miércoles, 3 de diciembre de 2014

DESORBITANGO - tango diabolico - Por el Turco desvarietti.

Cuando veo en la red algún vídeo en el que una pareja mal avenida y mal entrazada intenta sin éxito hacer una coreografía moviendose torpemente como un par de paquidermos espáticos sin gracia extrapolando pasos de algún viejo manual olvidado o acaso reflejando en sus curiosas piruetas las enseñanzas de algún buscavida o vivillo que salio huyendo de alguna crisis monetaria y se pegó un carnet de profesor milonguero en la chaqueta, con solo dos años de tango no puedo dejar de acordarme de la  historia de Surtur "malevaje" Kuriger y Gretta Scakingen, quienes poblaron de risas y carcajadas muchas noches de exhibición en las milongas a pesar de que creían hacerlo seriamente.
Surtur era el típico niño bien de una familia adinerada al que se le consentían todos los caprichos e iba por el mundo sin ocupación ni preocupación, rodeado de una cáfila de ventajeros que se decían sus amigos y lo querían por su dinero.
En una noche de juerga, no muy distinta de todas, un par de granujas lo invitaron a una milonga en donde vio por primera vez a quien seria su amor.
Gretta estaba sentada sola, con la mirada del que ve las lineas del mundo y las adorna colgando en ellas sus ensoñaciones. No bailaba. Porque era principiante. Porque no tenia sentido del ritmo. Porque tenia el eje ligeramente desviado. Todos sus movimientos tenían la gracia de una vara de bambú azotada por un huracán. En cambio los de Surtur eran medidamente descontrolados. Parecía un autómata al que le hubieran colocado por error una programacion de microondas.
El amor redime monstruos,  alisa con su mano la imperfección más pertinaz. Surtur buscó el amor de la única manera que conocía: comprandolo. Gretta, una muchacha acostumbrada a los desplantes y la indiferencia, se dejo seducir por los obsequios del galán.
Se fueron a vivir juntos a un inmenso estudio de suelo inclinado en donde pasaban horas y horas intentando bailar.
No lo consiguieron.
Pero eso no iba a arredrar a un hombre tan caprichoso como Surtur. Si se le había metido en la cabeza que tenia que bailar como un Naveira, un Veron, un Frumboli, un Zotto, no lo iba a disuadir su propia torpeza. Fatigaron clases, seminarios, worshops, masters class. Todo en vano.
Querían bailar bien y lo más rápido posible, como les pasa a muchos que vulneran el saber y en vez de bailar y bailar y bailar creen que pueden consumir tango instantáneo y con edulcorantes.
Y fue entonces cuando Surtur tomo el atajo mas corto.
Según cuenta la leyenda tanguera y no pocos fabuladores que coinciden en la historia, en la noche de todos los muertos, asesorado por un mago falso y una adivinadora de carnaval, Surtur hizo un pacto con el diablo.
Solo que su ritual y sus palabras fueron erróneas y en su lugar invoco a un demonio menor y chapucero, aunque hay quien dice que no era ni un demonio, sino una tía del diablo, que andaba haciendo limpieza en lo de su sobrino.
Otra versión dice que el demonio que se presentó entre gran humareda era el mismo mago, vestido con una mascara y cuernos de vaca, versión avalada en un detalle menor: el diablo  pidió una suma importante de dinero en efectivo para gastos administrativos.
"quiero que Gretta y yo seamos los mejores bailarines de tango del mundo dijo Surtur. "Que es el tango?", pregunto el diablillo, la tía, o el mago. Surtur, con su despreocupado atolondramiento quiso mostrarle un vídeo en Youtube, pero aquejado de incontinencia intestinal salio a todo correr al baño sin ver que había bajado un vídeo de fallas, vicios y errores.
Todo es cuestión de Fe.
 Hay quien se arma de valentía y determinación y emprende el largo camino de la sabiduría sin desfallecer buscando la perfección y perdiendo los detalles y la pasión por el camino. Hay quien comprende que el camino es lo que cuenta y no el final y se deja penetrar por la maravilla volviéndose sabio sin saberlo.
Y hay quien vive el engaño con tozudez y desparpajo consumiendo elixires milagrosos y cursos acelerados de maestros.
Surtur y Gretta comenzaron a mostrar sus coreografías en un viaje sin retorno hacia el ridículo y se perdieron allí.
Formaron una compañía: "Desorbitango", en la que dieron cabida a alumnos incautos que bailaban peor que ellos, que ya era decir.
Contrariamente a lo que podría esperarse, tuvieron éxito y cierta fama  - no se sabe si como comediantes o amaestradores de pulgas, llegando a tener una multitud de seguidores que les reían las gracias y los pasos.
Cuentan que un día el diablo vino a reclamar el alma de Robert Johnson, el mejor guitarrista de blues que ha existido, en una encrucijada.
En esta historia que es mas barata, previsible y sucedió después se cuenta que la compañía de espectáculos tangueros "Desorbitango" termino una noche de lunes, cuando la tía del diablo o el diablito chapucero vino a reclamar las almas entre los pasillos de un gran supermercado.
En mi opinión, creo que no hubo pacto ni leyenda. Fueron ellos todo el tiempo bailando pésimo, dejandose arrastrar por amigos complacientes, aduladores, aprovechadores o ignorantes. Hasta que se les pasó el capricho y se fueron alejando de las milongas, hacia otros asuntos u ocupaciones.
A muchos se les hace mas fácil consumir remedios sobrenaturales o adjudicarse superpoderes o desvergüenza impermeable a tener que aceptar que no bailan bien y que a pesar de todas las clases jamás lo harán. Sin pensar que el baile solo es eso, baile y disfrute
y no una competición de bailarines, una carrera por ser el mejor, vacía de premios y satisfacciones, lejos del primario placer que da meterse en la ronda y perderse en una tanda y un abrazo y dejarse llevar por el compás y la emoción.
O no es eso el tango?.







martes, 25 de noviembre de 2014

MILONGA PUEBLO - una milonga democrática. Por Yamate A. Zilencio

Mi amiga Stella Martinez, gran milonguera me hizo acordar, quien sabe porque de esta peculiar milonga, que supo estar en un viejo galpón que pertenecía a un antiguo gallinero comunitario  y que llevaba un consorcio formado por tres amigos que compartian apellido: Ivan, Salmud y Eugenio Trozco. Suelo de tierra apisonado y regado, mesas de chapa y latón en los que el oxido y el chauvinismo habían borrado las publicidades. Una barra al fondo, hecha con cuatro caballetes y dos tablones en la que se vendían solamente empanadas, sanguches de mortadela hechos con galleta criolla, choripanes ahumados al tacho, vino en jarra, el típico pingüino que se acompañaba con vasos plásticos y agua o zumos de uva y granadina para los abstemios, todo a precio de peña de humanidades.
Al costado, en una mesa hecha con cajones de manzanas estaba el equipo: una disketera doble y cincuenta o sesenta Cds entre los que destacaban La típica Victor, Canaro, Firpo y la sonora Rascabuches. Nunca tuvo dijey. todos los discos tenían tapadas las carátulas. Los de tango con cinta roja y luego había diez solo de milonga y diez de valses, en verde y azul, lo que aseguraba que la selección fuera surtida y aleatoria, pues cualquiera que se acercara a la mesa podía poner el cd, en la disketera.  Había eso si, un cd en negro, con lo que se consideraba una seleccion de los mejores tangos, para la ultima tanda y seis o siete cumparsitas.
Esto hacia que la milonga fuera divertida y que la gente bailara sin echarle la culpa a nadie.
Con la entrada, que costaba solamente 2 pesos, se entregaba un numérito escrito a lapiz en hoja de cuardeno Laprida, que servía para un sorteo. Pero allí no se regalaba nada. Quien resultaba ganador se encargaba de hacer la exhibicion de la noche y esto hacia que todos los que asistían pudieran alguna vez experimentar los aplausos o los abucheos del publico, que por lo general era

complaciente, aunque se recuerda mucho a Titin Pelourson y Dina Bichu, quienes malinterpretando el concepto democrático y popular se mandaron una encadenación de piruetas, volteretas, sacadas y acrobacias aereas inapropiados para el lugar, y que les granjearon una corrida con elementos manchantes, además de perder en la carrera su paga: la cuarta parte de los dos pesos de la entrada.  También perdieron la opción a enseñar antes de la milonga de la semana siguiente, practica que aseguraba clases y tutorias, aunque cualquiera podía proponer un paso y enseñarlo.
La ronda era fluida, porque el suelo de tierra no permitia mucho giro ni verduras. Lo que obligaba a caminar en el compás. Si veían a alguno intentando hacer firuletes lo mandaban al costado, en donde alguien había intentado hacer una cancha de bochas fallida, pues era de parquet. Allí se hacinaban siempre cuatro o cinco parejas que se desfogaban con giros y sacadas sin molestar a nadie.
Se bailaba distendido, se conversaba amigablemente, siempre de causas perdidas, se comía con ganas y se bebia el peor vino, capaz de producir una resaca atroz, migrañas y conciencia social. Al final de la noche con la cumparsita llegaba el cántico final, coreado por todos los asistentes: "La internacional" en ritmo de dos por cuatro y todos salían a la pista e intercambiaban abrazos brindis y empanadas.
La MILONGA PUEBLO, duró un año. Los amigos Trozcos siempre estaban llorando miseria y haciéndose los humildes mientras se llenaban los bolsillos con la barra y la concurrencia que llego, en sus mejores noches a las quinientas personas. Un viernes de invierno, los milongueros encontraron el gallinero cerrado y desmantelado. A la otra semana una cuadrilla de obreros que estaban poniendo los cimientos para un centro comercial. Los Trozcos están en paradero desconocido desde entonces.
A veces, cuando el vino de una milonga es tan intomable que no sirve ni para buches, me acuerdo de aquella milonga y tengo ganas de volver a bailar en su pista de tierra.
Pero al final, lo único que consigo es un monumental dolor de cabeza que a veces me dura un par de días, como la melancolía.

lunes, 17 de noviembre de 2014

MALLORCA TANGO FESTIVAL 2014 (2) La hora del costillar - por Catulo Bernal

Ah, los peligros de la vida disipada!.  Sábado de mañana, sin desayuno, y sin sueño. Excitados los sentidos por la milonga, el sol y el todo incluido, lejos del mundanal esperpento cotidiano, bajamos con solo tres horas de reposo a la piscina, donde quienes no hacían clases con los maestros se dedicaban a filosofar sobre cuestiones nada trascendentales. Sensei Santi, Alexis y Jorge Talquenca lanzaban esta retorica a la parroquia epicúrea, que entre bikinis, hamburguesas, patatas fritas, vermut y cerveza, juntaban calor para zambullirse y dar tema a la pregunta: ¿que es mas rápido, la luz o la apariencia? para luego sentenciar con frase lapidaria: bailarín mata galán - cartera mata bailarín.
Ahorro detalles de holgazanería a la siesta y  milonga de la tarde. Solo dire que a pie de piscina algunos alumnos intentaban vanamente Frumbolizarse.
 Ahorro pormenores del cordial, café y gotas posterior a la cena. Fuimos a la milonga lo mas temprano que pudimos, para conseguir una mesa cerca de la pista, y no encontramos ninguna. El pibe pronto se puso a bailar y yo a departir amablemente y sacarme fotos con la pibada barcelonesa en las murallas. El tiempo se me fue enseguida y ya mismo vinieron  exhibiciones. Fuera de Programa Miriam Copello - Cristian Correa, a los que vimos en Barcelona no hace mucho y que bailaron con su habitual profesionalidad. Y luego chacarera y zamba con Karina Lucca y Leonardo Mosqueda.
No se que fue. De pronto, en la zamba,  cuando aquel muchacho grandote y robuston intentaba coronar, seduciendo sin éxito a la muchacha, comencé a pensar que aquello era una metáfora de mi propia situación sentimental, solo y penando por una piba de vestido floreado que me esquivaba.   Uno esta acostumbrado a ver de vez en cuando zambas que terminan con el consabido abrazo del amor. Pero en este caso, el pañuelo, el amor y la fe, quedaron huerfanos de afecto y cada uno se fue por su lado. Me vi reflejado en ese amor no consumado, desesperanzado y triste. Pero enseguida se me paso con unas copas de vino.
Se bailo una tanda.
Y entonces se corto la música y Ariel anuncio la exhibicion tan esperada:Chicho y Juana. Justo estaba en medio de la pista, con una copa de vino, saludando a la Rubia Del Giglio, que conozco de mis andanzas rosarinas cuando el horizonte de ronda se cerró, dejandome entre gentes sentadas y un anillo ansioso de espectadores. No pude mas que arrodillarme con mi copita, entre ambos grupos, para no molestar a los de atrás.
Que arte, que delicia, que dolor. Extasiado con la exhibicion comencé a experimentar una punzada horrible en las rodillas, apele al control, al yoga, al vino. Casi llorando vi como se entregaban aquellos dos a la Milonga Tres de Piazzolla. Hermoso, impresionante, seis o siete minutos desplazando mis piernas como podía entre la marea humana. Con los merecidos aplausos que marcaban el final de la primera parte me abrí paso hacia atrás como un espartano entre persas y como pude me subí a una silla para ver la "Milonga para una armónica". Y esa si la disfrute. Cerca mio, subida a otra silla, había una belleza eslava que lucia - como no podía ser de otra manera - un vestido floreado - Con la emoción y la distracción, no vi que un italiano alto topaba con mi silla. Me tiro el vino tinto encima de mi camisa blancucha.
Hice lo que pude, como pude.  No quería cerrar mi única chaqueta, para no conferirle el aroma de esos perdidos malolientes que siempre ilustran las celdas policiales en las malas películas carcelarias. Improvise una corbata con varias capas de papel higiénico, me seque inconscientemente con la camiseta CHORIGRONCHO. Baile con un par de damas de vestido oscuro en las que me seque. Pero aquello no resulto. El sudor y el vino intensificaron mi olor corporal. Corrí hacia la seguridad del autobús, en donde me deposite, como Bruce Banner huyendo de la ciudad.
Me desperté al otro día con dolor de cabeza y olor a mugre. Me calce como pude la manchada camiseta CHORIGRONCHO, y baje a la piscina. Comí un par de hamburguesas. Había un corrillo de italianos y argentinos en torno a una guitarra.  Se cantaba y tocaba, muy mal. Hasta hubo uno que toco y berreo "Marina". Aprovechando que nadie me miraba  me tire con camiseta y  todo al agua y me tumbe al sol. Una nube pasajera me quito calor.
Eran las dos.
En algún momento comencé a sentir un aroma a asado. Rodeando el jardín, fui rastreando ese aroma conocido, empapado como estaba. En el patio de atrás, habían clavado diecisiete (17)
costillares y bajo un toldo se estaban zampando un buen matambre los cuatro asadores. Me acerque, al fuego y allí me seque, llenandome de humo. No tenia mas que esa muda y la camisa blanca, que había lavado y dejado secandose en el baño. Pero cuando a las ocho de la noche hora del asado, los convidados nos agolpamos a las puertas cerradas del comedor cerrado, eso no me importo.
Y cuando llegaron los chorizos, la morcilla, el vacío y la tira, me olvide de todo.
600 comensales dandole al diente todos a una. Un espectáculo de organizacion y camaraderia.
Luego del cafe y el brandi nos fuimos a la milonga. Mi camisa humeda y en sospechoso tono rosado.  Esa noche se hacia e

n otra de las alas del castillo, coquetona y mas pequeña, pero repleta.
Hubo espectáculo flamenco, ronda de maestros y momentos Village People, con todos saltando enfervorizadamente al compás que marcaba un entusiasta Fernando Sanchez. Me gusto que maestros, alumnos y milongueros disfrutaran dejando atrás clases y exhibiciones. La noche fue fluida y ligera.
Y todos contentos.  como diría Shakespeare. Menos uno.
Al otro día nos volvimos con el cielo tormentoso. El sol se quedo en el festival. También un par de ensaimadas que habíamos comprado y que olvidamos en la habitación.
La tormenta y el otoño se extendían ante nosotros, en el tiempo y el espacio.
Algún día escribiré como buen tiempo y festivales pueden explicarse con alguna teoría Einsteiniana.
A Jorge y Santi les gustara, sin duda.

martes, 4 de noviembre de 2014

MALLORCA TANGO FESTIVAL 2014 - MILONGUEADA, SOL Y TODO INCLUIDO (parte uan)- por Catulo Bernal

Nunca fui a Mallorca me dijo el Pibe Pergamino que estaba dulce, monetariamente hablando, por haber hecho una suplencia de temporada en el museo de las glorias milongueras. Yo, que había caído al infierno por  haber revendido un lote de poemas viejos para ilustrar con mis palabras los manteles de una  importante cadena de choripanes gourmet para exportacion sin pensar en el destino de mayonesa  y chimichurri que aguardaba a mis tribulaciones, le dije, que si nos permitían ir al  MALLORCA TANGO FESTIVAL 2014 con vuelo, milongas y hotel en régimen de todo incluido, era porque debíamos obligatoriamente lucir la camiseta de la cadena, y una gorra con visera y choripan enhiesto apuntando al cielo. Pero un hombre debe, ante todo velar por su futuro y su bienestar. Y el dinero me alcanzaba para esquivar  infortunios y regocijarme en decepciones, viajando y cubriendo eventos hasta fin de año a pesar de la camiseta y gorra "CHORIGRONCHO" en una horrenda combinacion violeta y marrón. Así que allí estábamos, a las puertas del hotel, luego de atravesar el vestíbulo, en el que se vendían zapatos, bijouteries, vestidos, pantalones, chalecos y clases, campaneando la piscina en la que se bronceaban con el sol tardío de un otoño que no llegaba, los asistentes al evento, extranjeros en su mayoría, aunque por las risas de algunos y por las caras conocidas de amigos Barceloneses, supimos que había concurrencia para reírse de nosotros en español.
Al pibe se le terminaron las reticencias al ver en su muñeca izquierda la pulsera blanca que habilitaba el "todo incluido". Ver en derredor a la piscina a tanta gente en galas veraniegas  disfrutando del sol, cervezas y vermut, mientras se solazaban despreocupadamente con bikinis o  porciones de pizza atenuó mis angustias. Era una variopinta selección de la especie, sin corsé ni contención, descansando entre clases, o, en los casos mas extremos de holgazanería, entre milongas. Creo, que pasamos aquella primera siesta - habíamos llegado a mediodía - alternando copetines entre las tres barras estrategicamente situadas por el jardín y sustrayendo algún mate al pelado Jorgito, que portaba una cerveza a diestra y el termo a siniestra. Y allí mismo, a las cinco y media de la tarde se armó la primera milonga, a pie de piscina, en duro suelo y usanza jipi. Ya se veían en algunos los característicos pasos aprendidos y los encontronazos de aquellos que no manejan su eje todavía, pero experimentan empero, siniestrando al semejante. El pibe, gran pisador de compás en alpargatas, apenas desgranó cuatro tandas. "La noche es larga, si llegamos a la milonga a las 11 y queremos después estar en el after de las cinco de la mañana, conviene ir amortiguando los meniscos" Pero había entusiastas que le daban sin freno a la milonga, en entrega total. Los dejamos para medio dormir una siesta y a las nueve bajamos al comedor donde estaban deglutiendo la muchachada Barcelonesa: Oscar, Paula, Los tres Jorges, Nael,  Sofia, Anita, Fernanda, Alexis, Santi, Lili, Gemma, Diego y los tres mosqueteros - no todos juntos, pero si diseminados en aquel babel multilinguistico en el que se oían italiano, frances, ingles y ruso, por decir algunas lenguas.
Y luego, nos vestimos en sobrio negro y gris, y poniendo las gorritas de   CHORIGRONCHO en la bolsa de los zapatos, para alguna foto a pie de pista,  nos tomamos el segundo autobus al castillo que nos llevaria a la milonga, bus animado por la guerra de tangos que cantaban Santi  y Jorge Talquenca. Milonga en un castillo imponente. Ariel, el organizador, con elegancia y estilo nos franqueo la entrada a la milonga, que en nuestra ingenuidad creimos medio llena.
De nada nos valio llegar temprano. Era viernes y la pista rebozaba a pesar de la inmensidad en la que nos hallabamos. Nos sacamos las fotos para enviar a CHORIGRONCHO, que no pondremos aqui  - por verguenza y porque rige un contrato de imagen exclusiva - y nos dispusimos a milonguear.
Fue realmente complicado, con la pista atestada y la llegada de los maestros: Leo Mosqueda y Carina Lucca,  Marcelo Ramer y Selva Mastroti, Sabrina y Ruben Veliz, Ariadna  Naveira y Fernando Sanchez, Sebastian Achaval y Roxana Suarez y sobre todo Juana Sepulveda y Chicho Frumboli.  Su sola presencia  bastaba para que los milongueros, al pasar por su mesa, intentaran florearse y mostrarles lo que sabian en un "aqui estamos nosotros, y miren lo que hacemos" que dificultaba el transito y provocaba desigualdades pues a mano derecha estaba muy congestionando y conforme se iba acercando hacia el otro extremo, donde estaba el escenario y los instrumentos de la orquesta, todo se volvia mas fluído y espiritual y la gente dejaba de mostrarse y comenzaba a disfrutar del abrazo y el compas y su pareja. Cosas que pasan.
Cuando comenzo a tocar la orquesta Ensemble Hyperion en adecuadas tandas de tangos, valses y milongas, aquello se volvio incontrolable. Era tal el entusiasmo de la concurrencia que les costó dejar la pista para las soberbias exhibiciones primero de Ariadna y Fernando y luego de los Veliz, pura elegancia y saber. Una barbaridad, que aplaco los animos y descomprimió la pista pues muchos se fueron despues de las exhibiciones para aprovechar mejor las clases o por acumulacion de milonga, pues se habrian limado en la piscina. Mientras el Pibe se bailaba unas milongas Machazas con Cecilia, Argentina, residente en Mallorca,

y con la que coincidimos en algunos festivales, me allegue a la mesa barcelonesa, en donde Oscar y Nael habian pedido - como corresponde a milongueros de copete - dos crateras con sendas botellas de cava. Lo que se vivió a continuacion es un tanto confuso. No se si fue el efecto combinado de martini, cerveza, licor de cafe, vino y cava, que hubo de manifestarse a esa hora - 4.55 de la mañana. El caso es que a efectos publicitarios, nos parecio una idea brillante sentarnos en el parachoques trasero del autobus de la milonga, que estaba parado esperando para llevar a los asistentes al hotel y dejar que Oscar nos hiciera desde su coche alquilado unas fotos. Idea brillante, que se trastoco cuando el autobus se puso en movimiento. Agarrados como podiamos fuimos tragando polvo en el camino hasta la carretera, ante las carcajadas de Oscar, Nael y Yamila, que nos seguian en coche y nos rescataron cuando nos descolgamos por fin, vencidos  a la entrada de la carretera. Creo que nos dormimos en el trayecto y nos despertamos en el parking del hotel, desde donde se veia por los ventanales el after milonga, con  siete u ocho parejas bailando, en el mismo salon donde se impartian por la mañana las clases y por las noches se suministraban los cafes y las bebidas espirituosas. El Pibe se quedó bailando unas milongas y yo me encamine raudo a la habitacion, cruzandome en el ascensor con algunos milongueros que luego de dormir una microsiesta bajaban, ya duchados al after.
Aunque habia habido actividad desde el miercoles, para nosotros El Mallorca tango festival 2014, recien comenzaba... (to be continued)

lunes, 13 de octubre de 2014

SIMULACRO Y SACUDILE - UNA PELEA EN LA MILONGA- Por Pitón Pipeta.

Las milongas suelen ser lugares de encuentro y esparcimiento,  aunque muchas veces se producen desencuentros y tribulaciones, si se carga el ritual del baile con la satisfacción de una mera necesidad física, emocional o amorosa.  Y del desencuentro al encontronazo hay un solo paso. Como sucedió en una milonga de las muchas que mi memoria sentimental registra aunque no recuerdo el nombre. Los protagonistas dos muchachos que solían milonguear seguido: Elmiro Rodriguez, alias "Sacudile", hombre pacifico aunque siempre atento a cualquier posibilidad de altercado, pues no tenia registro físico de su propio dolor, un estilista de la pista, conocedor de la gimnastica de la milonga y la pelea callejera - según contaba el mismo - que había cultivado de joven y guardaba en su interior como una habilidad adquirida mas. El otro protagonista Minucio Sagascan, apodado el "Simulacro" por su forma inusual de bailar. El hombre siempre bailaba en el centro, con gran despliegue coreográfico: saltos, vuelos, voleas y sentadas aparatosas, para un publico que estaba mas bien en su cabeza.  Creia estar en una sala de bailes de salón y desplegaba lo que el creía un arte para la diversion de los crápulas y críticos que tenían bastante milonga como para pasarse la noche sentados junto a una botella de vino, riendo a dentadura oscilo-batiente con las ocurrencias del "Simulacro".
Sucedió que Sacudile estaba el día de los hechos particularmente sensible pues su perrito le había cagado literalmente en los zapatos a medida arruinándolos. LLevaba unos zapatos que le quedaban chicos y encima había tenido un pequeño roce con un automovilista que lo topo de atrás y salio huyendo. En la puerta al comprar la entrada - que había subido - soltó un "linda noche, hoy tengo ganas de que me rompan la cara".
En  cuanto a Sagascan, alias el simulacro, estaba mas eufórico y desatado que nunca. No se sabia bien que bailaba, a veces pasaba del tango a ballet, a algo que quería ser sevillana o foxtrot. Se había atado la cabeza sujetandose los pasos, con una diadema, o una tira de tela, o una ex-corbata. a Saber. Ya habia topado en su delirio a  muchos, Ya habia cortado el movimiento de algunos mas.
En tanda de la Tipica Victor coincidieron los dos en la pista, que era grande y estaba casi llena. Los espectadores verificaron, en un solo tango: tres puntazos, un empujón, un codazo a Sacudile, y también medio giro abortado por una volea baja del desatado Simulacro.
Sacudile le dijo a su compañera: "no, así no, esperemos acá" y se quedo casi al costado de la ronda hasta que terminó la tanda. Cuando Simulacro paso a su lado, sin disculparse Sacudile lo taladró con una mirada de furor homicida.
 -Que pasa ?- le grito Simulacro - son las cosas del tango, hay topetazos. Que queres?.
  -Cosas del tango no - dijo Sacudile, con voz ronca, y medida, enturbiada por la ira - Son cosas tuyas, que no sabes bailar y molestas a todos.
- Ah, si? y que queres? dijo Simulacro, desafiante.
Hay quienes no saben que están coqueteando con la muerte, quienes no se enteran hasta ultimo momento que se puso en marcha - como dicen por ahí - una lotería de tortazos en la que les han adjudicado todos  los números. Tipos sin conciencia, carne de dentadura postiza y decoradores faciales de nudillos. Simulacro, que debía su apodo a todo lo que quería ser y no era y que en ese momento quería ser un luchador volvio a decir, esta vez a los gritos: Que queres, que te pida perdón?. Sacudile no dijo nada. Espero en silencio. El destino le ponía enfrente un muñeco para hacerle buches de hostias.  Y el muñeco, indignado le dijo: -  Esta bien, te pido perdón, LA RECALCADACON%&%&%%HACEMECUCU%%%%%AZUCARPIMIENTAYSAL%%%%%%%%%%RIO- (aquí abuse de su imaginacion y ponga el improperio, la maldición o la puteada que mas le guste).
Sacudile lo miro de arriba a abajo. Se le tensaron las vertebras, las cejas se le ensancharon, le subió color entre rojizo y morado al rostro, las sienes se le llenaron de venas y arterias a punto de explotar y le empezó a temblar la cara toda. El cuello acuso volumen, los ojos a un paso de abandonar las cavidades oculares, las manos dos garras felinas a punto de espachurrar a un turista. Se abalanzó sobre Simulacro, que solo atinó a dar un paso atrás y a quedarse literalmente sin camisa, arrancada por las manos furiosas de Sacudile. En ese momento todo podría haberse torcido a una comedia, pues no pocas risas se escucharon desde algunas mesas al ver el físico paliducho y esmirriado de Simulacro. Pero no, el tipo tenia que embarrarla un poco más. Habría visto muchas películas de Jean Claude Van Damme, porque se fue a un rincón y se puso a hacer fintitas y pasitos de boxeo, de esos que suelen dar los que no son boxeadores y aparecen en parodias, al mejor estilo Shemp, de "Los tres Chiflados". La verdad es que con sus movimientos estaba alejandose de jackie Chan y aproximandose a Cantinflas. Miro a Sacudile, cerro los ojos, volvió a mirar. y ahí estaba, a medio paso, en rápido movimiento, y en furor de batalla. el diablo cara a casa, con todos los demonios del infierno resoplandole al rostro. Enseguida se le fue el valor y comprendio por fin, que no estaba en una película y que le iban a maquillar la cara a trompazos. Salió corriendo y  entonces aquello se transformo en una persecución, sin salida, pues el dueño de la milonga había cerrado la puerta del lugar, para apreciar mejor el espectáculo.
En vano fue que las mujeres gritaran "dejalo, dejalo" y que los hombres corearan "fajalo, surtilo a ese que es un payaso". Seguía sonando  música, Firpo, creo, apropiada para la persecución. Hubo dos o tres sopapos certificados en plena pensadera. La carrera y obstáculos humanos que frenaron un poco a Sacudile permitieron que Simulacro se tirara en palomita por una ventana a media altura, dejandose en su huida pedazos de pantalón, de calzón y de cojon  en el repecho. También se le quedaron su vincha, sus camisetas de recambio, su valor y su continuidad en las milongas, pues estuvo desaparecido un tiempo largo, acaso por vergüenza, acaso por falta de pantalones.
En cuanto a Sacudile, se quedó bailando un rato mas y luego salió expresamente a buscar a un Mimo particularmente pésimo que solía ejercer su arte en las ramblas en la madrugada.
Cuando una noche viene torcida no hay nada que hacer.
El mimo no estaba.

viernes, 3 de octubre de 2014

LUCIO ARCE Y LAS MILONGAS DE BARCELONA - Por Catulo Bernal

Al Pibe Pergamino le Debian vacaciones.  Yo, que vivo de vacaciones solamente interrumpidas por alguna presentación, eventos literarios o copetines artísticos que siempre prometen frondosos
canapes - y nunca cumplen - y por la aparición con vida en alguna antología de poemas del Oeste  o talleres literarios para personas de la tercera edad a los que suelo ir disfrazado de mi alter Ego Saul Macanian, para venderles mi libro "RIMANDO EN PATAS BAJO EL AGUACERO" -  editorial el Croto 5,49 euros el ejemplar -  accedí a acompañarlo en la loca quimera de gastar toda la semana en eventos milongueros, habida cuenta de las oportunidades pipi cucu que daba esta semana, Tangoneta en puertas, muchos milongueros venidos de afuera y la presencia de bailarines y parejas de gran calidad.
 El Casino,  El Pipa, Aquelarre, la Yapa. Todas aquellas milongas frecuentamos quizá por seguir un ignoto mandato del Pibe que no  sabe a que dioses milongueros reza, pero que le deben obligar a posar sus pies en la pista hasta quemarlos, como una especie de Wendigo del tango. Aunque posiblemente solo sea porque le gusta y porque se siente en su elemento apenas los compases de la orquesta marcan su paso.
Semana de cumpleaños milongueros granados con Teresa Arrebola, Monte Escude y Pilar Ballaloca, que fue correspondida en la Milonga la Yapa que llevan los amigos Pahl y Barber con la grata presencia de un cantautor único: Lucio Arce, que va del tango al humor sin despeñarse, ni despeinarse.
Y fue que el jueves decidimos regalarnos con su presentación en el Bar Pastis, para luego ir a milonguear a Casa Valencia.
Quien no conozca el bar debe saber que apenas es un salón, con un escenario y la barra al lado. O sea que es forzosamente un bar de proximidad. Lo lleva una especie de Hulk a la inversa, pues el hombre parece perpetuamente furioso y abstraído en su propia contemplación de la ira.  Hay quien dice que si lo hacen enervar se transforma en un bondadoso ser que va a leer cuentitos infantiles a los orfanatos y hace tartas para compartir con los jubilados y las palomas. Pero no esta demostrado.
Nos pedimos unas copichuelas de anís y para cortar el dulzor dos pintas de cerveza negra y nos aprestamos a disfrutar del espectáculo, Rodeados de tangueros, nostálgicos y con la presencia de otro cantor de Nombradia. Hernan Lucero,  con el que Arce ha compartido noches en las latitudes australes de la lejana Buenos Aires.
El señor Arce es un fenómeno. Acompañado de su guitarra va haciendo sonar tangos al estilo de los aguafuertes porteños, con curiosas y divertidas historias narradas por perdedores, patetistas y dandis de la milonga a los que les pasa "un caso". Y no se queda ahí, pues le da también a los valsesitos y también a lo que el denomina "milongas nefastas", cuya condicion o requisito parece ser la extinción, el finiquito, el deceso o el pase al otro barrio del protagonista.
El señor Arce parece -  e incluso me permitirá la comparacion física, si cabe -  el entrañable Pepe Biondi Haciendo de Pepe Galleta, el guapo en camiseta, pero mejor empilchado. Sus gestos y sus requiebros me hacen acordar mucho a Biondi. Pero a su vez son una marca de identidad potente y muy personal, como sus letras. Nada de melancolía, nada  de esos tangos de llorar a los que huyen los que no conocen de verdad el tango y nunca se han asomado a bailar a una milonga. Tangos reos, lunfardazos, para escuchar y reirse de verdad. "Trucha", "Que buena esta tu vieja" "centro de Guillermo, gol de Palermo" y muchas mas que son pequeñas andanzas e historias cotidianas marcadas por la ironía.
Promediando la noche Lucero accedió gentilmente a cantarse unos tanguitos para regocijo de la concurrencia y allí se mando derecho a "Suerte Loca", un tango cuya versión mas conocida en la milonga no incluye la segunda estrofa, que fue un regalo. "Anclao en Paris" y algunas más, siguieron al recital dentro del recital. Y así nos dejaron estos dos, con ganas de mas, de mucho más.
Lamentablemente el Pibe Pergamino debía cumplir su precepto, su sacrificio, o lo que buenamente fuera eso que le impedía dejar pasar un día sin bailar. Así que esquivando las furtivas miradas del dueño del bar que había salido a la puerta y estaba dando de mamar a un gatito abandonado con un biberon tejido por sus propias manos, nos fuimos alejando por esas callejuelas del Raval,  paralelas a las ramblas, musitando "que buena esta tu vieja, regando en el jardín"  y así llegamos a Casa Valencia, garantía de calidad, donde estaban todos los milongueros de pro, los propios y los ajenos, para dar culmen a una noche de "esas", y esperando las siguientes milongas de la semana.
 No vaya a ser que el Pibe Pergamino pierda el alma por no bailar.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

EL EXTRAÑO CASO DE LOS BAILARINES ENDEMONIADOS - Por Yamate A. Zilencio

Sucedió en una de esas milongas de provincias con suelo bien lustrado y que se hacen muy de vez en cuando para conmemorar alguna festividad, evento o simplemente porque la gente se aburre. Se me resiste el día y el lugar o acaso mi memoria opta preservar del escarnio y la vergüenza la situación y los protagonistas, no así los hechos que pasare a narrar tal y como me fueron contados.
Hasta la una de la mañana, fue una milonga normal sin grandes estridencias: Los entusiastas primerizos acaparando la pista temprano, gente en las mesas solazandose con abundantes picadas, pizza de queso mezquino y cerveza casi caliente. Vino, cortesía, galanteo. Miradas que se cruzan, tandas de "para que" por mover los pies. Algún choque y  algún cruce de palabras malintencionado. Espontáneos aplicados dando su recetita a alguna víctima  y los consabidos figurantes que bolean alto y giran como diciendo: "esto es técnica, nene y lo tuyo una porquería"

Exactamente a la una y dos minutos exploto una de las lamparas que integraba la guirnalda mayor, que atravesaba el salón a lo largo. Otra vino a explotar en la guirnalda que la cruzaba. Se oyó como una risa nerviosa, las luces titilaron amenazando apagarse y hasta "el porteñito" sonó como si a Angelito Vargas le hubieran aplicado un mazacote de membrillo caliente en la garganta.
Al punto todos los bailarines de la ronda comenzaron a girar descontroladamente en vuelta americana de vértigo, alternado derecha e izquierda y cantando a los gritos un horrendo estribillo que decía "LAS MUJERES SON TREMENDAS CUANDO SE QUIEREN CASAR, LAS MUJERES SON TREMENDAS CUANDO SE QUIEREN CASAR".
Los que no bailaban y estaban al costado de la pista el ver esta anomalía comenzaron a reír primero y luego a dar grandes voces de alarma, que sumadas a la cacofonía general y a los comentarios de los glotones de las mesas acrecentaron aun más la histeria colectiva. Así, la vuelta americana degenero en un inmenso baile de salón de gestos exagerados en el que los bailarines fueron casi descoyuntandose por los movimientos, sin poder cerrar ningún tango.
Quien estaba a cargo de la música, al que para preservar su intimidad llamaremos simplemente "Roque Torcuato Medinacelli Arancibia", intentó sin éxito apagar la disquetera, ya que era en el tiempo en el que aun se usaban CDs y compilados y al no lograrlo opto por desconectar el equipo, cosa que afirma haber hecho y que no dio resultado pues la maquina misma comenzo a difundir en versión rápida "azúcar, pimienta y sal" ante el pavor de los asistentes. Hubo quien manifestaba ver al diablo, con cara de Carlos Gardel en medio de la ronda, cantando "el lloron" y pisoteando a la supuesta elite de la milonga  con patas de macho cabrio. Y hubo quien juró sobre la biblia que había visto a dos notorios bailarines moviendo un rabo de oveja y haciendo el recitado de la cumparsita de Celedonio Flores al revés que viene a ser el antitango y que suena mas o menos como "haceme Cucu" de Varela.
La cosa fue a peor. Un par de milongueros recién llegados intentaban en vano atarse un par de milanesas que habían pedido para comer a los pies, mientras masticaban los zapatos  de baile flexibles. Un grupusculo de beatos venidos de las inmediaciones intentaba vanamente realizar un exorcismo colectivo invocando la sagrada imagen de San Finito Escabiadin y cantando "Así bailaban mis abuelos", recibiendo tortazos - no se sabe si con intención - de los que no bailaban. Los bailarines se habían ido despojando de las ropas pero no podían acercarse porque una fuerza misteriosa los obligaba a mantener un abrazo abierto, hecho que provoco infartos, descompensaciones y alguna decepcion, sobre todo visual.
Al final, alertadas las fuerzas del orden público fueron aislando, reduciendo y retirando a las parejas y trasladandolas a centros sanitarios, sin que se pueda decir que fue de ellos y si recuperaron la cordura.
Aunque muchas veces aparece por las milongas uno de estos endemoniados.
Pero son casos aislados.

jueves, 11 de septiembre de 2014

EL HOMBRE DEL SOMBRERO EQUIVOCADO - POR CATULO BERNAL

El martes, en la coqueta milonga de Caro y Ceci, la del Aquelarre, a mano derecha y pasando la barra había un hombre sentado, sólidamente sentado, de tal manera que no creo haberlo visto de pie en ningún momento en las dos horas que pasamos,  acodados en el piano con el Pibe Pergamino y Raul - el pibe mas bien tenia allí su base de operaciones y su cerveza - y no recuerdo ni siquiera haberlo visto irse. Fue mas bien una presencia tangible y se esfumo como a veces se esfuman los recuerdos o los amores o algunas personas en las que dejamos de pensar y parecen volver a la vida cuando volvemos a recordarlas o hacemos ese ejercicio verbal que comienza con un "que sera de la vida de...".
El hombre que les digo llevaba sombrero.  No era un funyi, ni un sombrero de ala corta, ni respondía a ningún arquetipo de la milonga o el variete. por su sombrero no asomaba ni una lágrima embozada, y no le hubiera quedado bien a Gene Kelly. Era un sombrero vasto, que no llegaba a mejicano por escrúpulos y adornos, que no era abiertamente de cow-boy pero no hubiera desmerecido en una de esas películas de Peckinpah que marcan el fin de los espacios abiertos, y del oeste y de la amistad; en la cabeza de un figurante de esos que mueren terrible y sentidamente en camara lenta y que se olvido su sombrero titular. Un sombrero que era una cruza exacta entre el sombrero de Jackaroe, un personaje de historieta que era un apache rubio y Cocodrilo Dundee.
No se que hacia ahí el hombre o el sombrero. Al caso es lo mismo. Estaba ahi, clavado en su asiento y en su cabeza. orgullosamente erguido, perfecta y anacrónicamente ubicado o desubicado. Hubo festejos de cumpleaños de Juancito Aparicio, el Camilo de Camilo Tango Show y de Jorge Talquenca que se baila el alma en el tango o en la zamba. Y el del sombrero no se movió, ni hizo ninguno de esas gracias que dan cúspide a una broma prolongada. Ni se quito el sombrero, cohibido o respetuoso. Impermeable al comentario de mas de uno, que dijo que se habia equivocado de evento o de ocasion. Estaba simplemente ahí. 
Y me dio por pensar que a veces en ese incierto vericueto que es el tango que llamamos destino, vamos engalanados en ropa y pensamiento  con algo que los demás creen que es equivocado y nosotros persistimos y nos mantenemos firmes, inamovibles e inquebrantables, con una fe ciega en eso que llevamos y hasta el destino recula y se amolda a nuestra esperanza y el sombrero mismo sin cambiar se va transformando de a poco en Gardeliano aunque sea un sombrero de mosquetero con una pluma de avestruz tintada en azul.
 Y eso, señores, es voluntad.

jueves, 28 de agosto de 2014

LA RONDA DE LOS MILONGUEROS PERDIDOS - POR CATULO BERNAL



Todo empezó en la sobremesa del asado con el que conmemoramos la primera entrada de este blog, mas o menos a la cuarta botella de Somontano. Aunque en realidad las condiciones se habían formado antes, en la semana, cuando la Pareja Flores-Capussi, notorios por su maestria al unir clown, tango y milonga arribaron a Barcelona para hacer exhibiciones y clases. Nos dejamos influir por el entusiasmo del Pibe Pergamino y toda esta caterva conformada por Papaguachi, Pipeta, Vieytes y Luconi, Maradona, Zilenzio, Desvarietti,  Echesortu, el uruguayo Pococho y un servidor, abandono, cosa rara, el vino y los entremeses cárnicos de la merienda y adecentandose lo que pudo rumbeo para la Milonga Grata, sede de la primera exhibicion, el domingo.
Ya la cosa venia rara desde el principio. Al subirnos al furgón de Pococho, que esta armado con piezas que se trajo del carrito aquel en el que vendía choripanes galacticos en el espaciopuerto del asteroide Zappa, el mismo bruto nos advirtió con sus maneras parcas que estaba probando un nuevo combustible hecho con cascaras de patata, germinados de naranja y antiguas baterías a carbón, según pudo recordar de un delirado texto de Mecánica Popular y un esquema de la revista Lupin, en donde se detallaba el combustible del futuro. En la plantilla hay asadores, locutores, escritores, dibujantes, jinetes, peluqueros, historiadores, bailarines, espías y un poeta. Pero no un inventor.
Así que cuando el furgon fileteado que sirve a la vez de transporte para cronistas, alimentos para la milonga y reclamo publicitario arranco con gran estruendo, una nube negra de alta toxicidad nos penetro y así fuimos sin saber si avanzabamos despacio o rápido. Que nos nos estrelláramos fue un milagro. Que una nube descargara toda su furia y su agua sobre nosotros, mas bien un acontecimiento inducido, como la maquina de hacer llover del ingeniero Baigorri, que atraía la tormenta. Que nos perdiéramos, solo una contingencia. Completamente extraviados sin noción de las calles nos fuimos adentrando en territorio desconocido hasta que topamos con un túnel o un puente, no recuerdo, que se prolongo acaso por media hora larga.
- donde estamos? -  inquirio Piton Pipeta todo preocupado. Cuando? añadí yo, al ver que la tarde que habíamos dejado se transformaba en noche solo iluminada por los faros amarillos del vehículo.
La senda por la que íbamos era estrecha y franqueada por arboles, como las rutas de dos sentidos de la patria, una incongruencia total en Barcino. Pronto se vieron como luces de colores y la oscuridad fue dando paso a un caos de colores en la forma de guirnaldas de lamparas pintadas que estrechaban un claro en el que desembocaba el camino. y allí, parecida a la Milonga del oriental, pero muchisimo mas suntuosa, estaba la pista, llena de gente bailando.
Bajamos del furgón. Como muchachos que llegan tarde al fastuo de su primer baile apenas nos demoramos en la entrada en donde un imponente portero de chaqueta cruzada nos exigió de justiprecio un paso, pero dado a compás. Tuvimos algunos problemas con Vieytes, Luconi y Echesortu, pero al final un milonguero robusto de cara aindiada nos franqueo el paso - dejalos che Jorge Luis - se ve que son gente de calidad.
Nos aposentamos en una mesa cercana a la pista. De alguna forma, en aquella inmensa pista que según como la vieras parecía de parquet lustroso, de mármol o de barro esmeradamente apisonado todas las mesas estaban cercanas a la pista y cercanas entre si, por un inexplicable truco optico que no alcanzo a entender. Había una concurrencia imponente, casi toda de gala. Y hasta nuestros trajes nos parecieron mejores, acaso por la luz de las bombillas. Y entonces, sentados, pedida y consumida una primera tanda de copas de vino nos dedicamos a ver la pista.
Nos quedamos un poco asustados. Todos eran tremendos milongueros y bailaban, cada cual en su estilo, con una calidad que no habíamos apreciado nunca en ningún milonga. Hay milongueros  y parejas que destacan. En una noche buena puede haber en la pista hasta cinco o seis. Luego vienen los buenos, los mediocres y los malos. Pero en la ronda no había ninguno malo. Todos eran impresionantes.
 -Mamita - dijo Romulo Papaguachi - el que haga exhibicion esta noche lo va a tener crudo - pero uno que estaba sentado con unos papeles me dijo -exhibicion?, jajaja, eso  es para los tirifilos. Aca tenemos desafios. Pero siempre empatan. Ahora mismo ya lo ves, estan medio estudiandose el Vasco y Ovidio Bianquet, con Carmencita.
Mire a la pista, mire a mis compañeros. Mire a los que señalaba el hombre y medio los reconocí, de fotos, de peliculas viejas. Era como si el blanco y negro en el que los conocía se hubieran transformado y estuviera asistiendo a una recreación de época, pero real.
Hemos recorrido mucho camino, vivido muchas experiencias, pero ninguna como aquella, ver bailando tandas y tandas y tandas al Cachafaz, a Petroleo, al Vasco Ain, a Virulazo, a Pepito Avellaneda, a Paiva, a  Simarra, a maria la vasca, a la china, a Anton, a  Misse y a Zotto. Nos quedamos toda la noche mirando como se movían y se divertían esos grandes que se fueron alguna vez, pero que estan presentes en los pasos y en las figuras que repetimos, reproducimos y malversamos a lo largo de las rondas, las tandas y la vida. Me pregunte si acaso habíamos llegado a un valhalla en el que todas las noches los milongueros que se fueron vuelven a la vida y se ensarzan en lucha contra la gravedad solo ayudados por sus pies y su corazon. Crei reconocer a algunos amigos que perdi:  Paquito, Luis. Muchos que de alguna forma poblaron mis poemas con su estilo. El Pibe Pergamino se puso a hablar con un milonguero bajito de chaleco, llamado Miguelito. Le dijo - decile a Vila que lo espero.
Estaba amaneciendo. Le pregunte a un hombre bien vestido cuando terminaba la milonga.
- No termina nunca pibe.
 Comprendi, al ver sus gestos y esa expresion risueña que salvó tantas veces a Gardel en las películas y que pertenecía, sin duda a nuestra fuente de inspiración, que nuestro lugar no estaba ahí, que debiamos volver a la milonga real, mas pobre, pero la que nos pertenecia. - Vamos muchachos. -Dijo el hombre de los papeles. el barrio debe volver al sosiego, y deben llorar los ojos del ciego. Es tarde. . si -  dije -don Evaristo, ya nos vamos.. Llame a la banda. Y  aunque alguno remoloneo todos entendieron que debiamos partir, porque habia identificado a camaradas perdidos, a conocidos, a amores que se llevo el tiempo.Y una especie de nostalgia  nos dominaba. Asi que uno a uno nos fuimos sentando en el furgón, mirando la ronda, que no decaía.
Tito Lusiardo nos contemplo un rato y el mismo se fue a bailar y no se quien conducia mientras nos alejábamos, pues todos estábamos hipnotizados mirándolo. Entonces llego el tunel y la oscuridad y la noche de Barcelona. Habíamos salido cerca de las ramblas, por  la milonga del Aquelarre. Un cartel luminoso indicaba la fecha y la hora AGOSTO 26 - 00.48. horas. Habíamos consumido 16 dias de nuestra vida en aquella milonga y llegábamos tarde a la ultima exhibicion de Flores y Capussi.
El verano se nos escapaba de las manos, con el recuerdo de los festivales, la playa, la ligereza de los milongueros perdidos. Pero ahora teníamos la esperanza y la añoranza de una milonga perpetua, que nunca cierra y donde - quiero creer -  que algún día todos los que amamos el tango nos encontraremos.

miércoles, 13 de agosto de 2014

SANGUCHAN, EL TIGRE DE LA MILONGA - COMENTARIOS DE LIBROS - Por Yamate A. Zilencio


Entre los muchos despropósitos que surgen del cruce de dos géneros o dos disciplinas, acaso el mas extremo y delirante  sea este "sanguchan, el tigre de la milonga" libro que ve ahora la luz después de tres  supuestas décadas de justo olvido y que editorial "El Croto" pone al alcance de sus lectores, publico fiel y por lo visto poco exigente, que alimenta con sus ansias y su pésimo gusto, las arcas de esta empresa, que nunca puso ningún empeño en la calidad de sus publicaciones, sino mas bien en sacar el libro mas friki como un norte, un rumbo y una bandera bajo la cual cobijarse. Hace tiempo sospechamos que a  los directores de esta casa editorial no solo le faltan algunos jugadores, sino que probablemente  les hayan rematado el estadio, coloquial y siquiatricamente hablando e incluso hay quien afirma que los autores que publican son ellos mismos bajo seudónimos que inventan. Para ser crédulos, diremos que quien firma este "Sanguchan" es un autor casi desconocido como todos, un tal Desiderio Brubutale, cuya máxima aportación a la literatura, si hemos de seguir a la información de solapa, ha sido trabajar en publicaciones mensuales de alpinismo y tangencialmente en publicaciones tan oscuras como la "guia del tango de Leipzig" o el "anuario para colocadores de parquet de milonga de Idaho".
El nombre mismo es un descarado "homenaje"  a Sandokan, aquel noble malayo, que desposeído de todos sus bienes y su familia por el imperio británico se dedica con sus tigrecillos y su fiel compañero Yañes de Gomera a robar todo lo que puede y a hacer estragos en las colonias.  Sanguchan no lleva turbante, pero si un sombrero, el mismo sombrero blanco de ala corta  con penacho azul - nota aparte el horrible dibujo de portada del libro - que luce en la milonga, sobre sus renegridos cabellos, tintados en betún, que estira también hacia cejas y poblado mostacho y le da esa mirada profunda y penetrante que inmoviliza a sus rivales e hipnotiza a las féminas con las que baila. Traje de tres piezas, cruzado, entallado,siempre el mismo modelo, con diferentes colores - uno para cada día del mes.  Zapatos charolados terminados en punta, corbata a tono hecha de piel de ofidio o de tigre, los dos dientes delanteros de diamante, por haber "sufrido una sopapeada contra cinco patoteros Disarlianos que me discutian su superioridad sobre la de Canaro". No ejerce la violencia pero trasmite desde los ojos un aura inconfundible de peligro para el impertinente o el imprudente que lo empuja  o puntinea en la ronda por su excesiva energía o ebriedad. No tolera el mal gusto , la falta de respeto, las mujeres u hombres que chillan, los que hacen excesivos firuletes y sobre todo detesta profundamente a los que encadenan sanguchito o giros, una costumbre que se esta poniendo de moda en las milongas de la alta sociedad a las que suele ir, acompañado por su inseparable amigo, el tano Fainá, conde del inodoro, así llamado por haber comprado sus títulos con sanitarios robados y que ahora es mano derecha y fiel amigo. Como no puede ser de otra manera, le acompañan, los "sanguchitos", veinte filibusteros de la peor laya entre los que destacan el negro Chantilli y el boliviano Kamamuli, que esperan en la puerta de los bailongos, cortejando a las desengañadas, a las despechadas o a las perdidas - figura así en el libro - y que estan listos para entrar en accion si Sanguchan ve mucho fifi o firuletes en la ronda y que copan la pista a la voz de "Sanguchitos, no os detengo mas" haciendo el bailongo "ameno y respetable de caminar y andar susurrando al oído como conviene a un milonguero despierto y que no anda haciendo mojigangas con la cara o embadurlandose con los pies".
Pero lo que de verdad molesta a sanguchan y lo pone casi al borde del frenesí de la batalla, es constatar que hombres casados sacan a bailar a pebetas hermosas en tanda de Pugliese. Brubutale parece recrearse en la descripción de la imposible barahúnda que arman los piratas si esto sucede. Lo que nos hace pensar que el mismo autor padeció en sus carnes la avivada de los casados u otros buitres que pululan por la milonga y no respetan a nadie. O su propia actitud pusilánime.
Y luego, huyendo de las pistas arrasadas, esta caterva de inservibles para la vida pública se dedican a lo que mejor saben hacer:  entrar por la fuerza a centros comerciales recién abiertos e inaugurados y arrear todo lo que topan a su paso aprovechando la somnolencia de las fuerzas del orden y desplegándose como un terrible ejercito conquistador impostando la voz y usando bigotes y pelucas postizas.   Joyas, muebles, electrodomesticos, coches, trajes, señoras de rebajas.  Nada escapa  a la rapiña de estos sabandijas, cuyo modus operandi, hemos de decir, solo podría funcionar en este libro o en cuentos infantiles.Que Sanguchan  y sus secuaces salgan medio borrachos de la milonga a las seis o siete de la mañana y se metan a robar centros comerciales,   que haya amasado una fortuna a base de collares de perlas y lavarropas,  que la estrategia  le funcione tanto tiempo sin que lo atrapen o pongan mas seguridad,  que con esos golpes sea asquerosamente rico y pueda comprar una isla desde donde esconder el botín y contrabandearlo, no es creíble. Que además, después de todas las molestias que se toma para ser uno de esos tipos tan incorregiblemente interesantes que tienen locas a las mujeres no pueda conquistar, ni secuestrar - no olvidemos que es un rufián, con estilo, pero rufián al fin - a la única que de verdad le importa, Mariana la sobrina de Lord Chovet y se deje atrapar, para que ella, que ni siquiera lo tiene en cuenta, comience a extrañarlo, ya es un despropósito y una barrabasada.  Pero que quieren.
 Es editorial el croto.
Y con eso queda todo dicho.





martes, 29 de julio de 2014

LOS QUE ACALLABAN PROFESORES ESPONTANEOS DE LA RONDA

La milonga del Oriental nunca fue un refugio de  profesores espontáneos. Entendiéndose como espontáneo a cualquier palurdo que esgrimiendo veterania en las pistas y pergaminos de esos que le dan a cualquiera que paga master class o clases con profesionales que vienen de lejos a dar lastima,  mete  su equivocado saber como una cuña entre tango y tango y va haciendo palanca con sus consejos a la pobre compañera que pensó que venia a bailar, y no a una clase,  o al pobre desgraciado que arrobado por un adorno o por el porte y la belleza de una milonguera se metió a sacarla apenas dominando sus piernas.  La milonga del Oriental, baluarte del bailongo al aire libre, con su terraplén, su sanja y su parrilla, con su suburbana pista que se perdía en la pampa,  nunca toleró  a los payasos ni a los consejeros. Y doy por bien empleado el genero, pues es bien sabido que por dos o tres consejeras mujeres hay en proporción una aplastante diferencia de cincuenta a uno de profesores hombres. Será el agua, el temperamento, el afán de figurar. El caso es que en "El Oriental" solía haber una pareja que ajustaba cuentas con estos botarates a zopapo limpio. Marulo Cayetale y Etelvia Surtille eran una pareja de milongueros que venían bailando juntos de chicos. Perfectamente compenetrados, sin misterio, aburridos. Se conocían tanto que para divertirse  se dedicaban a ejercer modestamente la justicia en donde fueran a bailar.
 Habitues de los viernes, Tenían una mesa reservada cerca de la parrilla y el olfato embotado. Marulo usaba taco francés terminado en acero. Etelvia era una mujer rustica y desconfiada. de esas que bailan con un bolso colgado al brazo. Los dos tenían Oído fino y vista aguda. Cuando localizaban un "maestro" se le acercaban y lo apercibían físicamente. Marulo boleaba bajo al tobillo y el acero hacia su labor. Se oia un siseo y luego un grito corto y estridente. Y allí solía acabar la "lección" de tango. El desafortunado intentaba increpar a Marulo, pero lo disuadía la  estatura del hombre y su inocente sonrisa al decir "perdoneme, es que estaba hablando usted  y no se dio cuenta que venia" o " lo lamento muchisimo, pero me distrajo su chachara didáctica y no vi que tenia justo su talón clavado en mi taco". Las mas de las veces eso solía funcionar, pero si el sujeto era recalcitrante hacia falta algo mas fuerte. Entonces y sin que viniera a cuento el bolso de Etelvia solía describir una media parábola perfectamente medida en la variación y se estrellaba en medio de la espalda  del insolente que boqueando sin aire daba por interrumpida la cátedra y se iba alejando mientras Etelvia le gritaba;  "Ve, no hay que comer sandia con vino, que hace mal" o "pobre, se comió una libélula enterita".  Se dirá que un bolso de mujer no es oponente para una espalda curtida en ignorar las convenciones de la ronda. Pero si el bolso lleva en su interior como unico ocupante un medio ladrillo si podria decirse que el ejercicio del bolsaso da sus frutos.
 Fue una labor ejercida con tesón y esmero mucho tiempo. Tanto que la fama de estos correctivos se difundió entre los profesores espontáneos y se fueron distanciando del Oriental, dejando la pista de tierra apisonada limpia de consejos y reconvenciones. Llegó a haber una pista paralela, en noches en que los muchachos del fulbo no comparecieran, donde los consejeros intentaban desfogar su sabiduría entre ellos. Pero ni eso duro. Al final aburridos de bailar y no hacer justicia. Esta singular pareja se fue buscando otros rumbos y otros profesores. O simplemente se cansaron y no volvieron a impartir su ley en las milongas. Sino  miren a su alrededor y verán como a lo largo de cualquier ronda y de cualquier milonga recrudecen los profesionales del consejo. Y los golpes menudean, sin justicia, fortuitamente.

martes, 8 de julio de 2014

MILONGA A BENEFICIO EN EL PUERTO BARCELONES - por Piton Pipeta

Con el mundial avanzado y la muchachada entre festejos bajamos al puerto de Barcelona con el Pibe Pergamino y el indio, bajo la admonición del Colon que señala las Americas con su dedo visionario, para colaborar con el banco de alimentos que provee comida a muchas familias, en una milonga a beneficio organizada por BARCELONA TANGO SUR y la Sección de Ball del Port. Allí estaban Raul y Sergi montando todo luego del Argentina-Belgica, que fuimos a ver en un barucho de las ramblas pletórico de argentinidad e ignorancia ( a partes iguales), donde nos faltó el comentario certero de un Máximo Rigor, aquel personaje de Calabro que hubiera acallado la sonatina patriotera con su objetividad futbolistica.


Eufóricos estábamos, como muchos que andaban papaguacheando - permitaseme la conjugacion - y con la camiseta albiceleste. El pibe, de natural trajeado, se consintió una vestimenta jean y alpargatas, que es lo atinado cuando el suelo es duro y trajinado. Como ni el indio ni yo somos de bailar llevamos unas prendas holgueras, por si algún festejo etílico - ajeno o propio - nos manchaba.
Cuando llegamos había unas pocas parejas que pronto se hicieron más y una hilera de cajas de cartón en donde los presentes iban depositando arroces, fideos, latas, aceites y otros comestibles no perecederos.  Era además ocasión de doble festejo pues se conmemoraban los cien años del nacimiento de Anibal Troilo, así que estaba la milonga picadita y morosa en esos tangos reos que hacia sonar el gordo. Un gentío veraniego y curioso se iba agolpando en redor de la pista y creo que no sonó tango que no fuera jalonado por una salva de aplausos y algun viva.


Como no podía ser de otra manera no faltaron los convidados ajenos a todo festejo que suelen reírse a costa de los demas. El Pibe como bien saben quienes lo conocen, tiene un movimiento de pies que es vertiginoso o hasta espasmodico. Con su traje impone presencia en las milongas, pero de entrecasa y de alpargatas, los movimientos resultaban para algunos hasta cómicos. Una pareja en particular andaban a los gritos:"eh, tío calambre, jejeje, Cantinflas!!!!" le gritaban. El Pibe se pone loco bailando y no creo que lo haya oído, pero el indio si.  Así que cuando las jaraneros se iban yendo, a carcajada limpia, a la vera del puerto, el indio, que es discreto les fajó con su ristra de chorizos secos una boleada a la altura de los pies, y allí se fueron los graciosos al agua verdusca y llena de residuos. Salieron un ratito después con los resultados de su burla en toda la traza.
 Para esas cosas hay que tener cuidado.
Uno de los milongueros acérrimos que engalanan la milonga, contagiado por la ola inmensa de solidaridad intentaba vender - mitad para la causa, mitad para su bolsillo -  un calendario milonguero, con poses, al estilo los que suelen  hacer los bomberos. Las chicas todas de la milonga son capaces de ilustrar con su porte y su belleza calendarios hasta el 2024 mas o menos. Pero lo que proponía este ridículo iba un poco mas allá. Había ido recopilando fotos de milongueros vetustos y esmirriados en símil pose sexi, con calzones o chiripas de antigua hechura, amplios como una bolsa de pan de familia numerosa y mostrando el físico blanduzco de aquel que escapa al sol y al gimnasio y se tonifica con vino tinto y clarete. Tatuajes de diseño militar, antiestéticos e incluso antieticos, una sonrisa que quería ser picarona y era abiertamente lasciva y amarillenta. Un horror a media página grapado con ganchos oxidados.  No digo yo que no haya tipos interesantes en la milonga, pero este había hecho un combinado de todos aquellos milongueros que  iban cuesta abajo en la pendiente, queriendo dejar de ser solitarios y ya vencidos a costa de afeites y tinturas, y los había unificado en un mismo loco afán: conseguir dinero e indirectamente el cariño de las damiselas. De más esta decir que no vendió ninguno. Aquello no hubiera excitado ni a un marinero antártico o a un presidiario en celda de castigo. Ni para reírse servía. Así que allí se fue el hombre, con sus intenciones y sus calendarios en dirección al museo de cera, a ver si los vendía. 
La tarde fue bajando entre tango, vals y milonga.  Pehuen y Nuria nos regalaron a todos los presentes una zambita deliciosa de su espectáculo "La huella"  y convidaron luego a los presentes  a bailar zamba.
No se animo ninguno. La zamba argentina, a diferencia de la brasileña que es ritmo y nada mas, es un juego de seducción y miradas, una danza intima y secreta entre hombre y mujer.  Ni siquiera es seducción descarada. Una zamba bien bailada es un acto de amor para el que baila, y para el que ve. La muchachada no se le animo a la zamba, pero si a la chacarera.


Hubo hasta sobredosis de zapateo y zarandeo, y algún paisano entusiasmado fue a remojarse en las aguas del mar, donde habían caído los graciosos en su descuido.
Lo que hace el verano.
Al final, con las rodillas disgustadas pero alegres y festivos en suma por el aniversario Troiliano, el pase a semifinales y los 154 kilos de alimentos recaudados, nos fuimos con la muchachada a comer unas tapas y una cerveza, por esas callejuelas del barrio gótico llenas de bohemia.
En la rambla, junto con las estatuas, el milonguero de los calendarios andaba ofreciendo su mercancía tosca como los pornógrafos de principios de siglo pasado.
Y ahí estará, todavía.

jueves, 26 de junio de 2014

BARCELONA TANGO MEETING MARATON - VACACIONES EN CASA. Por Catulo Bernal.

" Me tome vacaciones para ir al Tango Meeting" me dijo el Pibe Pergamino Todo serio. Pero si es aquí, en Barcelona,- le solte. "Y que, cuando uno hace vida de turisto no le hace falta viajar mucho, y ademas festival y maraton lo vale", me dijo. " Así no voy a trabajar como un zombi todos estos días, y me doy la gran vida de bacan milonguero". Y yo, que soy pluriempleado de la verba, autónomo de la poesía y autodidacta del sufrimiento literario no podía negarme. Tango del mejor y  y en casa. Acomode la habitación que alquilo en piso de unos musicos para los que compongo tangos reos desde que me echaron de la pensión por acumular deudas y poemas y me encamine a la Yumba, sede de la milonga de Bienvenida, el jueves,  con el corazón contento pues las posibilidades de cruzar o bailar con la de los vestidos floreados se multiplicaban exponencialmente.   En los bares, mundial, y en la puerta cola para entrar, por la demanda de ultima hora de pacs para entradas y clases. Aviste dentro al Pibe y a Raul, cantor, milonguero y con la credencial de "artista" colgando del cuello.  No me hizo falta ni mostrar el carnet falsificado de periodista de milongas, Graciela, la organizadora me hizo pasar amablemente y ahí fui todo yo, a la agitacion del estreno. La pista, la sala , la barra, el puesto de zapatos. Todo colmado. Calor humano generado por extranjero entusiasta. Los locales en franca minoría. Pero todos bailando con la Musica de Pablo Maidanik. Lujo. Lujo Total. Entre el gentío una cara conocida que hacia tiempo no veía: Fernando Guidi, que ahora anda mostrando tango por las islas Britanicas. Otro con el que el Pibe solía frecuentar festivales ya extintos. Doble rueda de exhibicion Fernando y su pareja Stania Diffey.  Andrea de Domicicis y Helga Corpora. Mas les vale estar la próxima vez que bailen.
Los beneficios de un festiva local es que uno redescubre su ciudad sin prisa, con todo el ocio por delante.
Viernes. La milonga se hacia en la explanada del imponente Museo Nacional de Arte de Cataluña que se yergue dominando la montaña del Montjuic, pasando las aguas danzantes, o sea una milonga con vistas y con música en vivo.  Habían acordonado las escalinatas, pero estaban llenas de curiosos atraidos por el tango y por los milongueros que comenzaban a llegar para bailar con la música de Kiko y de la Orquesta Latitud Tango,  13 y Cecilia, la cantante invitada. Una leve brisa recorría la explanada, en el comienzo oficial del verano. Milonga, vals y tango, con surtido cargamento. Rueda con algunos de los maestros de Barcelona, entre los que estaba Raul, con el cartel de "artista" disimulado. Estilos diferentes, todos vistosos, Conocidos o amigos de este cronista pues nos estamos viendo en la milonga siempre.
En el público el deleite. Se esperaba mucha gente, pero no tanta como la que fue. Debo decir que se me pasó la noche como un suspiro. Quise aventurarme dentro del museo para ver un Beksinski o alguna caricatura de Condorito hecha por Warholl, pero no me fue posible. Los del museo son estrictos, hasta con los horarios. La ultima tanda fue de un solo tango y luego telón con King Crimson. Las tres han dado, pero nada estaba sereno. La gente se fue dispersando - y yo con ellos - en el verano recién estrenado. Los mas entusiastas. Maidanik  incluido,  se quedaron en el after de la Yumba, hasla las cinco o cinco y media.. Nos fuimos con el Pibe y Con Raul. El cuerpo pedía pausa y se venia el plato fuerte del festival. La noche del Sábado con el Sexteto Milonguero - que en video, debo confesar, no me habían entusiasmado demasiado -  y los campeones de tango Salón: Gaspar Godoy y Carla Mazzolini. En el folleto estaba anunciado el Maestro Roberto Herrera, pero nos habían dicho que no iba a poder asistir por una lesion.
Sábado. Si el viernes había gente entre curiosos y milongueros, el sábado la explanada, de natural blanca estaba irisada de colores milongueros en movimiento. Localidades agotadas, entradas anticipadas inexistentes.  Llegamos con el pibe a las 11 luego de zamparnos unas porciones de pizza y unas empanadas en un establecimiento de la calle Tarragona. Me aposente en una mesa al costado del escenario, que decía "Reservado para artistas". Veritas. Estaban sentados Raul, las Chicas Bowie, Maxi, que aparece en un anuncio televisivo bailando tango, Carmen de "La Milonguita" y algunos que otros que como yo, estaban esperando al Sexteto Milonguero para sacarse fotos, oírlos y verlos de cerca. o simplemente apreciar las vistas de la Barcelona que es noche, luz y misterio.
 Mucha pibada milonguera conocida en delegaciones venidas de Tarragona, Murcia, Madrid, Mallorca. . Por países Milongueros de Rusia, Francia, un grupete nutrido de Italia, Polonia, Francia y las Islas Británicas.  El Pibe ni se sentó. Aparece en imagenes, fotos y vídeos. Graciela y Osvaldo habían contratado un dron  que tomaba imagenes panorámicas. Sobrevolaba como un ovni por encima de las cabezas de la concurrencia y hasta le voló el sombrero a un bailarin con tirantes. Algún Paisano jugaba a hacerse el místico hablando del tango y los extraterrestres Hercolobusianos. Si supiera...
 Afuera se quedaron muchos milongueros de Barcelona que se durmieron a la hora de comprar la entrada. Hubo una propuesta que fue a medias secundada por algunos: "Si Roberto Herrera no puede venir - decian -  hagamos una milonga alternativa para los parias sin entrada  y que baile Federico, que es Herrera tambien y es de aquí"
 Vi algunas parejas bailando fuera del cercado, pero a Federico no se le vio el pelo blanco que es su  característica. 
Jolgorio, jarana, algaraza. Corria el cava paralelo a la cerveza. La ronda era un gigante bueno desperezandose con gracia multiforme.
Y de Repente todo cambio.
El Sexteto milonguero se largo a tocar como si les fuera la vida en cada nota.
Jolgorio, jarana, algaraza, asombro, jubilo. Ma' que tango,  Rocanrol milongueado!!.  La música nos subía por la columna directa al cerebro y bajaba como un torbellino a los pies. Hasta yo que, aprendí con Corchito Echesortu y apenas doy un paso sin metaforizarlo me vi arrastrado a la marea enloquecida de ese tango que sonaba como mil pies infantiles animando a su héroe en un cine de barrio. Eramos  espigas de trigo mecidas por la furia de una tromba que nos arrasaba y nos volvía a juntar y el campo que era la pista de baile se vería terrible y asustaría sin duda al único que podía verlo desde el aire, el dron, si se operara en ese ingenio electrónico el milagro de la vida.
 Bailaba con una Italiana, creo, pero  esa altura de la noche mis creencias habían saltado por los aires. Ver un vídeo del Sexteto Milonguero es una cosa. Bailarlos en directo, con el marco del museo que iluminado parecía una catedral otra muy diferente. Tanda de tangos, vals y final de la primera parte con milongas.
Apoteósico.
Recuerdo que me llegue a la mesa, todo yo en desorden detrás de mi entusiasmo. Ni descanso me dieron. Dos tandas y se largó el canyengue con los Anfitriones. Graciela y Osvaldo, a juego y en azul - Larrapumbi en crónica de Sitges comento que quería el traje negro de Arce.- yo me quedo con el de Osvaldo.
Que puedo contarles?. que quieren que les diga?. Somos devotos de Tito Lusiardo.  Queremos que vuelva ese canyengue de pies ligeros que le gusta tanto al pibe Pergamino y que tanto me cuesta.
A esa altura de la noche, con los pies a medio metro de la tierra y acariciando el vellocino de oro. Osvaldo volvió a decir algo que había comentado el viernes: " La obra de arte que faltaba al museo el tango, esta aquí." Pero faltaba aun la pincelada final. Lo entendí cuando vi bailar a Gaspar Godoy y Carla Mazzolini. Al lado del escenario como estábamos en la mesa de los  "artistas" y cuando Gaspar se puso de espaldas al publico y de cara a nosotros para comenzar el segundo tango fue como si el Coloso de Rodas se asentara nuevamente sobre la tierra haciéndola temblar con piernas poderosas. Que pareja!. Que formidable forma de arte y acrobacia.! Potencia y el fluir leve de una mariposa que aleteaba los tangos con Donaire.
Silencio, respeto. Salva de aplausos estridente que alejo a las aves nocturnas que no había asustado el dron.
Para terminar bailando las dos parejas con la música en vivo del SEXTETO. Vi algunos entusiastas que querían subirse al dron para ver desde el aire, pero no tenia sentido. Eramos todos aire en ese instante.  Y ahí se largo la segunda tanda nomas, para los de adentro, los de afuera, los que bailaban y los que sentados se movían queriendo bailar. El pibe, como siempre, dale y dale a la morisqueta con los pies, como poseído.
 Nueva tanda de tangos, valses, milongas y cumbia de final. Una barbaridad. Ninguna de las tandas enlatadas que siguieron se malgastaron. El recuerdo magnificaba los tangos y los hacia sonar de otra manera. Todos quisimos vaciar el mar de la milonga bebiendo a borbotones, al revés de "Hombre de la esquina Rosada" Me quise quedar en esa noche. Y a muchos nos pasó igual.
Llegó la hora de cierre, las tres y esta vez con la alucinación encima, como si hubiera visto la ciudad encantada de las Mil y Una noches que solo se muestra a ojos mortales una vez cada cien años, sentí los pies ligeros, el corazon henchido y el alma llena, pero no rebosante. Quería más. Así que nos fuimos al after de la Yumba, donde pasaba música una amiga italiana que conocí en el Tarratangueando: Luisa. Mantenía el tipo pensando que iba a haber poca gente. Pero eran las cuatro y las cinco y hasta las seis y  aquello parecía una milonga de día normal. Hasta olor a empanadas había, pues algunos llegaban con hambre de la explanada y ya consumian bocado y bebida.
Cuando salimos había luz y mucha afuera. Suerte que con el pibe llevamos gafas.
De la milonga despedida del Domingo en las Arenas solo diré que estaba llena. Los curiosos que miraban en los pisos superiores estaban ensimismados con el mandala humano que formabamos en la pista circular. Hubo despedidas,  hasta luego y hasta el próximo festival, o el año que viene. Pero no hubo adioses.
Al Pibe se le acababan las vacaciones ese domingo. Comenzaba el verano, pero para él igual que para mi, fue como revivir ese domingo de juventud, el ultimo domingo  veraniego después del ultimo año de la secundaria , aquel que marca el comienzo de un viaje y un camino..
 La había pasado tan bien que no recordé en ningún momento a la muchacha de los vestidos floreados y no me importo.
 El Barcelona Tango Meeting se había acabado dejandome un poco melancólico.
 Por suerte el Pibe con su insufrible optimismo y unas buenas pizzas regadas con cerveza y compartidas con Raul,   que todavía llevaba colgando el cartel de "artista", y un grupo de milongueros copetudos que corrían perseguidos por el dron descontrolado, me arreglaron enseguida.


jueves, 19 de junio de 2014

CORRERIAS EN EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE TANGO DE VALLADOLID - Por Catulo Bernal

Con el Barcelona Tango Meeting Maraton cercano y los nervios por el estreno de la formación de guitarra, contrabajo y Voz, liderada por el crédito de la casa Marcelo Labordeboy, en el antic Forn de Valcarca, la CARDIOTANGO MELANCOLIC BAND,  me dio como una locura, motivada justamente por aquella muchacha que me tiene desvivido - la de vestidos floreados - y recordé como al pasar que había dejado caer que iría  al festival de TANGO SALON DE VALLADOLID, incipiente, pero de nombradia. Habida cuenta del estado semi paranoico en que nos tenia Labordeboy con sus quejidos y delirios en el bar "Roñoso" y sabiendo que el Pibe Pergamino estaba de receso laboral, nada me costó convencerlo, luego de adquirir pasaje y hotel a precio de bicoca y llamar a una amiga, natural de la ciudad Castellana para que hiciera de improvisada cicerone y nos adentrara en el mundo milongueril de Valladolid . Luego de bajar el miércoles tarde en el cómodo y casi familiar aeropuerto y tomarnos un bus que nos dejo en poniente, un parque donde  hay rosaledas imponentes y verde por todos lados, nuestra amiga Katia nos vino a buscar y amablemente nos condujo al hotel  y al primer contacto con la gastronomía Vallisoletana en forma de tapas, pero que tapas señores! Para tres se nos hizo casi un banquete de bonito, morcilla al estilo castellano y el pan que suele ser de otra factura y mas gustoso para quienes lo han probado. Teníamos toda la tarde para recorrer y un día hasta el comienzo del festival. Paseo que recomiendo, pues Valladolid, siendo una ciudad pequeña y recorrible a pie, deja un buen sabor de boca, por sus construccciones, la elegancia dispar de sus gentes y sus monumentos eclesiasticos. Digamos que es un sitio peculiar y genuino. Como peculiar fue la milonga a la que fuimos a la noche, luego de degustar unos exquisitos bocadillos de tartar de solomillo a la pimienta y unas cervezas variadas, entre las que destaco la DUCHESSE DE BOURGOGNE, que es una rara mezcla de cerveza, espumante y sidra. La milonga se hacia en un pub irlandes y debo decir que en mi dilatada experiencia en milongas nunca estuve en una así, con muebles y maderas que se veían y eran antiguos y rodeados por todas partes de libros, como si fuera uno de esos reductos  donde  conspiradores Chestertonianos se reunían a tejer planes. Telmo el organizador y la pibada nos trataron muy bien y notamos una particularidad: tandas de tres en tango y tandas de dos en milonga y vals, lo que hacia la milonga dinámica y permitia que todos bailáramos con todos. El Pibe se lo paso muy bien, con sus pasos ligeros que lo caracterizan. Y yo, hice lo que pude como siempre. Termino aquello como a la una y media, luego de tanda final de Cumparsitas, algo que extraño en las milongas de Barcelona y nos fuimos caminando al hotel, una caminata tranquila y sin estridencias en la que apenas nos cruzamos con uno o dos paseantes, y que me hizo recordar a mis tiempos de literato insomne en que a las tres de la mañana me daba por recorrer la ciudad  y poblarla de monstruos Lovecraftianos y terrores Poeianos, sin que interrumpiera mi meditacion ningún caminante. Un sitio de noches apacibles y edificios imponentes y majestuosos.
Al otro día tocaba, como no podía ser de otra manera, visita a un típico asador Castellano para degustar el afamado lechazo churro, que ya nos tenia babeando al Pibe y a mi, de solo pensar en el jugo y en lo crujiente y tierno de la carne. Y adentrarnos en ese asador, que además era un museo fue una experiencia, que les voy a contar.  Quedamos extasiados con la comida y perturbados por el cuadro de un Jesus paticorto que presidia nuestra mesa.
Salimos casi tambaleándonos de llenos y aun así disfrutamos de un vermut al sol en un chiringuito a la vera del Pisuerga, la playa de Valladolid. Vida de Turisto.
La milonga de estreno del Festival se hizo, como todas, en el Palacio de Cristal del museo de la ciencia, en una sala de grandes cristaleras que permitían ver la noche con su luna majestuosa y el río atravesado por un puente iluminado. Un lujo. El salón con suelo de madera estaba lleno de entusiastas que esperaban la llegada de los maestros Noelia Barsi y Javier Rodriguez con devoción y entrega y palpitando las clases de Viernes y Sábado. Nos allegamos a una mesa con nuestra amiga Katia y nos pedimos un buen vinito Ribera del Duero para amenizar la noche .Al menos por mi parte pues como es costumbre en el Pibe Pergamino no paró de bailar. Omito aquí mis ansiedades no correspondidas, los visados furtivos a la puerta para ver si la muchacha de los vestidos floreados comparecia con su aroma embriagante. Uno a veces se deja guiar por impulsos y los impulsos le pegan una patada en medio del corazón. No llegó.  Como tampoco llegaron los maestros, aquejados acaso por mal de altura. El caso es que según nos contaba Arturo, el excelso musicalizador de la noche y organizador del festival tuvieron algunos problemas con los vuelos y llegaron, el día anterior. Una pena. habida cuenta que al otro día teníamos que volver a la ciudad Comtal para cubrir el concierto de la CARDIOTANGO. Así que nos quedamos sin ver alguna tanda bien bailada. Creímos ver algún milonguero avezado en una pareja de chinos, pero resulto que venían directamente de Hong kong a tomar clases, aunque al parecer no les enseñaron alguna norma no escrita de la milonga, como bien experimentaron algunas milongueras que fueron a sacar al hombre, que les dijo que no.
Encomendando a nuestra amiga Katia el visionado de la exhibicion nos volvimos a Barcelona. Por ella sabemos, que las coreografias, como no podía ser de otra manera, fueron muy aplaudidas y comentadas por el salón, que estaba lleno de milongueros venidos de todos los rincones del globo. Se también que los maestros llegaron pasada la medianoche. Desde este humilde blog me gustaría dejar solo una opinión. Habida cuenta de lo que le cuesta a la gente ir a los festivales y el interés que suponen algunos bailarines. Teniendo en cuenta además la cantidad de festivales y la calidad de los maestros y los participantes, seria bueno que entendiéramos a un festival como lo que es, un encuentro, una fiesta y una oportunidad de aprender. El festival es todo.  Desde que uno se levanta hasta que uno se acuesta uno vive y respira tango. Aprende conductas y códigos milongueros. Uno va a pasarlo bien, a medirse con maestros, den clases o no. A ver otras formas de bailar y entender el tango y a conocer personas que como a uno se le hacen largas las esperas entre una y otra milonga.Y lo que llevas en tu corazón y recuerdas es no solo la factura de las coreografías, sino la calidad, la cercanía y el hecho de que puedas compartir pista y momentos con los grandes.  Esa es la  esencia de los festivales, lo que hace que una noche de milonga se transforme en un acontecimiento mágico. Comprendo que los maestros vengan a trabajar  y que a veces no tienen muchas ganas de milonguear, pero seria bueno que entendieran que las milongas son tan importantes como las clases, y eso es un trabajo igual de serio, el hecho de trasmitir y habilitar alumnos a la ronda, que es donde de verdad se aprende, para regocijo de quienes han venido a tomar clases y a verlos, para bienestar de los que no pueden pensar en otra cosa que no sea milonga, para el disfrute de todos y para que hasta el mas humilde de los milongueros que acude a un festival, pueda decir, todo orgulloso: me codee con los maestros, estaba con ellos en la pista compartiendo tanda.
Como debería ser.

viernes, 30 de mayo de 2014

MILONGUEROS EN EL MUNDO - Marcela Lucrecia y Gregorio Rampate. Prisioneros en Tahiti?

NOTA DE LA REDACCIÓN: LA SIGUIENTE NOTA NOS LLEGO VIA FACE Y LA REPRODUCIMOS AQUÍ POR EL TREMENDO IMPACTO QUE NOS PRODUJO EL SABER QUE ACASO ESTAMOS AVALANDO A ESTAFADORES Y ESCLAVISTAS. LA PUBLICAMOS TAL Y COMO LA RECIBIMOS PARA QUE LAS AUTORIDADES TOMEN PARTIDO O EMPRENDAN ALGUNA ACCIÓN LEGAL PARA REMEDIAR ESTA INJUSTICIA.

Queridos amigos de la Bata de Lusiardo:Les escribimos porque no hace mucho publicaron un vídeo de la Escuela de Tango Tahiti Cuondo en el que aparecían unos caraduras que decían llamarse Marcela Lucrecia y Gregorio Rampate. La pareja en cuestión organiza un festival de tango nefasto en el que por 900 euros dan a pobres turistas que buscan la excelencia en el baile de tango, alojamientos pésimos, pasos peores y alcohol que les embota la cabeza y les impide luego volver a sus hogares, dándose casos  de demencia prematura y perdida masiva de conexiones neuronales. Y lo mas terrible del asunto es que esta gente no son mas que aprovechadores e impostores, pues usan nuestros nombres para su provecho. Si. Como los Milli Vanilli, como Demis Roussos, estos personajes están usurpando nuestra identidad desde hace tiempo, lucrando con la ansiedad de aquellos que dilapidan su dinero de festival en festival, dándose por igual a la farra, al café y a la muchachada, sin medir las consecuencias. Pero sera mejor que les explique nuestra historia.
Eramos una pareja conocida y respetada en nuestro Claromecó Natal. Teníamos mas de veinte alumnos fieles y una milonga: EL chiflete. Podríamos haber seguido años y años disfrutando y promoviendo el "Estilo Claromeco" que es con abrazo matambre y gestualidad exagerada.  Pero un día Marcela vino con pajaritos en la cabeza. Los pajaritos se los había insuflado una alumna, una tal Mirtita Labuan, pareja de quien nos llevaba la contabilidad, un tal Celso Cocola. Le dijo que en Tahiti gustaba mucho el tango y que no habia nadie que enseñara. Debo decir que la perspectiva de enseñar tango en un lugar paradisiaco paso por mi cabeza como un tren que no se detiene en la estación. Y al otro dio me obsesione con la idea.
Dejar la escuela, las clases y pedirle a Cocola, nuestro hombre de confianza, que nos sacara pasajes para Tahiti no nos llevo más de una semana. Ni siquiera le pedí cuenta de gastos, llegar casi dormidos a la paradisiaca isla, casi sin haber visto los pasajes otra. En la puerta de embarque del aeropuerto me sonó raro que dijera Haiti en vez de Tahiti, pero lo atribuí a la desidia del mantenimiento de los aeropuertos que dejan con su indolencia que las cosas se estropeen.
Comencé a darme cuenta de que estábamos en Haiti cuando el comandante anuncio que aterrizabamos en puerto Principe. De nada nos sirvió patalear. Con su típico optimismo producto de una mente ingenua y acostumbrada a la imaginacion desbordada, Marcela Sugirió que podíamos disfrutar del equivoco e incluso utilizar el tango para sacar de su estupor a una sociedad que tolera como una costumbre mas la zombificacion de algunos de sus miembros.Pero ahí cometimos otra equivocacion. Los habitantes de Haiti son tan pobres que comen en su mayoría galletas hechas con lodo y mantequilla. Además si queríamos montar una milonga al aire libre o bailar simplemente en la calle llovía o hacia viento y nos teníamos que volver al chaburique donde nos habíamos hospedado.
 Pronto nos dimos cuenta que aquello no iba a prosperar así que pedimos ayuda económica a Cocola, ayuda que nunca nos llego.
Así deambulamos gastando nuestros pocos dineros sin poder encontrar ocupación. Y nos dimos cuenta que la zombificacion, solo es producto de la pobreza y la falta de espectativas. Por fin reaccionamos y
 colándonos en un avión de ayuda humanitaria pudimos llegar por fin hasta Argentina para comprobar que la escuela estaba desmontada, los alumnos perdidos y La pareja amiga Labuan- Cocola habían partido una semana después que nosotros para Tahiti.
Senti una ira terrible. Aquella gente en la que habiamos depositado toda la confianza se habian apropiado de nuestro sueño y estaban ahí, en Tahiti, riendose a nuestra costa. Con clases y trapicheos pudimos reunir algún dinero para el pasaje y nos fuimos airados con Marcela Hasta Tahiti.
Pero de nada nos sirvio. Aquellos malnacidos no solo habian montado una academia aprovechandose de la inocencia de los naturales sino que la llevaban casi como si fuera una secta, dosificando como recompensa el destilado con el que han lavado el cerebro a sus seguidores, el mismo menjunje del que presumen en el video. Apenas llegamos a Tahiti nos vimos apresados en su red de infamia y obligados a trabajar casi sin descanso juntando las nefasta hierbas con las que hacen su licor. Hemos estado retenidos contra nuestra voluntad desde hace dos años. La semana pasada quiso la suerte que un turista de los que viene al festival extraviara en su borrachera el móvil   en el campo donde trabajamos. Alli vimos el vídeo y como estos aprovechados utilizaban nuestro buen nombre para sus actividades delictivas. Con este móvil que casi ya no tiene batería estamos mandando esta desesperada llamada de auxilio. En el vimos el vídeo y esta foto que enviamos, donde estos tunantes hacen como que trabajan, cuando no han hecho algo parecido al trabajo en su vida.

Esta foto es lo que es, un burdo engaño de fotoshop, montado sin duda con alguna de las fotos de una francachela con la que se regalan, luego de cobrarles a los pobres infelices que vienen al festival 900 euros por adelantado. 900 euros por pasos que improvisan la noche anterior o roban del teletienda de Tango y por comida para perros con un poco de perejil arriba!! 900 euros por casitas para gatos en donde alojan a los desventurados que ni siquiera saben donde están, de tan embotados por el licor. Trabajar!, estos no han trabajado en su vida. Y mientras, nosotros y otros que no quisieron probar el licor  nos vemos esclavizados y hacinados en un cuartucho donde dormimos, hacemos nuestra necesidades y cosemos zapatos artesanales sin descanso y  que Zapatos!!!.
 Ruego la foto y este mensaje lleguen a quien correspondan y nos libren de las garras de estos sujetos nefastos. Por nuestro bien, por el del tango bien bailado estilo Claromecó. Y por los que de verdad quieren bailar. Muchas gracias.

martes, 13 de mayo de 2014

EL ULTIMO BAILE DE PEPON CARRILE -

A los cuarenta y seis años, el milonguero, coreógrafo y alma mater del club tanguero "hacha y puntín", Pepon Carrile, soño antes de lo que iba a ser su noche triunfal, que en los últimos compases de Zum,( en la interpretación de la Orquesta de Pugliese), le flaqueaban las fuerzas y la mano del abrazo le colgaba laxa, a la vez que la mano que apuntaba hacia las alturas le resbalaba e iba a acompañar a todo su cuerpo.
Pepón despertó sobresaltado, con ese miedo escénico que solo conocen quienes han estado expuestos demasiado tiempo al favor del público y una noche adversa todo se les vuelve en contra y pierden su confianza y dignidad.

Era un domingo de verano. Y la presentacion era a las once.
Su compañera de baile lo llamó a las nueve. Quería ultimar la coreografía a mediodia, darle los últimos retoques a una labor de meses y esfuerzo. Pepón, conmocionado por el sueño se negó.  "Ya nos encontraremos allí.  Hace tanto que bailamos esto que podemos prescindir de un último ensayo" Dijo y colgó.
A los cuarenta y seis años Pepon supo que habia tardado exactamente el mismo tiempo en desaprovechar su vida y que algunas personas a las que habia querido amar nunca sabrian de su empeño ni de la emocion que en el despertaban. Supo que algunas cosas que siempre habia querido hacer iban a quedar inalterablemente perdidas cuando sonaran los acordes de Zum.

LLamó a Lidia a quien siempre habia amado sin medida y con cautela. Mientras sonaban los tonos decidio que cargarla con esa confesion ahora que se iba no arreglaria nada. "No puedo" se dijo "hacer participes de mi cobardia a todas las personas que quise, solo porque la muerte me espera esta noche. Si puedo hacer que el dia me baje por la garganta como un buen Chardonay fresco despues de todo un dia de trabajo. Puedo salir al sol y ver como es el dia de mi ultimo dia."
Escribió
un testamento apresurado en un papel que encontró en la casa. Se fue a la playa. Dejo que el sol le inquietara la piel mientras sorbia un martini con los pies en el agua. Miro y admiró a las chicas e invitó incluso a una a comer una parrillada regada con un Medoc de gruesa lágrima que le subió a la garganta y lo hizo llorar. La carne estaba pesimamente asada. "estos desgraciados no saben que esta es mi ultima comida y me han dado una basofia". Apuro la copa de golpe, le dijo a la chica que lo esperara y fue a darle tortas al parrillero, un viejo bajito que quedo tendido en el suelo, sin saber porque le pegaban. Pepon salió corriendo y gritando con todos los camareros atras. Alcanzo a atrapar a la chica y juntos se metieron bajo una tienda vacia. Alli, con la adrenalina disparada y las sienes sudadas, Pepon le hizo el amor o quiso hacerle el amor. Apenas le dió el cuero para darle unos besos y abrazarla y se medio durmió al calor de la tarde.
 Cuando el sonido del movil lo despertó estaba solo y la tarde se caia de cansancio sobre el mar. Le dolia la cabeza. Corrio por la playa y se adentró temerario en el agua,  para espabilarse. Improvisó un vals  con toda la ropa mojada con una mujer que estaba cerca, pero la mujer lo rechazó con grandes aspavientos. Se tomo un brandi, porque si y volvió a su casa medio bailando en Zig Zag..  Se duchó, se vistió con sus mejores galas y como a las diez de la noche emprendió el camino a la milonga, a pie.
En la pista los principiantes repetían pasos, los bailarines hacían firuletes y los maestros bailaban. De ver la pista le volvió el miedo. Salió a bailar Canaro, sin medirse para alejar el fin con un canyengue. Al tercer tango la sonrisa le volvió y se preguntó cuanto hacia que no se sentia tan bien.
Luego llego el momento. Sin que hubiera tiempo de nada escucho al presentador anunciandolo y a su compañera, que lo tomaba de la mano, rumbo a la pista.
"Estoy aqui para morir", se dijo. "Que sea con valor".
Sonaron los primeros compases.Todos sus pasos  se le antojaron extraordinarios.
Supo que ese iba a ser el baile de su vida, el último, el mejor.
En las mesas, la gente, entusiasmada aplaudía con fuerza. El Dj tuvo que subir un poco la música ante el entusiasmo de la gente.
Pepón se sentia mas vivo que nunca, sabiendo que luego del tango, el vals y la milonga lo esperaba en "Zum", la ultima compañera para decirle al oido "vamos".
Solo faltaban dos figuras. Pepón sintió de pronto que le volvia el miedo.
Cuando el compás fatal sonó por fin Pepón relajó el abrazo, la mano le colgó laxa, La otra se cayó también. El suelo se le hizo horizonte por un momento y sintió un calor en su garganta que manchó el vestido de su asombrada compañera y el parquet.
Cayó, y con el todos los regalos gastronómicos del dia.
Despertó en un baño lateral. La milonga seguía sin él. Su compañera se había ido. Un sobre con poco dinero asomaba en el bolsillo. "No te lo has ganado" había escrito su compañera con lápiz de labios.
No volvió a aparecer por los lugares que frecuentaba.
Mucho después hizo un par de presentaciones en provincias y luego su figura, ya vencida, se desvaneció en el panteón de los milongueros olvidados...