortados de diferentes publicaciones de tango a las que he podido acceder o he sustraido gentilmente".
El prologo lo dice todo.  El abuso de credulidad o de sustancias alucinogenas crea estos engendros que luego se venden como sistemas de enseñanza provocando que se desvirtue una disciplina tan compleja como es el tango. Incapáz de entender el manual, Sandrino no hizo ningun esfuerzo consciente por meterse de lleno en el universo de la verdadera milonga, que se reparte por casi todo el globo, limitandose a mezclar pasos y figuras como  hace con sus baratos perfumes y con sus lamentables libros. El resultado es un pastiche sinsentido que sirve a los afectos de reponer la cartera esquilmada por el barato viaje del amigo, que a Sandrino terminó saliendole caro. Un pasatiempo reidero, sin ninguna seriedad que es sin embargo  primero en ventas en los bares de carretera de Ulam Bator y  los Urales, quiza por las fotos de milongueras que Sandrino "sustrajo gentilmente" de publicaciones mas serias, recortandolas sin pedir permiso. Vamos, que como cualquier publicacion barata de editorial "El Croto" sirve a los efectos de satisfacer los bajos instintos de gentusa ignorante y los afanes literario-pecuniarios de estos comerciantes.
Asi que si intentan meterse en el mundo del tango, les recomiendo encarecidamente que vayan a aprender con profesionales y frecuenten las milongas y no se dejen engañar por Tours ni libros baratos qque luego se pagan a precio de oro.

miércoles, 13 de agosto de 2014

SANGUCHAN, EL TIGRE DE LA MILONGA - COMENTARIOS DE LIBROS - Por Yamate A. Zilencio


Entre los muchos despropósitos que surgen del cruce de dos géneros o dos disciplinas, acaso el mas extremo y delirante  sea este "sanguchan, el tigre de la milonga" libro que ve ahora la luz después de tres  supuestas décadas de justo olvido y que editorial "El Croto" pone al alcance de sus lectores, publico fiel y por lo visto poco exigente, que alimenta con sus ansias y su pésimo gusto, las arcas de esta empresa, que nunca puso ningún empeño en la calidad de sus publicaciones, sino mas bien en sacar el libro mas friki como un norte, un rumbo y una bandera bajo la cual cobijarse. Hace tiempo sospechamos que a  los directores de esta casa editorial no solo le faltan algunos jugadores, sino que probablemente  les hayan rematado el estadio, coloquial y siquiatricamente hablando e incluso hay quien afirma que los autores que publican son ellos mismos bajo seudónimos que inventan. Para ser crédulos, diremos que quien firma este "Sanguchan" es un autor casi desconocido como todos, un tal Desiderio Brubutale, cuya máxima aportación a la literatura, si hemos de seguir a la información de solapa, ha sido trabajar en publicaciones mensuales de alpinismo y tangencialmente en publicaciones tan oscuras como la "guia del tango de Leipzig" o el "anuario para colocadores de parquet de milonga de Idaho".
El nombre mismo es un descarado "homenaje"  a Sandokan, aquel noble malayo, que desposeído de todos sus bienes y su familia por el imperio británico se dedica con sus tigrecillos y su fiel compañero Yañes de Gomera a robar todo lo que puede y a hacer estragos en las colonias.  Sanguchan no lleva turbante, pero si un sombrero, el mismo sombrero blanco de ala corta  con penacho azul - nota aparte el horrible dibujo de portada del libro - que luce en la milonga, sobre sus renegridos cabellos, tintados en betún, que estira también hacia cejas y poblado mostacho y le da esa mirada profunda y penetrante que inmoviliza a sus rivales e hipnotiza a las féminas con las que baila. Traje de tres piezas, cruzado, entallado,siempre el mismo modelo, con diferentes colores - uno para cada día del mes.  Zapatos charolados terminados en punta, corbata a tono hecha de piel de ofidio o de tigre, los dos dientes delanteros de diamante, por haber "sufrido una sopapeada contra cinco patoteros Disarlianos que me discutian su superioridad sobre la de Canaro". No ejerce la violencia pero trasmite desde los ojos un aura inconfundible de peligro para el impertinente o el imprudente que lo empuja  o puntinea en la ronda por su excesiva energía o ebriedad. No tolera el mal gusto , la falta de respeto, las mujeres u hombres que chillan, los que hacen excesivos firuletes y sobre todo detesta profundamente a los que encadenan sanguchito o giros, una costumbre que se esta poniendo de moda en las milongas de la alta sociedad a las que suele ir, acompañado por su inseparable amigo, el tano Fainá, conde del inodoro, así llamado por haber comprado sus títulos con sanitarios robados y que ahora es mano derecha y fiel amigo. Como no puede ser de otra manera, le acompañan, los "sanguchitos", veinte filibusteros de la peor laya entre los que destacan el negro Chantilli y el boliviano Kamamuli, que esperan en la puerta de los bailongos, cortejando a las desengañadas, a las despechadas o a las perdidas - figura así en el libro - y que estan listos para entrar en accion si Sanguchan ve mucho fifi o firuletes en la ronda y que copan la pista a la voz de "Sanguchitos, no os detengo mas" haciendo el bailongo "ameno y respetable de caminar y andar susurrando al oído como conviene a un milonguero despierto y que no anda haciendo mojigangas con la cara o embadurlandose con los pies".
Pero lo que de verdad molesta a sanguchan y lo pone casi al borde del frenesí de la batalla, es constatar que hombres casados sacan a bailar a pebetas hermosas en tanda de Pugliese. Brubutale parece recrearse en la descripción de la imposible barahúnda que arman los piratas si esto sucede. Lo que nos hace pensar que el mismo autor padeció en sus carnes la avivada de los casados u otros buitres que pululan por la milonga y no respetan a nadie. O su propia actitud pusilánime.
Y luego, huyendo de las pistas arrasadas, esta caterva de inservibles para la vida pública se dedican a lo que mejor saben hacer:  entrar por la fuerza a centros comerciales recién abiertos e inaugurados y arrear todo lo que topan a su paso aprovechando la somnolencia de las fuerzas del orden y desplegándose como un terrible ejercito conquistador impostando la voz y usando bigotes y pelucas postizas.   Joyas, muebles, electrodomesticos, coches, trajes, señoras de rebajas.  Nada escapa  a la rapiña de estos sabandijas, cuyo modus operandi, hemos de decir, solo podría funcionar en este libro o en cuentos infantiles.Que Sanguchan  y sus secuaces salgan medio borrachos de la milonga a las seis o siete de la mañana y se metan a robar centros comerciales,   que haya amasado una fortuna a base de collares de perlas y lavarropas,  que la estrategia  le funcione tanto tiempo sin que lo atrapen o pongan mas seguridad,  que con esos golpes sea asquerosamente rico y pueda comprar una isla desde donde esconder el botín y contrabandearlo, no es creíble. Que además, después de todas las molestias que se toma para ser uno de esos tipos tan incorregiblemente interesantes que tienen locas a las mujeres no pueda conquistar, ni secuestrar - no olvidemos que es un rufián, con estilo, pero rufián al fin - a la única que de verdad le importa, Mariana la sobrina de Lord Chovet y se deje atrapar, para que ella, que ni siquiera lo tiene en cuenta, comience a extrañarlo, ya es un despropósito y una barrabasada.  Pero que quieren.
 Es editorial el croto.
Y con eso queda todo dicho.





miércoles, 18 de diciembre de 2013

ABRANLEN AL MILONGUERO - por el coya Gurrietes Borges

Confieso que no se por donde comenzar a desbrozar este galimatías, este libro con pretensiones de tango y comedia costumbrista.
Convendria empezar diciendo que su autora, Marujita Acuña, es un poco menos que una desequilibrada que vive de lo que está de moda y por prescripción de su terapeuta lo transforma en libros de morondanga. Así  vieron la luz "caniches al sauna" "una excursión al país de los dientes separados" y "Mi novio es indigente". Ahora quien cae bajo la pluma de esta irresponsable es el tango y el mundo de la milonga. Bajo la forma de una comedia costumbrista inspirada en aquellas casas de pensión de las películas de los años sesenta, con dueña y cocinera maternal, tres o cuatro huéspedes descarriados y el infaltable romance entre la "Nena" casadera y el infalible inquilino nuevo y misterioso. En este despropósito lo que abundan son los desvaríos. El primero de los huéspedes es un poeta muerto de hambre que solo recita cartas de restaurantes con ojos soñadores, siendo su poema mas logrado "buseca, 3 con cuarenta". En otra habitación el señor y la señora Chisterpiler, una pareja inglesa entrada en años, que trabaja pintando estatuitas baratas para unos chinos explotadores que compraron sus deudas de juego. El tercer huésped es un cardenal exorcista poseído por el alma de Pepitito Marrone. Y el inquilino nuevo es un milonguero  llamado Procolo Gandul, que siempre llega a las seis de la mañana de la milonga, pintón, pero estragado por los excesos y que se enamora de la Nena, una belleza un poco creída que escribe citas imaginarias en los cartones del bingo familiar y se alimenta exclusivamente de Queso y dulce. Con estas premisas que un Bioy hubiera transformado en obra maestra y Reverte en una aventura manierista y pomposa, Marujita construye una mierda que no se sostiene por ningún lado y hace agua. Los personajes parecen salidos del carnaval visto por un borracho ya tirado en la calle. Cito " Mire al papa - dijo el cardenal - y le dije:vos me tenés bronca porque yo ando "ay mammita querida" expulsando demonios "Cheeee" y vos solamente sos el papa y te olvidaste de la vida" o "el pobre Procolo intento en vano cerrar la puerta del baño pero era tarde. Con los ojos en lágrimas por el esfuerzo y las miasmas de la cena subiendo por el inodoro, alcanzó a ver a Martita, que salia corriendo con los ojos en lágrimas" o "Batata con puré de pato 10,24 me sacara de la miseria, doña Romulia, se lo juro yo, que de jurar en vano se bastante".O  "No tengo corazon para decirles que se vayan a esos desgraciados. Son vividores, pero simpáticos le dijo Martita a su madre y ella mirandola con ojos de comprension le contestó - lo que pasa es que estas enamorada de ese milonguero pero con la milonga, los poemas y las estatuitas no podemos pagar lo que debemos al banco". Martita miró a su pobre madre envejecida por el abuso de policera y le dijo "no se preocupe madre, ya sacaremos algun dinero con mis bordados del pato Donald".
Al final y como no podía ser de otra manera en este descarriado proyecto financiado por amigos pudientes, marido complaciente y terapeuta aquiescente - todos ellos con el gusto permeado por las telenovelas y la droga de diseño - el milonguero y la nena se casan y bailan el vals en la milonga con aplauso de los milongueros y alegría del poeta, que le vende su poema "choripan, sonoro y elegante a dos con veinticuatro machacantes" a un noble ruso que colecciona cuadros y poetas en el desvan de su lujosa casa.Y asi salva la pension y la convivencia de esa manga de palurdos salidos de la retorcida mente de Marujita.
Y lo peor del caso es que posiblemente esta bazofia se venda mejor que un Bolaño y casi como un Safon. Safon, Safon, Safon. Lo repito muchas veces para ver si al final me me gusta algo. 
Así de mal están las cosas en el planeta divinizado de la literatura instantánea.

miércoles, 9 de octubre de 2013

LAS ENSEÑANZAS DE DON COCHO - comentarios de libros - Por el coya Gurrietes Borges

Editorial Pelandrun acaba de sacar a la venta esta obra maestra del despropósito. Al parecer es una extrapolación del celebre y polémico libro de Carlos Castaneda "las Enseñanzas de Don Juan", en donde se narra el encuentro del mismos Antropologo con un brujo Yaqui que le enseña, además de las propiedades de las plantas alucinógenas, un camino de conocimiento. Dicho lo cual vamos a destripar este dudoso engendro que debe su autoría a un tal Cacho Balmaseda.  El mismo autor se presenta  como un antropólogo inocente que desengañado de otras danzas como la mazurka, la sardana y el chipi chipi  se adentra en el mundo del tango tomando primero unas clases con un sacacuartos que le enseña el básico y algunas secuencias rudimentarias que hacen enorgullecer al energumeno en rueda de amigos. En primera persona nos va contando sus primeros contactos con el tango y las tribulaciones que padece cuando intenta bailar en una milonga de verdad. "Por un amigo, fui una noche a buscar en una milonga de barrios resbalosos, a un milonguero de verdad, un tal Don Cocho, al que todos tomaban por loco y que al parecer tenia el secreto de una excentrica forma de bailar. El tal Don Cocho, estaba sentado en los fondos de la milonga, con la camisa abierta y secándose el sudor con una camiseta de tirantes. tenia a su lado una garrafa de liquido que al parecer era anis.". Asi empieza un camino de conocimiento. Don Cocho lo invita a su casa y allí le enseña lo que llama "la pasividad del movimiento". " Me sorprendió que aquel hombre anciano se quedara esperando horas y horas parado en el mismo sitio sin avanzar. ¿Cuando vamos a bailar le dije?, - primero hemos de captar el compás oculto, cada ronda tiene un compás, cuando bailas estas escuchando el compás de Di Sarli o Troilo, pero tus pies siguen el compás oculto de la ronda. Tienes que entrenar los pies para ese compás antes de dar un paso." Así narra como pasan cuarenta horas de pie, haciendo ligeros movimientos con la punta del pie hasta que en un arranque Don Cocho se manda toda una coreografía de tres minutos a una velocidad vertiginosa  "medio dormido vi como la inmovilidad cobraba una exagerada vida y don Cocho se movía a izquierda y a derecha en una coreografia fantasmal y soberbia. Casi no veía sus pies. Su pecho iba cortando la ronda y sus ojos llameantes me parecieron de una inquietante expresividad."
Así Balmaseda va ganando confianza con los pies y con el cuerpo a la vez que se va transformando en un adicto al anis con menta. "Tienes que confiar en Hinojito, el es tu aliado, con el podrás bailar cinco tandas seguidas de milongones Firpianos sin que se te mueva un pelo, me decia Don Cocho. Un milonguero siempre elige un camino con corazón -copiado literalmente de Castaneda - porque sabe que cada tango que baile puede ser el ultimo. Por eso tiene que tener un paso impecable. Un milonguero de verdad tiene tanto poder que no se le ven manchas de taconazos en los bajos del pantalón y no topa a nadie en la milonga, porque lleva con el su propia ronda".
 Luego vienen una serie de capítulos en los que Balmaseda intenta parecer un discípulo aplicado siendo todas las veces ridiculizado por Don Cocho "Tienes miedo, tus manos sudan, tu cuerpo va hacia un lado y la mente hacia otro, has de parar la ronda, amigo, porque no tienes tiempo" le dice Don Cocho mientras a Balmaseda le llueven boleazos y sacadas por todos los lados y las milongueras lo abandonan luego de bailado el primer tango.  "Don Cocho me empujo a la pista. Intente bailar una milonga pero me dio miedo y la baile en un compás de tango. Todos en la ronda me miraban mal. Cuando volví a la mesa Don Cocho había bajado la mirada y se le veía el sombrero como tembloroso. No se si sollozaba o se estaba riendo descaradamente de mi".
No abundaremos más en este sin igual cruce entre milonga y filosofia new age. Editorial Pelandrun promete tres libros mas de la serie que sin duda son copias de los originales: Una ronda aparte, Viaje a Sarandi y Relatos de milonga.
El Tal Balmaseda, según hemos podido saber, ha puesto una academia en donde enseña el desorbitado tango de Don Cocho. No concede entrevistas. Los despropósitos que enseña a sus alumnos ya pueden apreciarse en algunas rondas que parecen no tener compás ninguno.

lunes, 9 de mayo de 2011

COMENTARIOS DE LIBROS: AL SUR DE PICHINCHA - POR Virgil Rubutt


El libro que nos ocupa pertenece a la modesta pluma de Virgil Rubutt, escritor americano avezado en novelitas del oeste al que una desafortunada excursión de placer trajo a estas costas en 1959. Rubutt, a la sazon con 30 años habia publicado ya toda una serie de novelas dedicadas a un rudo carpintero de Dodge City a quien llamaban "Bravo Redrein" y que pacificaba las indomables calles de la violenta ciudad con una maza, un hacha y clavos arrojadizos. Redrein comenzó a imponer su justicia cansado de trabajar en ataudes de madera baratos que le distraían de su labor principal: tallar indios del tabaco de esos que se ponían en las afueras de las tiendas (Bravo Redrein, el hombre del clavo - Chacal editores 1954). Libros posteriores lo hacen dueño de una fama merecida como justiciero y tallista. Todos conocen en las grandes praderas a su maza Harriet y sus clavos arrojadizos: Tonto, mordedor, encéfalo y vela final(dos de los cuales los habría ganado en duelo singular a un pistolero rabino que los habría traído de ciudad Santa y que jalonaban los pies del ladrón que se burlaba de Cristo). Su hacha corta cabelleras a indios y a bandidos por igual(La muerte tenia peluca - Chacal editores 1956) Sus pantalones elastizados sujetos con cáñamo carmesí, robado a un patíbulo siembran el terror cuando cae la noche(El sonido de la horca tensa - chachal editores 1956).
Redrein es una especie de vaquero interdisciplinar que filosofa acerca de la existencia y la finitud mientras mata a malvivientes sin remordimientos.
Así mientras despacha a uno de esos indeseables que suelen morir primero en las películas del oeste dice:
"lo tremendo de tu vida, gandul, es que ahora ya no existe" y "Andabas debiendo tres muertes y ahora vengo a cobrarte a plazos "(a un delincuente con el que se entretenía afilando los clavos en los pelillos de la nariz.
Tal era el bagaje literario que tenia Rubutt cuando para su mal se fue de excursión a los casinos de La Habana. En una sola noche de borracheras y juego perdió todo su capital y dignidad, pasando a formar parte a punta de pistola del vapor De Guerra "Tabasco" de la armada cubana como personal de limpieza.
Para su infortunio aquella misma noche las tropas de Fidel y el Che llegaron a la capital cubana. El "Tabasco" emprendió una retirada-huida estratégica hacia la Antartida "donde encontraremos las armas secretas del poder que las potestades divinas tienen preparadas para la vuelta de nuestro amado líder en los hielos perennes" ibidem Pipino Montesquie - CONVERSACIONES CON EL GARCA - IMUNDO Editorial 1960.
El Tal Montesquie, capitán del Tabasco no era un hombre de grandes ideas. Gangster repudiado y olvidado por la mafia de Las Vegas, malvivía en los casinos hasta que por acumular tantas deudas de juego lo hicieron capitán del bajel. Iba y venia contabandeando ron sin saberlo, engañado por sus lugartenientes, los autenticos amos del navio. Sus lecturas favoritas eran refritos novelescos de las grandes expediciones por suelo Americano. A bordo reinaba un estado general de confusion y atontamiento.
Por eso nadie se sorprendió cuando el derrotero recto y recto hacia el sur del "Tabasco" se torció a la altura del Rio de la Plata, para remontar por El rio Parana "En busca del Fabuloso Reino de Eldorado donde nos espera un grandisimo tesoro custodiado por indígenas inocentes, Me lo ha dicho mi primero de a bordo, que es muy versado en cosas de saqueo".
Luego de grandes penalidades el "Tabasco" fue a encallar finalmente en las islas Fronteras al Rosario donde todos los lugartenientes desaparecieron prontamente. Motesquie quedo a bordo y dicen que llegó a vender los mejores asados de carpincho desde el pecio.
En tanto el malogrado Rubbut, abandonado a su suerte en tierra extraña deambulaba entontecido por el ron por las calles de la antigua Pichincha, remozadas y encaladas.Apenas era una lagaña del hombre que habia creado a Bravo Redrein. Casi muerto de hambre lo recogió la dueña de una pensión ex prostíbulo que compadecida de la triste traza del forastero le consiguió colocación como barrendero del barrio. Lejos quedaban ya los tiempos dorados de oprobio y rufianismo del barrio Rosarino y aún así el eco del eco del eco, llegó a Rubutt que en los ratos libres escribía en su mísero cuartucho la obra que lo da cima al ciclo Redrein..
"Baje y baje, buscando un sitio mas repelente que la ñoña ciudad en que vivia. Baje tres años y al final encontré un sitio de matones y cuchilleros que bailaban una danza de prostibulo que se llamaba tango"(Al Sur de Pichincha - Ediciones muerto de Hambre 1967/El Croto 2011)
En ella un crepuscular Bravo Redrein sobrevive en una Pichincha que comienza a dejar atras su fama. El ex pistolero trabaja en una zapateria clavando taco fino a cafishios madrugados y soportando sus desplantes. Por las noches se luce en la milonga por su porte recio y sus maneras hoscas agotando las instancias de lo inoportuno.Casi nunca baila y si lo hace es con empujones y grandes aspavientos. Concita la atención de un tal Moncholo, un infeliz que vive de robarle la compra a las viejas y con el que el anciano se refocila relatando historias de sus muertes. Hace tiempo que no usa su maza Harriet, demasiado pesada para sus dedos artríticos. Ahora se ha aficionado a ultimar cafishios a los que les fallan los tacos que el mismo ha clavado y que resbalan en las callejuelas. Desde arriba los mira y deja caer sus clavos oxidados sobre sus cabezas. En las horas muertas talla un minúsculo Cochise que lo está dejando ciego y sueña con los fantasmas tetánicos que ha creado.
Una noche Moncholo, cansado de sus historias lo ajusticia con sus tirantes de cáñamo. Mientras se hunde en las tinieblas buscando un aire que no encontrará tiene tiempo de soltar una filosofada: "Pucha pibe, tantos muertos soberbios que fabriqué para que ahora me venga a terminar un roñoso con olor a culo".
La novela termina dando a entender que Bravo es Júdas, ajusticiado por sus remordimientos. Un giro incomprensible que bastara para catapultar a la fama a Rubutt.
Si Gombrowicz casi en la miseria pudo cimentar una obra que lo situa entre los grandes de la literatura del siglo XX solo comparte con Rubutt la originalidad.
Virgil Rubutt paso a la historia solo por engrosar los anales de las muertes más absurdas: Se intoxicó con tinta mientras intentaba arrepentido borrar con saliva la alusión a Judas en los escasos cien libros de "Al sur de Pichincha" que vieron la luz.
Con el se iba un cruce único en la literatura: La novelita milonguera de vaqueros.
Ahora editorial "El Croto" publica el original, incumpliendo la ultima voluntad de Rubutt.
En próximas entradas iremos comentando los capítulos mas desopilantes de esta joya del despropósito...

miércoles, 24 de febrero de 2010

LA BALADA DEL HOMBRE QUE NO SABIA CERRAR LOS TANGOS

Editorial El Croto acaba de editar esta pésima pieza del costumbrismo milonguero, en el que se cruzan los afanes de baile de una cáfila de adoradores de los bailes de salón y la  pretensión milenarista de los escritores amante de porquerías tales como El secreto. 
 Sin abundar en detalles gráficos (el libro parece haber sido diseñado por el hijo de cinco años del editor) paso a comentar esta pretenciosa basura de estercolero.
La historia es simple y está mal escrita. Un milonguero veterano repasa en su lecho de muerte los momentos estelares de su vida recordando su traición a los bailes de salón y su poca gracia a la hora de cerrar los tangos. Aunque aprende con maestros y grandes bailarines, el hombre no puede cerrar a tiempo y acaba haciendo un firulete donde no va o poniendo una «pose de lánguida seducción»( encomillado extraído directamente del libro) cuando el tango hace dos segundo que ha acabado. Esta actitud se trasmite a toda su miserable vida, una vida plagada de demoras y frases sin ocurrencia (porque el tipo las piensa tanto que se le ocurren a los diez minutos).
 Previsiblemente el libro acaba con el milonguero falleciendo dos páginas después de la página en la que el autor, un tal Perico Alesso, ha escrito el consabido FIN, recurso relamido y apenas adecentado por la editorial, que se dedica a difundir los cascajos intelectuales de gentes de clase alta, señoritingos aburridos, que no tienen otra cosa que hacer que escribir tonterías para que después las consuma la gringada
Transcribo párrafos escogidos: 
«¿Donde vas, milonguero crepusculiano, si se acabó la milonga hace rato y los muchachos ya se refocilan en los catrerios cercanos, con o sin compañía? Hijo del cordón desatado tenias que ser» 
 —¡Pucha che! que destino de contradanza, si me acabo de engominar recién nomas acaballado a los zapatos de charolais para danzar con el muleterio. Ansi no voy a conseguir casalito nunca».
 Este párrafo nos pone en antecedentes. Alesso es un hombre de muchas lecturas, todas ellas del genero pirateril o del oeste a las que ha adosado una superficial patina gauchesca. Se nota que ha leído el Martin Fierro en su versión finlandesa. Su lunfardo es hijo de su ignorancia o le han ayudado unos juerguistas que todavía se deben estar riendo. Da la impresión de frecuentar esas milongas de carnaval o ese ambiente criollo tipo Gilda en el que Glenn Ford se hace el gaucho sin haber experimentado la deglución de un cacho de asado directamente de la parrilla. 
 Transcribo otro párrafo en el que Alesso aventura su particular visión de la milonga, visión típica de un endrogado consumidor del opio que pidió material de referencia y le han prestado Moulin Rouge
«Las puertas vaivén se entreabrieron revelando un submundo arcano. La noche prometía. los musiqueros de la acordeona seguían al alegre zumbar de las armónicas mientras las parejas revolucionaban en la pista. Las capas de los hombres semejaban esos yuyos indinos que, protectores, guardan los secretos del milonguero de tierra adentro, cuando tiene que internarse a hacer sus fisiologías. Las mujeres mostraban el poderío de sus torneadas pantorrillas, estirando a toda su extensión las polleritas tubo. En las mesas corría el pernod y la camaradería. El guardamás cuidaba los trabucos, vigilando celoso la concordia, cupido de alquiler todo de rojo. Faustino Soria se dijo esta es mi noche. Si llego a tiempo por atrasarme un día, podre cerrar por fin un tango en condiciones»
 Esto es todo lo que mi pudor me deja transcribir. Este tipo de bazofias consume la industria cultural para luego devolvérnosla, regurgitadas por los caletres granujientos de cuatro o cinco guionistas que se llenan de dinero a costa de hacer películas con el esfínter. Ya veo el film, incordiado por Gwinnent Patrol haciendo de milonguera escanciadora de absenta y Silvestre Stallone como Faustino Soria, alias el Chino Negro. Se me estremece el píloro pensando en el improbable tango que pueden bailar esos dos, abriéndose paso a mamporro limpio por una pista llena de chusma asombrerada, mientras de fondo suena un tango italiano. Así que recomiendo encarecidamente este libro para utilizarlo en la misma función de esos yuyos indinos que servían a los milongueros de tierra adentro. 
Esto es,  lisa y llanamente, limpiarse el culo.