jueves, 5 de febrero de 2015

MILONGUEROS AL RESCATE - Por Cátulo Bernal

Para quienes no lo recuerden este blog se vio mermado en su capacidad logística, luego de que por una desgraciada combinacion de factores fuéramos a caer el fin de año a un bailongo de hadas milongueras en el que Piton Pipeta, el profesor Maradona y el Uruguayo Pococho se deslumbraron por el baile y la sensualidad de aquellos fantásticos seres, condenados a bailar sin parar. A duras penas escapamos, pero una parte de nosotros quedó en esa noche y en ese lugar. Arrastramos nuestra congoja entre la mesas del Bar "Roñoso", consumiendo anís turco, dejandonos la piel en las tandas de la "Milonga del Oriental" en donde por respeto nos dejaron las tres sillas vacías mirando hacia la puerta que es el balcón preferido de los desengañados y los que esperan a quien no vendrá. Estas ultimas semanas nos embrutecimos en los festejos de los aniversarios de la "Casa Valencia" y la "Milonga del Pipa" . Quisimos distraernos con los "Tangos Intimos de Mamone-Alcañiz". Incluso llegamos al extremo de buscar sosiego en la diáfana claridad de los vitrales de la "Sagrada Familia".
No nos sirvió de nada. Devorabamos pena con pan y chimichurri y mis versos aderezaban monocorde la tarde que era infinita noche cuando nos distrajo la voz como de pito de un sujeto que había estado zampandose los incomibles familiares de milanesa que el chef Cristino deja en bandejas cuya limpieza linda con la ilegalidad. El tipo en cuestión tenia la firmeza inamovible de una roca si alguien hubiera cometido el desatino de ponerle a una roca de sentarse en la playa camisa leñadora, chaleco de lana a rombos y una de esas chaquetas de un pardo indefinido por el uso. Le colgaban dos o tres collares del cuello y le asomaban por los bolsillos la misma cantidad de libros amarilleados y con tendencia a abrirse. Una cabellera blanco lejía, le caía cual monje envejecido hasta los hombros en desprolija simetría. Vimos que acompañaba la vianda con la cerveza artesana del establecimiento que Rudecindo, el dueño compro una vez a algún contrabandista sorbiendo complacido. La mirada profunda de aquel ser iba se detenía en nosotros y en otro libro desplegado en la mesa manchado de innúmeras pitanzas. Por fin pudimos comprender que  nos estaba preguntando cuanto hacia que habíamos perdido a nuestros amigos. Contestado se acomodo buscando migas que hubieran quedado en sus vestidos y dijo. - Si hace dos meses se quedaron ahí no es nada. " No recuerdan los cuentos?, esos que vuelven del país de las hadas después de haber estado una noche allí y descubren que han pasado como 20 años?. El tiempo fantástico es relativo. Allí no  habrán pasado aun ni 10 minutos."
Fue como si después de una de esas tandas Pugliesianas en las que a borde de pista comprobamos que las pibas con las que queremos abrazarnos han salido ya a bailar  sonara de pronto un milongon inesperado y alegre. Deje de versar y una corriente de optimismo nos invadió al comprender que podíamos de alguna manera regresar al sitio aquel. Entonces el tipo que dijo llamarse Ricard Marolo, nos pregunto si podía acompañarnos. - "Hace tiempo me dejé algo por ahí y ya es hora de que vuelva a buscarlo. Les hice unos trabajos y nunca me pagaron lo que me debian. Pero tendremos que ir con gente resuelta y que no tema emplear la fuerza si la ocasión lo requiere." Y en ese preciso momento fue cuando entraron al bar los inclasificables tipejos que se encargaban de los Servicios Milongueros las 24 horas: Vieytes y Luconi, mercenarios, matones y arregla problemas. Nos miramos y supimos que  con  la ayuda de aquellos dos apaga broncas podríamos e iríamos a rescatar a nuestros muchachos de las garras de aquellas hadas sinvergüenzas... (continuará)

jueves, 29 de enero de 2015

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jueves, 22 de enero de 2015

MARSULIO BIDONDI - Un milonguero en el Himalaya - Milongueros en el mundo.

Queridos amigos de "La Bata" les escribo desde una pequeña localidad llamada Lukla, en el
Himalaya, desde donde comienzan sus viaje aquellos montañeros que quieren escalar el monte Everest. Pertenecemos a la pequeña comunidad Argentina, que en este momento cuenta con tres miembros estables: Un  cordobés, Mi mujer Martita y yo. Llegamos aquí por equivocacion, ya que ibamos inicialmente a Lucca,  en Italia, donde teníamos amigos que se dedican a vender comics y a bailar  a la puerta de las iglesias, pero al sacar los pasajes por internet con un teclado antiguo  y con la excitación del viaje no me di cuenta que había equivocado el destino. El precio estaba bien: 468 euros, tarifa internacional,con una escala de 46 horas en Katmandu, que me pareció un poquito rara - luego cuando me lo cobraron por la tarjeta me di cuenta que había visto mal, eran 4680 euros -  así que nos embarcamos sin más en la aventura de llevar el tango a Lucca.
Luego de dos interminables días en el aeropuerto, en el que mi mujer se dedico a hacer con lana e hilos pequeños muñequitos del Yeti que veía en algunas tiendas, abordamos una avioneta miserable, junto con un contingente de ingleses y Noruegos. El vuelo fue de media hora, lo que me hizo sospechar un poco. Cuando tomamos tierra -  literalmente en una pista de tierra rodeada de montañas - luego de un accidentado viaje nuestras sospechas se incrementaron, sobre todo viendo que aquellos italianos de facciones rasgadas y demasiado morenos no reaccionaban a mi rustico italiano adquirido en las películas de Fellini: Amicci, Oh Sole Mio y Vini Tinti solo hicieron que aquellas personas se despanzaran de risa. La pasamos mal hasta que un mendocino que venia a escalar el Everest nos dijo donde estabamos.  Con el fuimos caminando, como quien va a la ventura por una senda en la que sherpas y turistas llevaban materiales de escalada y así llegamos a un poblado que se llama  Namche Bazar, en donde encontramos una tienda - entra las muchas que hay allí y que se dedican a vender artículos de escalada y souvenirs -donde había un cartel en el que decia "Se habla Español".  Entramos. Para nuestra sorpresa y alegría la tienda era propiedad de un artesano del Cerro Uritorco, que estuvo encantado de ayudarnos y se zampo complacido una caja entera de alfajores de maicena y algunos sanguchitos de miga que habíamos comprado en Buenos Aires.
Ahora  mientras juntamos platita para emprender el regreso - desde hace diez años - vivimos en lo de Telmo, el cordobes y montamos un petit espectáculo de tres tangos que vamos ofreciendo por los albergues en los que paran los montañistas.  Los sábados actuamos en el  mercado de Namche Bazar y allí hacemos nuestra rutina con tres tangos de Darienzo, que son los mas energéticos para quienes buscan la montaña mas grande del mundo. Pero lo que mas dinero nos deja en verdad son los muñequitos del Yeti hechos de lana, que se venden mucho en la tienda. Además Martita prepara empanadas de carne con harina de arroz, que son bastante parecidas a los "Momos" de Katmandu y que se venden también cada vez que llega una avioneta con escaladores.
Enfin. Desde este cibercafe en la cima del mundo les mando un saludo grande y si alguna vez se les ocurre venir al Everest los recibiremos - si aun estamos por aquí, lo más probable - a pie de pista en  Lukla, con "este el es rey", "el huracán" y un par de empanadas calentitas.
Un abrazo milonguero y que sigan los éxitos.

jueves, 15 de enero de 2015

"MANUAL DE PASOS UTILES PARA PRINCIPIANTES" - Por el "Coya" Gurrietes Borges

Existen muchos libros sobre el tango, territorio vasto y devastado por el ansia pedagogica de quienes tienen tiempo para analizar los cómos y los porqués y teorizan desde escuelas de baile, sin haber estado casi nunca en una milonga de verdad, que es donde cualquier aspirante a milonguero recibe su "bautismo de fuego". Editorial "El Croto", que pertenece abiertamente al género de editoriales que se dedica a la "Ficción costumbrista" una denominación rayana en el más absoluto sinsentido acuñada por el poetastro menor Dalmacio Ganci nos trae ahora un digno ejercicio de seudo-enseñanza y estupidez de la mano de quien ya desacreditara con gran éxito disímiles disciplinas como el Feng Shui, la Gastronomia Maya y el Ocultismo, un tal Sandrino Conchale, escritor a ratos, cuya verdadera profesión es la destilacion de fragancias aromaticas para baños públicos. Este curioso personaje, que sin duda debe frecuentar las fiestas privadas de los energúmenos que llevan esta editorial o acaso debe suministrar destilados para mezclar con las bebidas alcoholicas que alli deben consumirse provocando enajenación y alucinaciones se mete de lleno en tema con un sugerente prologo que no resisto a reproducir sin tachas:
" Durante uno de los Tours aventura con los que suelo regalar mis vacaciones suministrado  a bajo coste por la agencia de un amigo que me quiere bien en la exótica tierra argentina, me fue dado conocer -  entre bífes y Choripanes, como quien dice - un sitio donde los naturales bailaban tango, y que llaman milonga -  que es un género musical y una danza, segun tengo entendido - " La Milonga del Pipi Currutaco" que lleva fama de ser una de las mejores y en la que dos morenos trajeados de rojo, nos franquearon la entrada y nos suministraron por el modico precio de algo así como trescientos euros, dos vales para consumir vino Malbec, un par de empanadas y un "MANUAL DE PASOS UTILES PARA PRINCIPIANTES, con el que intentamos en vano progresar por la concurrida pista hasta que nos hicimos a un lado, permitiendo que nos suministraran tarjetas variadas en la que se ofertaban clases, zapatos, vestimenta y musica de tango, que nos apresuramos a contratar, sin pensar que al otro dia debiamos emprender el viaje de vuelta.  No obstante el colorido de los trajes de la orquesta en vistoso amarillo y verde y las empanadas de "Humito", que estan hechas, segun me dijo el chef,  de harina de maiz y mantequilla me parecieron bastante buenas. En cuanto al vino me parecio un poco aguado, más por el empeño del camarero de aderezarlo con dos o tres dedos de agua con gas. Salimos euforizados, por los chupitos de fernet, que elevaron la dispensa en unos 100 euros, pero que disfrutamos bailando locamente por las calles hasta nuestro hotel de cinco estrellas  "PENSION CACHILA" - que es como llaman allí a los hoteles de categoria.
Al otro dia con la cabeza abombada por el alcohol y el cuerpo machucado por infinidad de puntazos que nos dieron por nuestra impericia en la pista me puse a leer el MANUAL DE PASOS UTILES intentando en vano entenderlo. Se me ocurrió que podia simplificar los pasos de una manera sencilla para quienes se acercan como yo, por primera vez al mundo del tango. Lo que tienen en sus manos es el esfuerzo de dos años de experimentacion y abstraccion, explicado con palabras sencillas y gráficos recortados de diferentes publicaciones de tango a las que he podido acceder o he sustraido gentilmente".
El prologo lo dice todo.  El abuso de credulidad o de sustancias alucinogenas crea estos engendros que luego se venden como sistemas de enseñanza provocando que se desvirtue una disciplina tan compleja como es el tango. Incapáz de entender el manual, Sandrino no hizo ningun esfuerzo consciente por meterse de lleno en el universo de la verdadera milonga, que se reparte por casi todo el globo, limitandose a mezclar pasos y figuras como  hace con sus baratos perfumes y con sus lamentables libros. El resultado es un pastiche sinsentido que sirve a los afectos de reponer la cartera esquilmada por el barato viaje del amigo, que a Sandrino terminó saliendole caro. Un pasatiempo reidero, sin ninguna seriedad que es sin embargo  primero en ventas en los bares de carretera de Ulam Bator y  los Urales, quiza por las fotos de milongueras que Sandrino "sustrajo gentilmente" de publicaciones mas serias, recortandolas sin pedir permiso. Vamos, que como cualquier publicacion barata de editorial "El Croto" sirve a los efectos de satisfacer los bajos instintos de gentusa ignorante y los afanes literario-pecuniarios de estos comerciantes.
Asi que si intentan meterse en el mundo del tango, les recomiendo encarecidamente que vayan a aprender con profesionales y frecuenten las milongas y no se dejen engañar por Tours ni libros baratos qque luego se pagan a precio de oro.

lunes, 5 de enero de 2015

EL FIN DE AÑO CON LAS HADAS MILONGUERAS

Con todas las propuestas de fin de año desplegadas ante nosotros como una baraja ilustrada por Molina Campos y sin ningún compromiso adicional, decidimos con el Pibe Pergamino hacer un recorrido por el Festival  de Tango de barcelona y el circuito milonguero Barcelona Underground, para milonguear tupido y ver como se desarrollaban los festejos y la noche, que prometía ser larga y con atenuantes.
Siempre hemos sido populares en gustos y tradicionales en las formas. Así que nos pareció buena idea pedir un menú "Gargantua y Pantagruel" en la "Milonga del Oriental", la milonga al aire libre de nuestro amigo Riquelme en la que tenemos mesa reservada desde que comenzamos con este humilde Blog.
Pero este año decidimos homenajearnos con un buen champan que llevaríamos a la batea en donde se hielan las botellas, custodiado por un cordel rojo y una suscinta nota en que se anoticiaba a cualquiera que era de nuestra propiedad.
Piton Pipeta era el encargado de comprarlo en una buena bodega.
Piton Pipeta se olvidó.
Salimos apresuradamente a buscar como despavoridos por los comercios de la zona, pakistanies o chinos de cava barato. Entiendase, muchas veces y en muchas fiestas ese cava ha entonado nuestras gargantas y la tertulia. Pero no era ese el que buscabamos.
Al fin, luego de caminar y caminar sin éxito dimos, como a las nueve de la noche con un pequeño colmado en el que había una botella casi helada de Veuve Cliclot.
Así, el orre batallon, integrado por  Pipeta, Romulo Papaguachi, el indio, el profesor Maradona, El Pibe Pergamino y el uruguayo Pococho, nos fuimos como pudimos en busca de la puerta que une la ciudad Condal con la "milonga del Oriental", milonga atemporal que órbita en los lugares blandos del planeta, allí donde convergen los hilos que atenazan la realidad y a la que se accede por los suburbios decorados de fantasía.
Si no suena convincente pregunten a Coleridge. El caso es que con las prisas apenas vimos la puerta nos zambullimos sin dudar ignorando que había otra puerta igual, al lado. Por lo general detrás de la puerta se abre  pasillo entre pisos y casas, en el que es posible ver escenas domésticas de diferentes años. Nunca nos detenemos y nunca nos preguntamos porque, tal es el ansia de milonguear que suspende la incredulidad. El caso es que en esta ocasión no había un pasillo, sino un sendero de piedra que discurría entre arboledas umbrías y en el que se adivinaban a lo lejos jolgorios varios. Subimos por un camino de tierra. Bajamos. topamos con escalones de piedra y el sendero fue a dar a una pequeña cala entre arboledas  y una playa iluminada por dos grandes hogueras. Se escuchaban tangos muy rápidos, casi milongueados y un bullicio de tanda, inusual. A medida que nos íbamos acercando nos percatamos de tres hechos extraños. Uno, la playa estaba alfombrada de una lamina imposible de hierba apisonada que se metía en el mar y en la que se podía pivotar. Dos, hacia un calor de trópico. Tres,  los que bailaban no pertenecían al genero humano.
Muchos relatos hablan de las rondas de las hadas y su desenfreno. Ninguno habla de las Hadas Milongueras. Las parejas estaban conformadas por seres de belleza inquietante semi enfundados en lo que podríamos llamar vestidos cortos, casi bikinis milongueros que apenas les alcanzaban para ocultar la contundencia de sus formas femeniles. Los espécimenes machos en cambio iban enfundados en vistosos trajes cruzados de variados colores,  peinados los largos cabellos a la gomina y con la cornucopia engalanada. Todos troilieaban rápido, con lascivia y sin pudor, incluso acometiendose con violencia en las aguas del mar, que verdebrillaban. Aquello no era como las milongas de la playa de Sigtes o Tarragona en las que hay una pulsion sexual acumulada que a veces se derrama por las noches. Aquello era sexo bruto y primitivo, bailado y fascinante.
A un costado, en una larga mesa había fuentes y fuentes de suculentos manjares en las que se refocilaban ninfas de ardiente mirada y faunos voraces, bebiendo directamente de un manantial de rubio champán que bajaba de una vertiente y se perdía en las aguas.
Somos mundanos, acostumbrados a las fiestas esplendentes. No nos arredra el fasto, la pompa ni el oropel. Pero aquello superaba todo lo conocido.
Aquellas bellezas al vernos nos hicieron señas para que nos sumaramos a la ronda y para que comieramos y bebieramos lo que quisieramos. Ya me iba a ir a la ronda pero entonces recordé los viejos mitos al tiempo que Romulo - que hace tiempo perdio todo interés por el sexo desde que Olguita Filiber, cantante y bataclana lo desahucio emocionalmente - con voz estridente y casi histérica decía: No!!!! no se puede aceptar ningún presente de las hadas!, no se puede participar en las rondas porque no se puede dejar de bailar y te morís!.
Tarde lo dijo. Pococho, Piton y el profesor Maradona ya estaban en la mesa, comiendo desenfrenadamente, bañandose en champan con el frenesí de aquellos a los que se le abre un paraiso de placeres como les pasaba a los Hassassin que adoctrinaba el "viejo de la montaña".Fue Tarde para Pococho, para Piton y para el profesor Maradona.  Quisimos alcanzarlos antes de que entraran en la ronda pero fue tarde. Luego de atiborrarse en cinco segundos se fueron a bailar descontroladamente con tres hadas de grandes tetas y boca carnosa. Al pibe Pergamino las piernas le temblaban descontroladamente.  El indio miraba, desconociendo a su compañero de correrias. Papaguachi y yo estábamos salivando y sudando profusamente, tratando de calmar una urgencia casi adolescente en la entrepierna, que solo pudimos cortar apretándonos fuertemente contra la botella de champán hasta que a los empellones pudimos quebrar el hechizo de aquellos seres y nos fuimos alejando, rompiéndonos las rodillas contra las piedras, pero intactos.
Seguimos y seguimos, sin mirar atrás, tambaleandonos de dolor físico y emocional, con lágrimas de tristeza e impotencia por haber dejado a los compañeros a los que esperaba la muerte soñada del milonguero: Cesar en una variacion para apagarse para siempre  en una tanda y en una milonga.
Iban a morir de extenuación. Quise creer que al menos se irian desvaneciendo en la felicidad de las hadas, sin comprender que se morian.
Cruzamos la puerta, entramos por el familiar pasillo inconsistente de la otra, desembocamos al fin en la "Milonga del Oriental". Un sol tardío iluminaba los restos del festejo y había aun tres parejas
bailando. El reloj marcaba las seis.  pero de la tarde. En los escasos minutos  que pasamos en  la playa de las hadas, se nos fueron 21 horas. habiamos perdido el menu, los festejos, el brindis. Habiamos perdido una parte entrañable e irreemplazable de nuestra alma.
Nos quedamos alli parados sin saber que hacer al borde del despues y del ya fue hasta que el indio junto algunas sobras del festín: mitades de chorizos, trozos comidos de lechón, porciones de piononos mordisqueados, algún pan tostado y  tres o cuatro empanadas envueltas en una paquete que alguien había olvidado. Rescatamos cuatro vasos plásticos y abrimos la botella de champán, que todavía estaba fría. Acomodamos una mesa con un mantel que no estaba tan sucio hicimos nuestra cena  de fin de año, sin ilusión, y sin fe mientras las parejas se caian al compas de Di Sarli.
Y luego del banquete, con los ojos llorosos brindamos por los viejos dioses, los amores perdidos, los amigos ausentes y por los que no volveríamos a ver nunca más.

lunes, 22 de diciembre de 2014

HORACIO, EL DE LA FLOR EN LA SOLAPA - por Catulo Bernal.

Desviviamos el año en la milonga dominguera de Josep y Teresa, con el Pibe Pergamino luego de zamparnos unas empanadas picantonas, prevaricando tandas y anticipando brindis de navidad con los amigos cuando Raul nos confirmo que se había ido un dandi del tango, el poeta de la flor en la solapa, de inevitable y Byroniana elegancia. Fue, creo, en el momento del brindis, en el que todos alejamos la posibilidad de días malos haciendo un exorcismo de augurios y deseos, casi creyendo que sera posible, o acaso evitable un sino adverso si lo conjuramos, intercambiando sonoras y sentidas felicidades. Sentí, aun con la copa en la mano y la expresión alegre surcada de una sombra, que había disminuido, al glosar de John Donne. Que como poeta - o acaso manipulador de las palabras - me entregaba al duelo de un compadre, un compañero de viaje, uno de esos románticos caballeros que hacen ariete en la lógica y violentan con belleza la rutinaria malversacion de frases hechas en las que a veces nos sumerge lo cotidiano. Recordé algunas letras de sus tangos: La inevitable "balada para un loco" que el mismo Raul Interpreta en Barcelona como nadie, "Chiquilin de bachin", "Balada Para mi muerte" y el que mas me gusta "La Bicicleta Blanca".
 En la pista, al abrigo de las tandas de Toni, los milongueros rendían homenaje sin saberlo al hombre de la flor en el ojal. En la barra Josep y Teresa, que habían compartido algunas noches con el en sus viajes a Buenos Aires comentaban un episodio con globos de agua a medio camino entre la melancolía y la risa. Y así, despidiendo el domingo y casi el año se fueron vaciando las copas, las mesas, las tandas. Las sillas ocupadas fueron menguando, hasta quedar algún que otro archipiélago de supervivientes de la semana, noctambulando como para pasar juntos la madrugada en velada de letras y así, acompañar al presidente creador de la Academia del Tango, el que le puso adornos al suburbio que había iluminado el tal Carriego, en su viaje final en busca del flaco de la bicicleta blanca.
 En una de esas mesas que lindan con la sombra y mientras apuraba las ultimas burbujas del brindis navideño que también era despedida o retirada, me pareció ver como un destello a Ferrer, perfectamente bien sentado detrás de su flor y bajo su discurso erizado en lirismo. Pero fue solo un instante o mi deseo, que como los buenos augurios navideños que se intercambian con fe pero sin esperanza, sustitutos de ruegos ante las horas que serán adversas y a las que nos aferramos cada año que pasa, terminó desvaneciéndose hacia la nada, perdiéndose en recuerdo en dirección contraria a ese  blando terreno hecho de azar y de propósitos, que  intentamos atrapar entre proyectos y siempre  nos esquiva. Ese territorio que algunos llaman futuro y otros, acaso mas sabios, lo porvenir.

sábado, 13 de diciembre de 2014

MENUS NAVIDEÑOS PARA LLEVAR ofrecidos por "LA BATA KATERING

Se acercan las  fiestas navideñas y el final de año. Unas fechas marcadas por los excesos, el mal gusto y las prisas.  El milonguero medio, aquel que sólo tiene tiempo para planificar el transporte a la próxima milonga y lustrarse los zapatos en la frazada no pude dedicar mucho tiempo a regalos o menús. Pensando en ellos  «La BATA de Lusiardo Tango Club" y Milonga "El Oriental" lanzan su catálogo de menús con regalo. Una oportunidad que no debe dejar pasar.
MENÚS NAVIDEÑOS POR ENCARGO. con regalo incluido
1/2-SOMBRA DE ALAMBRE. : SOPA de puchero y cabello de Ángel con cáscaras de parmesano. Puchero con calabaza, papa, caracu, y carne con nervios. 1 buñuelo, pan, vino en caja y sidra sin gas. 6,75. €. SIN CARACU. 6€. chapita de refresco con personaje de la milonga pintado de regalo.
1 - ECONÓMICO: Rollitos de mortadela con zanahorias al horno. Cascaritas de gamba con ajo y peregil. Papillote de gallina con sabayon de chucrut y Papas al horno con mostaza. Manzana asada. Pan. Agua potable Vino beajuleais «Don Tarantini». Sidra «Cochito»,  4 nueces.  8,58€. Estampita de San Finito escabiadin en filigrana dorada de regalo.
2- MEDIO,MEDIO:  Batido de ensaladilla rusa y croquetas de merluza con roquefort. Estofado de pollo con ravioles de tallos de acelga y picadillo de hígado. Tatin de mandarina en su corteza con helado frito de crema del cielo. Pan,  soda, vino "Duque de Villa Caraza" crianza, Cava RENÉ HIGUITA. Medio turrón.  Bolsita regalo con sorpresas Chino Chen.  10,36 €. Sin turron : 10.
3- FINOQUIO:  parmentier de empanada tucumana con virutas glace de guacamole. Brochetas de pularda al curry de papaya virgen con brócoli «pont  neuf» . Vegetaciones de  pato atravesando el campo a la salsa mornay.  Coulan de Magdalena herida de frutas del bosque al cacao. Pan, agua con gas.Vino «chateau Vernuncio" Chardonay reserva,. Champán Chambon semi sec. (Menú recomendado para esos indeseables o adosados que la van de finos y van a la milonga a criticar)  20,56€ - Calcetines Papirusa bordados de regalo.
4 - GARGANTUA Y PANTAGRUEL:  picada de embutidos camperas, achuras y galleta con dips de cuero e chancho.Empanada al estilo chileno rellena de arrollado hecho al vapor con crostones demi glace de mondongo. Canelones a la Rossini de pavo y Bergamota en suspiro de sémola. Cus cus de marucha y vacio con garbanzos fritos y guarnicion de echalotes a la miel. Brocheta de cabeza de lechon con timbal de arroz salvaje. Río y Sierra de surubí y vizcacha gratinados en horno de pan con miga seleccionada por el Gordo "Fechorias". Vol au vent de crema de pistachos y moscatel con tortitas de las monjas. Pan, Vino "La Papusa" reserva de la familia. Champan "Veuve e fills de Remer Empedete". pan dulce, budin. Regalo de un DVD. con el curso "Milonguero esperto" del Pebete Burundi. 45
5 - vegetariano: Torresnos de algas y ensalada de piña con rucula del mar muerto. Tempeh Bartolo con salsa de maracuya silvestre .  Hamburguesa de Seitan y aceitunas con champiñones de la huerta de al lado.  pastel de zanahoria agridulce del caucaso. Agua,  Vino "Gardenia Selected", champan "Don Totin" cuvee.  mazapan. Regalo de un disco de Chacho Antun. 15,45 .
6- Esencia de milongueridad: pionono de rodajas de atun en escabeche. Elucubraciones de chipá con virutas de mozzarela a la parrilla.Paella de Pastel de papas con relleno de chorizo, morcillas, vacio, entrañas, mollejas, pollo, conejo, avutardas, lechón y sesamo. Pollo grille a la pizza grille con farsa de zapallo grille. Macedonia de bombones licorados en guirlache. Pan, Vino "Quimosabi" cosecha 1987 que nos quedo de otro agape. Budines, pan dulce, turrones. Champan "Dulio Marcio". Regalo de una camiseta que dice "cuando no lastro bailo tango" especialmente diseñada por un nietito de Agata Ruiz de la Prada. 56€.
Citamos textualmente las palabras del chef Otilio Rivadavia, encargado de la confeccion y distribucion de la comida: "Todos los menuses, a no ser que quieran pollo, choripan, lechon o papas fritas, que es lo que serviremos dignamente en la cena de fin de año en la "Milonga del oriental" junto con vino Cavic y Champan monitor, deberan ser pedidos al menos con quince dias de anticipacion y señados al menos con el 50 por ciento del importe."
Y si usted no se decide aun por el FESTIVAL DE TANGO DE BARCELONA 2014, el BARCELONA UNDREGROUND 14.15 o el SOL DE INVIERNO TANGO MEETING, Circuitos y festivales bien pulentas para bailar en fin de año, puede venirse a la milonga del "Oriental" donde tendremos como musicos invitados a la "Tipica Sandokan" y Bailaran la pareja conformada por Pipina Cuevas y Felfor Madrina. 
Esperemos que con estos menus quede bien con sus amistades o al menos pueda presumir con la maestria  cocinera del chef Otilio.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

DESORBITANGO - tango diabolico - Por el Turco desvarietti.

Cuando veo en la red algún vídeo en el que una pareja mal avenida y mal entrazada intenta sin éxito hacer una coreografía moviendose torpemente como un par de paquidermos espáticos sin gracia extrapolando pasos de algún viejo manual olvidado o acaso reflejando en sus curiosas piruetas las enseñanzas de algún buscavida o vivillo que salio huyendo de alguna crisis monetaria y se pegó un carnet de profesor milonguero en la chaqueta, con solo dos años de tango no puedo dejar de acordarme de la  historia de Surtur "malevaje" Kuriger y Gretta Scakingen, quienes poblaron de risas y carcajadas muchas noches de exhibición en las milongas a pesar de que creían hacerlo seriamente.
Surtur era el típico niño bien de una familia adinerada al que se le consentían todos los caprichos e iba por el mundo sin ocupación ni preocupación, rodeado de una cáfila de ventajeros que se decían sus amigos y lo querían por su dinero.
En una noche de juerga, no muy distinta de todas, un par de granujas lo invitaron a una milonga en donde vio por primera vez a quien seria su amor.
Gretta estaba sentada sola, con la mirada del que ve las lineas del mundo y las adorna colgando en ellas sus ensoñaciones. No bailaba. Porque era principiante. Porque no tenia sentido del ritmo. Porque tenia el eje ligeramente desviado. Todos sus movimientos tenían la gracia de una vara de bambú azotada por un huracán. En cambio los de Surtur eran medidamente descontrolados. Parecía un autómata al que le hubieran colocado por error una programacion de microondas.
El amor redime monstruos,  alisa con su mano la imperfección más pertinaz. Surtur buscó el amor de la única manera que conocía: comprandolo. Gretta, una muchacha acostumbrada a los desplantes y la indiferencia, se dejo seducir por los obsequios del galán.
Se fueron a vivir juntos a un inmenso estudio de suelo inclinado en donde pasaban horas y horas intentando bailar.
No lo consiguieron.
Pero eso no iba a arredrar a un hombre tan caprichoso como Surtur. Si se le había metido en la cabeza que tenia que bailar como un Naveira, un Veron, un Frumboli, un Zotto, no lo iba a disuadir su propia torpeza. Fatigaron clases, seminarios, worshops, masters class. Todo en vano.
Querían bailar bien y lo más rápido posible, como les pasa a muchos que vulneran el saber y en vez de bailar y bailar y bailar creen que pueden consumir tango instantáneo y con edulcorantes.
Y fue entonces cuando Surtur tomo el atajo mas corto.
Según cuenta la leyenda tanguera y no pocos fabuladores que coinciden en la historia, en la noche de todos los muertos, asesorado por un mago falso y una adivinadora de carnaval, Surtur hizo un pacto con el diablo.
Solo que su ritual y sus palabras fueron erróneas y en su lugar invoco a un demonio menor y chapucero, aunque hay quien dice que no era ni un demonio, sino una tía del diablo, que andaba haciendo limpieza en lo de su sobrino.
Otra versión dice que el demonio que se presentó entre gran humareda era el mismo mago, vestido con una mascara y cuernos de vaca, versión avalada en un detalle menor: el diablo  pidió una suma importante de dinero en efectivo para gastos administrativos.
"quiero que Gretta y yo seamos los mejores bailarines de tango del mundo dijo Surtur. "Que es el tango?", pregunto el diablillo, la tía, o el mago. Surtur, con su despreocupado atolondramiento quiso mostrarle un vídeo en Youtube, pero aquejado de incontinencia intestinal salio a todo correr al baño sin ver que había bajado un vídeo de fallas, vicios y errores.
Todo es cuestión de Fe.
 Hay quien se arma de valentía y determinación y emprende el largo camino de la sabiduría sin desfallecer buscando la perfección y perdiendo los detalles y la pasión por el camino. Hay quien comprende que el camino es lo que cuenta y no el final y se deja penetrar por la maravilla volviéndose sabio sin saberlo.
Y hay quien vive el engaño con tozudez y desparpajo consumiendo elixires milagrosos y cursos acelerados de maestros.
Surtur y Gretta comenzaron a mostrar sus coreografías en un viaje sin retorno hacia el ridículo y se perdieron allí.
Formaron una compañía: "Desorbitango", en la que dieron cabida a alumnos incautos que bailaban peor que ellos, que ya era decir.
Contrariamente a lo que podría esperarse, tuvieron éxito y cierta fama  - no se sabe si como comediantes o amaestradores de pulgas, llegando a tener una multitud de seguidores que les reían las gracias y los pasos.
Cuentan que un día el diablo vino a reclamar el alma de Robert Johnson, el mejor guitarrista de blues que ha existido, en una encrucijada.
En esta historia que es mas barata, previsible y sucedió después se cuenta que la compañía de espectáculos tangueros "Desorbitango" termino una noche de lunes, cuando la tía del diablo o el diablito chapucero vino a reclamar las almas entre los pasillos de un gran supermercado.
En mi opinión, creo que no hubo pacto ni leyenda. Fueron ellos todo el tiempo bailando pésimo, dejandose arrastrar por amigos complacientes, aduladores, aprovechadores o ignorantes. Hasta que se les pasó el capricho y se fueron alejando de las milongas, hacia otros asuntos u ocupaciones.
A muchos se les hace mas fácil consumir remedios sobrenaturales o adjudicarse superpoderes o desvergüenza impermeable a tener que aceptar que no bailan bien y que a pesar de todas las clases jamás lo harán. Sin pensar que el baile solo es eso, baile y disfrute
y no una competición de bailarines, una carrera por ser el mejor, vacía de premios y satisfacciones, lejos del primario placer que da meterse en la ronda y perderse en una tanda y un abrazo y dejarse llevar por el compás y la emoción.
O no es eso el tango?.







martes, 25 de noviembre de 2014

MILONGA PUEBLO - una milonga democrática. Por Yamate A. Zilencio

Mi amiga Stella Martinez, gran milonguera me hizo acordar, quien sabe porque de esta peculiar milonga, que supo estar en un viejo galpón que pertenecía a un antiguo gallinero comunitario  y que llevaba un consorcio formado por tres amigos que compartian apellido: Ivan, Salmud y Eugenio Trozco. Suelo de tierra apisonado y regado, mesas de chapa y latón en los que el oxido y el chauvinismo habían borrado las publicidades. Una barra al fondo, hecha con cuatro caballetes y dos tablones en la que se vendían solamente empanadas, sanguches de mortadela hechos con galleta criolla, choripanes ahumados al tacho, vino en jarra, el típico pingüino que se acompañaba con vasos plásticos y agua o zumos de uva y granadina para los abstemios, todo a precio de peña de humanidades.
Al costado, en una mesa hecha con cajones de manzanas estaba el equipo: una disketera doble y cincuenta o sesenta Cds entre los que destacaban La típica Victor, Canaro, Firpo y la sonora Rascabuches. Nunca tuvo dijey. todos los discos tenían tapadas las carátulas. Los de tango con cinta roja y luego había diez solo de milonga y diez de valses, en verde y azul, lo que aseguraba que la selección fuera surtida y aleatoria, pues cualquiera que se acercara a la mesa podía poner el cd, en la disketera.  Había eso si, un cd en negro, con lo que se consideraba una seleccion de los mejores tangos, para la ultima tanda y seis o siete cumparsitas.
Esto hacia que la milonga fuera divertida y que la gente bailara sin echarle la culpa a nadie.
Con la entrada, que costaba solamente 2 pesos, se entregaba un numérito escrito a lapiz en hoja de cuardeno Laprida, que servía para un sorteo. Pero allí no se regalaba nada. Quien resultaba ganador se encargaba de hacer la exhibicion de la noche y esto hacia que todos los que asistían pudieran alguna vez experimentar los aplausos o los abucheos del publico, que por lo general era

complaciente, aunque se recuerda mucho a Titin Pelourson y Dina Bichu, quienes malinterpretando el concepto democrático y popular se mandaron una encadenación de piruetas, volteretas, sacadas y acrobacias aereas inapropiados para el lugar, y que les granjearon una corrida con elementos manchantes, además de perder en la carrera su paga: la cuarta parte de los dos pesos de la entrada.  También perdieron la opción a enseñar antes de la milonga de la semana siguiente, practica que aseguraba clases y tutorias, aunque cualquiera podía proponer un paso y enseñarlo.
La ronda era fluida, porque el suelo de tierra no permitia mucho giro ni verduras. Lo que obligaba a caminar en el compás. Si veían a alguno intentando hacer firuletes lo mandaban al costado, en donde alguien había intentado hacer una cancha de bochas fallida, pues era de parquet. Allí se hacinaban siempre cuatro o cinco parejas que se desfogaban con giros y sacadas sin molestar a nadie.
Se bailaba distendido, se conversaba amigablemente, siempre de causas perdidas, se comía con ganas y se bebia el peor vino, capaz de producir una resaca atroz, migrañas y conciencia social. Al final de la noche con la cumparsita llegaba el cántico final, coreado por todos los asistentes: "La internacional" en ritmo de dos por cuatro y todos salían a la pista e intercambiaban abrazos brindis y empanadas.
La MILONGA PUEBLO, duró un año. Los amigos Trozcos siempre estaban llorando miseria y haciéndose los humildes mientras se llenaban los bolsillos con la barra y la concurrencia que llego, en sus mejores noches a las quinientas personas. Un viernes de invierno, los milongueros encontraron el gallinero cerrado y desmantelado. A la otra semana una cuadrilla de obreros que estaban poniendo los cimientos para un centro comercial. Los Trozcos están en paradero desconocido desde entonces.
A veces, cuando el vino de una milonga es tan intomable que no sirve ni para buches, me acuerdo de aquella milonga y tengo ganas de volver a bailar en su pista de tierra.
Pero al final, lo único que consigo es un monumental dolor de cabeza que a veces me dura un par de días, como la melancolía.

lunes, 17 de noviembre de 2014

MALLORCA TANGO FESTIVAL 2014 (2) La hora del costillar - por Catulo Bernal

Ah, los peligros de la vida disipada!.  Sábado de mañana, sin desayuno, y sin sueño. Excitados los sentidos por la milonga, el sol y el todo incluido, lejos del mundanal esperpento cotidiano, bajamos con solo tres horas de reposo a la piscina, donde quienes no hacían clases con los maestros se dedicaban a filosofar sobre cuestiones nada trascendentales. Sensei Santi, Alexis y Jorge Talquenca lanzaban esta retorica a la parroquia epicúrea, que entre bikinis, hamburguesas, patatas fritas, vermut y cerveza, juntaban calor para zambullirse y dar tema a la pregunta: ¿que es mas rápido, la luz o la apariencia? para luego sentenciar con frase lapidaria: bailarín mata galán - cartera mata bailarín.
Ahorro detalles de holgazanería a la siesta y  milonga de la tarde. Solo dire que a pie de piscina algunos alumnos intentaban vanamente Frumbolizarse.
 Ahorro pormenores del cordial, café y gotas posterior a la cena. Fuimos a la milonga lo mas temprano que pudimos, para conseguir una mesa cerca de la pista, y no encontramos ninguna. El pibe pronto se puso a bailar y yo a departir amablemente y sacarme fotos con la pibada barcelonesa en las murallas. El tiempo se me fue enseguida y ya mismo vinieron  exhibiciones. Fuera de Programa Miriam Copello - Cristian Correa, a los que vimos en Barcelona no hace mucho y que bailaron con su habitual profesionalidad. Y luego chacarera y zamba con Karina Lucca y Leonardo Mosqueda.
No se que fue. De pronto, en la zamba,  cuando aquel muchacho grandote y robuston intentaba coronar, seduciendo sin éxito a la muchacha, comencé a pensar que aquello era una metáfora de mi propia situación sentimental, solo y penando por una piba de vestido floreado que me esquivaba.   Uno esta acostumbrado a ver de vez en cuando zambas que terminan con el consabido abrazo del amor. Pero en este caso, el pañuelo, el amor y la fe, quedaron huerfanos de afecto y cada uno se fue por su lado. Me vi reflejado en ese amor no consumado, desesperanzado y triste. Pero enseguida se me paso con unas copas de vino.
Se bailo una tanda.
Y entonces se corto la música y Ariel anuncio la exhibicion tan esperada:Chicho y Juana. Justo estaba en medio de la pista, con una copa de vino, saludando a la Rubia Del Giglio, que conozco de mis andanzas rosarinas cuando el horizonte de ronda se cerró, dejandome entre gentes sentadas y un anillo ansioso de espectadores. No pude mas que arrodillarme con mi copita, entre ambos grupos, para no molestar a los de atrás.
Que arte, que delicia, que dolor. Extasiado con la exhibicion comencé a experimentar una punzada horrible en las rodillas, apele al control, al yoga, al vino. Casi llorando vi como se entregaban aquellos dos a la Milonga Tres de Piazzolla. Hermoso, impresionante, seis o siete minutos desplazando mis piernas como podía entre la marea humana. Con los merecidos aplausos que marcaban el final de la primera parte me abrí paso hacia atrás como un espartano entre persas y como pude me subí a una silla para ver la "Milonga para una armónica". Y esa si la disfrute. Cerca mio, subida a otra silla, había una belleza eslava que lucia - como no podía ser de otra manera - un vestido floreado - Con la emoción y la distracción, no vi que un italiano alto topaba con mi silla. Me tiro el vino tinto encima de mi camisa blancucha.
Hice lo que pude, como pude.  No quería cerrar mi única chaqueta, para no conferirle el aroma de esos perdidos malolientes que siempre ilustran las celdas policiales en las malas películas carcelarias. Improvise una corbata con varias capas de papel higiénico, me seque inconscientemente con la camiseta CHORIGRONCHO. Baile con un par de damas de vestido oscuro en las que me seque. Pero aquello no resulto. El sudor y el vino intensificaron mi olor corporal. Corrí hacia la seguridad del autobús, en donde me deposite, como Bruce Banner huyendo de la ciudad.
Me desperté al otro día con dolor de cabeza y olor a mugre. Me calce como pude la manchada camiseta CHORIGRONCHO, y baje a la piscina. Comí un par de hamburguesas. Había un corrillo de italianos y argentinos en torno a una guitarra.  Se cantaba y tocaba, muy mal. Hasta hubo uno que toco y berreo "Marina". Aprovechando que nadie me miraba  me tire con camiseta y  todo al agua y me tumbe al sol. Una nube pasajera me quito calor.
Eran las dos.
En algún momento comencé a sentir un aroma a asado. Rodeando el jardín, fui rastreando ese aroma conocido, empapado como estaba. En el patio de atrás, habían clavado diecisiete (17)
costillares y bajo un toldo se estaban zampando un buen matambre los cuatro asadores. Me acerque, al fuego y allí me seque, llenandome de humo. No tenia mas que esa muda y la camisa blanca, que había lavado y dejado secandose en el baño. Pero cuando a las ocho de la noche hora del asado, los convidados nos agolpamos a las puertas cerradas del comedor cerrado, eso no me importo.
Y cuando llegaron los chorizos, la morcilla, el vacío y la tira, me olvide de todo.
600 comensales dandole al diente todos a una. Un espectáculo de organizacion y camaraderia.
Luego del cafe y el brandi nos fuimos a la milonga. Mi camisa humeda y en sospechoso tono rosado.  Esa noche se hacia e

n otra de las alas del castillo, coquetona y mas pequeña, pero repleta.
Hubo espectáculo flamenco, ronda de maestros y momentos Village People, con todos saltando enfervorizadamente al compás que marcaba un entusiasta Fernando Sanchez. Me gusto que maestros, alumnos y milongueros disfrutaran dejando atrás clases y exhibiciones. La noche fue fluida y ligera.
Y todos contentos.  como diría Shakespeare. Menos uno.
Al otro día nos volvimos con el cielo tormentoso. El sol se quedo en el festival. También un par de ensaimadas que habíamos comprado y que olvidamos en la habitación.
La tormenta y el otoño se extendían ante nosotros, en el tiempo y el espacio.
Algún día escribiré como buen tiempo y festivales pueden explicarse con alguna teoría Einsteiniana.
A Jorge y Santi les gustara, sin duda.

martes, 4 de noviembre de 2014

MALLORCA TANGO FESTIVAL 2014 - MILONGUEADA, SOL Y TODO INCLUIDO (parte uan)- por Catulo Bernal

Nunca fui a Mallorca me dijo el Pibe Pergamino que estaba dulce, monetariamente hablando, por haber hecho una suplencia de temporada en el museo de las glorias milongueras. Yo, que había caído al infierno por  haber revendido un lote de poemas viejos para ilustrar con mis palabras los manteles de una  importante cadena de choripanes gourmet para exportacion sin pensar en el destino de mayonesa  y chimichurri que aguardaba a mis tribulaciones, le dije, que si nos permitían ir al  MALLORCA TANGO FESTIVAL 2014 con vuelo, milongas y hotel en régimen de todo incluido, era porque debíamos obligatoriamente lucir la camiseta de la cadena, y una gorra con visera y choripan enhiesto apuntando al cielo. Pero un hombre debe, ante todo velar por su futuro y su bienestar. Y el dinero me alcanzaba para esquivar  infortunios y regocijarme en decepciones, viajando y cubriendo eventos hasta fin de año a pesar de la camiseta y gorra "CHORIGRONCHO" en una horrenda combinacion violeta y marrón. Así que allí estábamos, a las puertas del hotel, luego de atravesar el vestíbulo, en el que se vendían zapatos, bijouteries, vestidos, pantalones, chalecos y clases, campaneando la piscina en la que se bronceaban con el sol tardío de un otoño que no llegaba, los asistentes al evento, extranjeros en su mayoría, aunque por las risas de algunos y por las caras conocidas de amigos Barceloneses, supimos que había concurrencia para reírse de nosotros en español.
Al pibe se le terminaron las reticencias al ver en su muñeca izquierda la pulsera blanca que habilitaba el "todo incluido". Ver en derredor a la piscina a tanta gente en galas veraniegas  disfrutando del sol, cervezas y vermut, mientras se solazaban despreocupadamente con bikinis o  porciones de pizza atenuó mis angustias. Era una variopinta selección de la especie, sin corsé ni contención, descansando entre clases, o, en los casos mas extremos de holgazanería, entre milongas. Creo, que pasamos aquella primera siesta - habíamos llegado a mediodía - alternando copetines entre las tres barras estrategicamente situadas por el jardín y sustrayendo algún mate al pelado Jorgito, que portaba una cerveza a diestra y el termo a siniestra. Y allí mismo, a las cinco y media de la tarde se armó la primera milonga, a pie de piscina, en duro suelo y usanza jipi. Ya se veían en algunos los característicos pasos aprendidos y los encontronazos de aquellos que no manejan su eje todavía, pero experimentan empero, siniestrando al semejante. El pibe, gran pisador de compás en alpargatas, apenas desgranó cuatro tandas. "La noche es larga, si llegamos a la milonga a las 11 y queremos después estar en el after de las cinco de la mañana, conviene ir amortiguando los meniscos" Pero había entusiastas que le daban sin freno a la milonga, en entrega total. Los dejamos para medio dormir una siesta y a las nueve bajamos al comedor donde estaban deglutiendo la muchachada Barcelonesa: Oscar, Paula, Los tres Jorges, Nael,  Sofia, Anita, Fernanda, Alexis, Santi, Lili, Gemma, Diego y los tres mosqueteros - no todos juntos, pero si diseminados en aquel babel multilinguistico en el que se oían italiano, frances, ingles y ruso, por decir algunas lenguas.
Y luego, nos vestimos en sobrio negro y gris, y poniendo las gorritas de   CHORIGRONCHO en la bolsa de los zapatos, para alguna foto a pie de pista,  nos tomamos el segundo autobus al castillo que nos llevaria a la milonga, bus animado por la guerra de tangos que cantaban Santi  y Jorge Talquenca. Milonga en un castillo imponente. Ariel, el organizador, con elegancia y estilo nos franqueo la entrada a la milonga, que en nuestra ingenuidad creimos medio llena.
De nada nos valio llegar temprano. Era viernes y la pista rebozaba a pesar de la inmensidad en la que nos hallabamos. Nos sacamos las fotos para enviar a CHORIGRONCHO, que no pondremos aqui  - por verguenza y porque rige un contrato de imagen exclusiva - y nos dispusimos a milonguear.
Fue realmente complicado, con la pista atestada y la llegada de los maestros: Leo Mosqueda y Carina Lucca,  Marcelo Ramer y Selva Mastroti, Sabrina y Ruben Veliz, Ariadna  Naveira y Fernando Sanchez, Sebastian Achaval y Roxana Suarez y sobre todo Juana Sepulveda y Chicho Frumboli.  Su sola presencia  bastaba para que los milongueros, al pasar por su mesa, intentaran florearse y mostrarles lo que sabian en un "aqui estamos nosotros, y miren lo que hacemos" que dificultaba el transito y provocaba desigualdades pues a mano derecha estaba muy congestionando y conforme se iba acercando hacia el otro extremo, donde estaba el escenario y los instrumentos de la orquesta, todo se volvia mas fluído y espiritual y la gente dejaba de mostrarse y comenzaba a disfrutar del abrazo y el compas y su pareja. Cosas que pasan.
Cuando comenzo a tocar la orquesta Ensemble Hyperion en adecuadas tandas de tangos, valses y milongas, aquello se volvio incontrolable. Era tal el entusiasmo de la concurrencia que les costó dejar la pista para las soberbias exhibiciones primero de Ariadna y Fernando y luego de los Veliz, pura elegancia y saber. Una barbaridad, que aplaco los animos y descomprimió la pista pues muchos se fueron despues de las exhibiciones para aprovechar mejor las clases o por acumulacion de milonga, pues se habrian limado en la piscina. Mientras el Pibe se bailaba unas milongas Machazas con Cecilia, Argentina, residente en Mallorca,

y con la que coincidimos en algunos festivales, me allegue a la mesa barcelonesa, en donde Oscar y Nael habian pedido - como corresponde a milongueros de copete - dos crateras con sendas botellas de cava. Lo que se vivió a continuacion es un tanto confuso. No se si fue el efecto combinado de martini, cerveza, licor de cafe, vino y cava, que hubo de manifestarse a esa hora - 4.55 de la mañana. El caso es que a efectos publicitarios, nos parecio una idea brillante sentarnos en el parachoques trasero del autobus de la milonga, que estaba parado esperando para llevar a los asistentes al hotel y dejar que Oscar nos hiciera desde su coche alquilado unas fotos. Idea brillante, que se trastoco cuando el autobus se puso en movimiento. Agarrados como podiamos fuimos tragando polvo en el camino hasta la carretera, ante las carcajadas de Oscar, Nael y Yamila, que nos seguian en coche y nos rescataron cuando nos descolgamos por fin, vencidos  a la entrada de la carretera. Creo que nos dormimos en el trayecto y nos despertamos en el parking del hotel, desde donde se veia por los ventanales el after milonga, con  siete u ocho parejas bailando, en el mismo salon donde se impartian por la mañana las clases y por las noches se suministraban los cafes y las bebidas espirituosas. El Pibe se quedó bailando unas milongas y yo me encamine raudo a la habitacion, cruzandome en el ascensor con algunos milongueros que luego de dormir una microsiesta bajaban, ya duchados al after.
Aunque habia habido actividad desde el miercoles, para nosotros El Mallorca tango festival 2014, recien comenzaba... (to be continued)

lunes, 13 de octubre de 2014

SIMULACRO Y SACUDILE - UNA PELEA EN LA MILONGA- Por Pitón Pipeta.

Las milongas suelen ser lugares de encuentro y esparcimiento,  aunque muchas veces se producen desencuentros y tribulaciones, si se carga el ritual del baile con la satisfacción de una mera necesidad física, emocional o amorosa.  Y del desencuentro al encontronazo hay un solo paso. Como sucedió en una milonga de las muchas que mi memoria sentimental registra aunque no recuerdo el nombre. Los protagonistas dos muchachos que solían milonguear seguido: Elmiro Rodriguez, alias "Sacudile", hombre pacifico aunque siempre atento a cualquier posibilidad de altercado, pues no tenia registro físico de su propio dolor, un estilista de la pista, conocedor de la gimnastica de la milonga y la pelea callejera - según contaba el mismo - que había cultivado de joven y guardaba en su interior como una habilidad adquirida mas. El otro protagonista Minucio Sagascan, apodado el "Simulacro" por su forma inusual de bailar. El hombre siempre bailaba en el centro, con gran despliegue coreográfico: saltos, vuelos, voleas y sentadas aparatosas, para un publico que estaba mas bien en su cabeza.  Creia estar en una sala de bailes de salón y desplegaba lo que el creía un arte para la diversion de los crápulas y críticos que tenían bastante milonga como para pasarse la noche sentados junto a una botella de vino, riendo a dentadura oscilo-batiente con las ocurrencias del "Simulacro".
Sucedió que Sacudile estaba el día de los hechos particularmente sensible pues su perrito le había cagado literalmente en los zapatos a medida arruinándolos. LLevaba unos zapatos que le quedaban chicos y encima había tenido un pequeño roce con un automovilista que lo topo de atrás y salio huyendo. En la puerta al comprar la entrada - que había subido - soltó un "linda noche, hoy tengo ganas de que me rompan la cara".
En  cuanto a Sagascan, alias el simulacro, estaba mas eufórico y desatado que nunca. No se sabia bien que bailaba, a veces pasaba del tango a ballet, a algo que quería ser sevillana o foxtrot. Se había atado la cabeza sujetandose los pasos, con una diadema, o una tira de tela, o una ex-corbata. a Saber. Ya habia topado en su delirio a  muchos, Ya habia cortado el movimiento de algunos mas.
En tanda de la Tipica Victor coincidieron los dos en la pista, que era grande y estaba casi llena. Los espectadores verificaron, en un solo tango: tres puntazos, un empujón, un codazo a Sacudile, y también medio giro abortado por una volea baja del desatado Simulacro.
Sacudile le dijo a su compañera: "no, así no, esperemos acá" y se quedo casi al costado de la ronda hasta que terminó la tanda. Cuando Simulacro paso a su lado, sin disculparse Sacudile lo taladró con una mirada de furor homicida.
 -Que pasa ?- le grito Simulacro - son las cosas del tango, hay topetazos. Que queres?.
  -Cosas del tango no - dijo Sacudile, con voz ronca, y medida, enturbiada por la ira - Son cosas tuyas, que no sabes bailar y molestas a todos.
- Ah, si? y que queres? dijo Simulacro, desafiante.
Hay quienes no saben que están coqueteando con la muerte, quienes no se enteran hasta ultimo momento que se puso en marcha - como dicen por ahí - una lotería de tortazos en la que les han adjudicado todos  los números. Tipos sin conciencia, carne de dentadura postiza y decoradores faciales de nudillos. Simulacro, que debía su apodo a todo lo que quería ser y no era y que en ese momento quería ser un luchador volvio a decir, esta vez a los gritos: Que queres, que te pida perdón?. Sacudile no dijo nada. Espero en silencio. El destino le ponía enfrente un muñeco para hacerle buches de hostias.  Y el muñeco, indignado le dijo: -  Esta bien, te pido perdón, LA RECALCADACON%&%&%%HACEMECUCU%%%%%AZUCARPIMIENTAYSAL%%%%%%%%%%RIO- (aquí abuse de su imaginacion y ponga el improperio, la maldición o la puteada que mas le guste).
Sacudile lo miro de arriba a abajo. Se le tensaron las vertebras, las cejas se le ensancharon, le subió color entre rojizo y morado al rostro, las sienes se le llenaron de venas y arterias a punto de explotar y le empezó a temblar la cara toda. El cuello acuso volumen, los ojos a un paso de abandonar las cavidades oculares, las manos dos garras felinas a punto de espachurrar a un turista. Se abalanzó sobre Simulacro, que solo atinó a dar un paso atrás y a quedarse literalmente sin camisa, arrancada por las manos furiosas de Sacudile. En ese momento todo podría haberse torcido a una comedia, pues no pocas risas se escucharon desde algunas mesas al ver el físico paliducho y esmirriado de Simulacro. Pero no, el tipo tenia que embarrarla un poco más. Habría visto muchas películas de Jean Claude Van Damme, porque se fue a un rincón y se puso a hacer fintitas y pasitos de boxeo, de esos que suelen dar los que no son boxeadores y aparecen en parodias, al mejor estilo Shemp, de "Los tres Chiflados". La verdad es que con sus movimientos estaba alejandose de jackie Chan y aproximandose a Cantinflas. Miro a Sacudile, cerro los ojos, volvió a mirar. y ahí estaba, a medio paso, en rápido movimiento, y en furor de batalla. el diablo cara a casa, con todos los demonios del infierno resoplandole al rostro. Enseguida se le fue el valor y comprendio por fin, que no estaba en una película y que le iban a maquillar la cara a trompazos. Salió corriendo y  entonces aquello se transformo en una persecución, sin salida, pues el dueño de la milonga había cerrado la puerta del lugar, para apreciar mejor el espectáculo.
En vano fue que las mujeres gritaran "dejalo, dejalo" y que los hombres corearan "fajalo, surtilo a ese que es un payaso". Seguía sonando  música, Firpo, creo, apropiada para la persecución. Hubo dos o tres sopapos certificados en plena pensadera. La carrera y obstáculos humanos que frenaron un poco a Sacudile permitieron que Simulacro se tirara en palomita por una ventana a media altura, dejandose en su huida pedazos de pantalón, de calzón y de cojon  en el repecho. También se le quedaron su vincha, sus camisetas de recambio, su valor y su continuidad en las milongas, pues estuvo desaparecido un tiempo largo, acaso por vergüenza, acaso por falta de pantalones.
En cuanto a Sacudile, se quedó bailando un rato mas y luego salió expresamente a buscar a un Mimo particularmente pésimo que solía ejercer su arte en las ramblas en la madrugada.
Cuando una noche viene torcida no hay nada que hacer.
El mimo no estaba.

viernes, 3 de octubre de 2014

LUCIO ARCE Y LAS MILONGAS DE BARCELONA - Por Catulo Bernal

Al Pibe Pergamino le Debian vacaciones.  Yo, que vivo de vacaciones solamente interrumpidas por alguna presentación, eventos literarios o copetines artísticos que siempre prometen frondosos
canapes - y nunca cumplen - y por la aparición con vida en alguna antología de poemas del Oeste  o talleres literarios para personas de la tercera edad a los que suelo ir disfrazado de mi alter Ego Saul Macanian, para venderles mi libro "RIMANDO EN PATAS BAJO EL AGUACERO" -  editorial el Croto 5,49 euros el ejemplar -  accedí a acompañarlo en la loca quimera de gastar toda la semana en eventos milongueros, habida cuenta de las oportunidades pipi cucu que daba esta semana, Tangoneta en puertas, muchos milongueros venidos de afuera y la presencia de bailarines y parejas de gran calidad.
 El Casino,  El Pipa, Aquelarre, la Yapa. Todas aquellas milongas frecuentamos quizá por seguir un ignoto mandato del Pibe que no  sabe a que dioses milongueros reza, pero que le deben obligar a posar sus pies en la pista hasta quemarlos, como una especie de Wendigo del tango. Aunque posiblemente solo sea porque le gusta y porque se siente en su elemento apenas los compases de la orquesta marcan su paso.
Semana de cumpleaños milongueros granados con Teresa Arrebola, Monte Escude y Pilar Ballaloca, que fue correspondida en la Milonga la Yapa que llevan los amigos Pahl y Barber con la grata presencia de un cantautor único: Lucio Arce, que va del tango al humor sin despeñarse, ni despeinarse.
Y fue que el jueves decidimos regalarnos con su presentación en el Bar Pastis, para luego ir a milonguear a Casa Valencia.
Quien no conozca el bar debe saber que apenas es un salón, con un escenario y la barra al lado. O sea que es forzosamente un bar de proximidad. Lo lleva una especie de Hulk a la inversa, pues el hombre parece perpetuamente furioso y abstraído en su propia contemplación de la ira.  Hay quien dice que si lo hacen enervar se transforma en un bondadoso ser que va a leer cuentitos infantiles a los orfanatos y hace tartas para compartir con los jubilados y las palomas. Pero no esta demostrado.
Nos pedimos unas copichuelas de anís y para cortar el dulzor dos pintas de cerveza negra y nos aprestamos a disfrutar del espectáculo, Rodeados de tangueros, nostálgicos y con la presencia de otro cantor de Nombradia. Hernan Lucero,  con el que Arce ha compartido noches en las latitudes australes de la lejana Buenos Aires.
El señor Arce es un fenómeno. Acompañado de su guitarra va haciendo sonar tangos al estilo de los aguafuertes porteños, con curiosas y divertidas historias narradas por perdedores, patetistas y dandis de la milonga a los que les pasa "un caso". Y no se queda ahí, pues le da también a los valsesitos y también a lo que el denomina "milongas nefastas", cuya condicion o requisito parece ser la extinción, el finiquito, el deceso o el pase al otro barrio del protagonista.
El señor Arce parece -  e incluso me permitirá la comparacion física, si cabe -  el entrañable Pepe Biondi Haciendo de Pepe Galleta, el guapo en camiseta, pero mejor empilchado. Sus gestos y sus requiebros me hacen acordar mucho a Biondi. Pero a su vez son una marca de identidad potente y muy personal, como sus letras. Nada de melancolía, nada  de esos tangos de llorar a los que huyen los que no conocen de verdad el tango y nunca se han asomado a bailar a una milonga. Tangos reos, lunfardazos, para escuchar y reirse de verdad. "Trucha", "Que buena esta tu vieja" "centro de Guillermo, gol de Palermo" y muchas mas que son pequeñas andanzas e historias cotidianas marcadas por la ironía.
Promediando la noche Lucero accedió gentilmente a cantarse unos tanguitos para regocijo de la concurrencia y allí se mando derecho a "Suerte Loca", un tango cuya versión mas conocida en la milonga no incluye la segunda estrofa, que fue un regalo. "Anclao en Paris" y algunas más, siguieron al recital dentro del recital. Y así nos dejaron estos dos, con ganas de mas, de mucho más.
Lamentablemente el Pibe Pergamino debía cumplir su precepto, su sacrificio, o lo que buenamente fuera eso que le impedía dejar pasar un día sin bailar. Así que esquivando las furtivas miradas del dueño del bar que había salido a la puerta y estaba dando de mamar a un gatito abandonado con un biberon tejido por sus propias manos, nos fuimos alejando por esas callejuelas del Raval,  paralelas a las ramblas, musitando "que buena esta tu vieja, regando en el jardín"  y así llegamos a Casa Valencia, garantía de calidad, donde estaban todos los milongueros de pro, los propios y los ajenos, para dar culmen a una noche de "esas", y esperando las siguientes milongas de la semana.
 No vaya a ser que el Pibe Pergamino pierda el alma por no bailar.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

EL EXTRAÑO CASO DE LOS BAILARINES ENDEMONIADOS - Por Yamate A. Zilencio

Sucedió en una de esas milongas de provincias con suelo bien lustrado y que se hacen muy de vez en cuando para conmemorar alguna festividad, evento o simplemente porque la gente se aburre. Se me resiste el día y el lugar o acaso mi memoria opta preservar del escarnio y la vergüenza la situación y los protagonistas, no así los hechos que pasare a narrar tal y como me fueron contados.
Hasta la una de la mañana, fue una milonga normal sin grandes estridencias: Los entusiastas primerizos acaparando la pista temprano, gente en las mesas solazandose con abundantes picadas, pizza de queso mezquino y cerveza casi caliente. Vino, cortesía, galanteo. Miradas que se cruzan, tandas de "para que" por mover los pies. Algún choque y  algún cruce de palabras malintencionado. Espontáneos aplicados dando su recetita a alguna víctima  y los consabidos figurantes que bolean alto y giran como diciendo: "esto es técnica, nene y lo tuyo una porquería"

Exactamente a la una y dos minutos exploto una de las lamparas que integraba la guirnalda mayor, que atravesaba el salón a lo largo. Otra vino a explotar en la guirnalda que la cruzaba. Se oyó como una risa nerviosa, las luces titilaron amenazando apagarse y hasta "el porteñito" sonó como si a Angelito Vargas le hubieran aplicado un mazacote de membrillo caliente en la garganta.
Al punto todos los bailarines de la ronda comenzaron a girar descontroladamente en vuelta americana de vértigo, alternado derecha e izquierda y cantando a los gritos un horrendo estribillo que decía "LAS MUJERES SON TREMENDAS CUANDO SE QUIEREN CASAR, LAS MUJERES SON TREMENDAS CUANDO SE QUIEREN CASAR".
Los que no bailaban y estaban al costado de la pista el ver esta anomalía comenzaron a reír primero y luego a dar grandes voces de alarma, que sumadas a la cacofonía general y a los comentarios de los glotones de las mesas acrecentaron aun más la histeria colectiva. Así, la vuelta americana degenero en un inmenso baile de salón de gestos exagerados en el que los bailarines fueron casi descoyuntandose por los movimientos, sin poder cerrar ningún tango.
Quien estaba a cargo de la música, al que para preservar su intimidad llamaremos simplemente "Roque Torcuato Medinacelli Arancibia", intentó sin éxito apagar la disquetera, ya que era en el tiempo en el que aun se usaban CDs y compilados y al no lograrlo opto por desconectar el equipo, cosa que afirma haber hecho y que no dio resultado pues la maquina misma comenzo a difundir en versión rápida "azúcar, pimienta y sal" ante el pavor de los asistentes. Hubo quien manifestaba ver al diablo, con cara de Carlos Gardel en medio de la ronda, cantando "el lloron" y pisoteando a la supuesta elite de la milonga  con patas de macho cabrio. Y hubo quien juró sobre la biblia que había visto a dos notorios bailarines moviendo un rabo de oveja y haciendo el recitado de la cumparsita de Celedonio Flores al revés que viene a ser el antitango y que suena mas o menos como "haceme Cucu" de Varela.
La cosa fue a peor. Un par de milongueros recién llegados intentaban en vano atarse un par de milanesas que habían pedido para comer a los pies, mientras masticaban los zapatos  de baile flexibles. Un grupusculo de beatos venidos de las inmediaciones intentaba vanamente realizar un exorcismo colectivo invocando la sagrada imagen de San Finito Escabiadin y cantando "Así bailaban mis abuelos", recibiendo tortazos - no se sabe si con intención - de los que no bailaban. Los bailarines se habían ido despojando de las ropas pero no podían acercarse porque una fuerza misteriosa los obligaba a mantener un abrazo abierto, hecho que provoco infartos, descompensaciones y alguna decepcion, sobre todo visual.
Al final, alertadas las fuerzas del orden público fueron aislando, reduciendo y retirando a las parejas y trasladandolas a centros sanitarios, sin que se pueda decir que fue de ellos y si recuperaron la cordura.
Aunque muchas veces aparece por las milongas uno de estos endemoniados.
Pero son casos aislados.

jueves, 11 de septiembre de 2014

EL HOMBRE DEL SOMBRERO EQUIVOCADO - POR CATULO BERNAL

El martes, en la coqueta milonga de Caro y Ceci, la del Aquelarre, a mano derecha y pasando la barra había un hombre sentado, sólidamente sentado, de tal manera que no creo haberlo visto de pie en ningún momento en las dos horas que pasamos,  acodados en el piano con el Pibe Pergamino y Raul - el pibe mas bien tenia allí su base de operaciones y su cerveza - y no recuerdo ni siquiera haberlo visto irse. Fue mas bien una presencia tangible y se esfumo como a veces se esfuman los recuerdos o los amores o algunas personas en las que dejamos de pensar y parecen volver a la vida cuando volvemos a recordarlas o hacemos ese ejercicio verbal que comienza con un "que sera de la vida de...".
El hombre que les digo llevaba sombrero.  No era un funyi, ni un sombrero de ala corta, ni respondía a ningún arquetipo de la milonga o el variete. por su sombrero no asomaba ni una lágrima embozada, y no le hubiera quedado bien a Gene Kelly. Era un sombrero vasto, que no llegaba a mejicano por escrúpulos y adornos, que no era abiertamente de cow-boy pero no hubiera desmerecido en una de esas películas de Peckinpah que marcan el fin de los espacios abiertos, y del oeste y de la amistad; en la cabeza de un figurante de esos que mueren terrible y sentidamente en camara lenta y que se olvido su sombrero titular. Un sombrero que era una cruza exacta entre el sombrero de Jackaroe, un personaje de historieta que era un apache rubio y Cocodrilo Dundee.
No se que hacia ahí el hombre o el sombrero. Al caso es lo mismo. Estaba ahi, clavado en su asiento y en su cabeza. orgullosamente erguido, perfecta y anacrónicamente ubicado o desubicado. Hubo festejos de cumpleaños de Juancito Aparicio, el Camilo de Camilo Tango Show y de Jorge Talquenca que se baila el alma en el tango o en la zamba. Y el del sombrero no se movió, ni hizo ninguno de esas gracias que dan cúspide a una broma prolongada. Ni se quito el sombrero, cohibido o respetuoso. Impermeable al comentario de mas de uno, que dijo que se habia equivocado de evento o de ocasion. Estaba simplemente ahí. 
Y me dio por pensar que a veces en ese incierto vericueto que es el tango que llamamos destino, vamos engalanados en ropa y pensamiento  con algo que los demás creen que es equivocado y nosotros persistimos y nos mantenemos firmes, inamovibles e inquebrantables, con una fe ciega en eso que llevamos y hasta el destino recula y se amolda a nuestra esperanza y el sombrero mismo sin cambiar se va transformando de a poco en Gardeliano aunque sea un sombrero de mosquetero con una pluma de avestruz tintada en azul.
 Y eso, señores, es voluntad.

jueves, 28 de agosto de 2014

LA RONDA DE LOS MILONGUEROS PERDIDOS - POR CATULO BERNAL



Todo empezó en la sobremesa del asado con el que conmemoramos la primera entrada de este blog, mas o menos a la cuarta botella de Somontano. Aunque en realidad las condiciones se habían formado antes, en la semana, cuando la Pareja Flores-Capussi, notorios por su maestria al unir clown, tango y milonga arribaron a Barcelona para hacer exhibiciones y clases. Nos dejamos influir por el entusiasmo del Pibe Pergamino y toda esta caterva conformada por Papaguachi, Pipeta, Vieytes y Luconi, Maradona, Zilenzio, Desvarietti,  Echesortu, el uruguayo Pococho y un servidor, abandono, cosa rara, el vino y los entremeses cárnicos de la merienda y adecentandose lo que pudo rumbeo para la Milonga Grata, sede de la primera exhibicion, el domingo.
Ya la cosa venia rara desde el principio. Al subirnos al furgón de Pococho, que esta armado con piezas que se trajo del carrito aquel en el que vendía choripanes galacticos en el espaciopuerto del asteroide Zappa, el mismo bruto nos advirtió con sus maneras parcas que estaba probando un nuevo combustible hecho con cascaras de patata, germinados de naranja y antiguas baterías a carbón, según pudo recordar de un delirado texto de Mecánica Popular y un esquema de la revista Lupin, en donde se detallaba el combustible del futuro. En la plantilla hay asadores, locutores, escritores, dibujantes, jinetes, peluqueros, historiadores, bailarines, espías y un poeta. Pero no un inventor.
Así que cuando el furgon fileteado que sirve a la vez de transporte para cronistas, alimentos para la milonga y reclamo publicitario arranco con gran estruendo, una nube negra de alta toxicidad nos penetro y así fuimos sin saber si avanzabamos despacio o rápido. Que nos nos estrelláramos fue un milagro. Que una nube descargara toda su furia y su agua sobre nosotros, mas bien un acontecimiento inducido, como la maquina de hacer llover del ingeniero Baigorri, que atraía la tormenta. Que nos perdiéramos, solo una contingencia. Completamente extraviados sin noción de las calles nos fuimos adentrando en territorio desconocido hasta que topamos con un túnel o un puente, no recuerdo, que se prolongo acaso por media hora larga.
- donde estamos? -  inquirio Piton Pipeta todo preocupado. Cuando? añadí yo, al ver que la tarde que habíamos dejado se transformaba en noche solo iluminada por los faros amarillos del vehículo.
La senda por la que íbamos era estrecha y franqueada por arboles, como las rutas de dos sentidos de la patria, una incongruencia total en Barcino. Pronto se vieron como luces de colores y la oscuridad fue dando paso a un caos de colores en la forma de guirnaldas de lamparas pintadas que estrechaban un claro en el que desembocaba el camino. y allí, parecida a la Milonga del oriental, pero muchisimo mas suntuosa, estaba la pista, llena de gente bailando.
Bajamos del furgón. Como muchachos que llegan tarde al fastuo de su primer baile apenas nos demoramos en la entrada en donde un imponente portero de chaqueta cruzada nos exigió de justiprecio un paso, pero dado a compás. Tuvimos algunos problemas con Vieytes, Luconi y Echesortu, pero al final un milonguero robusto de cara aindiada nos franqueo el paso - dejalos che Jorge Luis - se ve que son gente de calidad.
Nos aposentamos en una mesa cercana a la pista. De alguna forma, en aquella inmensa pista que según como la vieras parecía de parquet lustroso, de mármol o de barro esmeradamente apisonado todas las mesas estaban cercanas a la pista y cercanas entre si, por un inexplicable truco optico que no alcanzo a entender. Había una concurrencia imponente, casi toda de gala. Y hasta nuestros trajes nos parecieron mejores, acaso por la luz de las bombillas. Y entonces, sentados, pedida y consumida una primera tanda de copas de vino nos dedicamos a ver la pista.
Nos quedamos un poco asustados. Todos eran tremendos milongueros y bailaban, cada cual en su estilo, con una calidad que no habíamos apreciado nunca en ningún milonga. Hay milongueros  y parejas que destacan. En una noche buena puede haber en la pista hasta cinco o seis. Luego vienen los buenos, los mediocres y los malos. Pero en la ronda no había ninguno malo. Todos eran impresionantes.
 -Mamita - dijo Romulo Papaguachi - el que haga exhibicion esta noche lo va a tener crudo - pero uno que estaba sentado con unos papeles me dijo -exhibicion?, jajaja, eso  es para los tirifilos. Aca tenemos desafios. Pero siempre empatan. Ahora mismo ya lo ves, estan medio estudiandose el Vasco y Ovidio Bianquet, con Carmencita.
Mire a la pista, mire a mis compañeros. Mire a los que señalaba el hombre y medio los reconocí, de fotos, de peliculas viejas. Era como si el blanco y negro en el que los conocía se hubieran transformado y estuviera asistiendo a una recreación de época, pero real.
Hemos recorrido mucho camino, vivido muchas experiencias, pero ninguna como aquella, ver bailando tandas y tandas y tandas al Cachafaz, a Petroleo, al Vasco Ain, a Virulazo, a Pepito Avellaneda, a Paiva, a  Simarra, a maria la vasca, a la china, a Anton, a  Misse y a Zotto. Nos quedamos toda la noche mirando como se movían y se divertían esos grandes que se fueron alguna vez, pero que estan presentes en los pasos y en las figuras que repetimos, reproducimos y malversamos a lo largo de las rondas, las tandas y la vida. Me pregunte si acaso habíamos llegado a un valhalla en el que todas las noches los milongueros que se fueron vuelven a la vida y se ensarzan en lucha contra la gravedad solo ayudados por sus pies y su corazon. Crei reconocer a algunos amigos que perdi:  Paquito, Luis. Muchos que de alguna forma poblaron mis poemas con su estilo. El Pibe Pergamino se puso a hablar con un milonguero bajito de chaleco, llamado Miguelito. Le dijo - decile a Vila que lo espero.
Estaba amaneciendo. Le pregunte a un hombre bien vestido cuando terminaba la milonga.
- No termina nunca pibe.
 Comprendi, al ver sus gestos y esa expresion risueña que salvó tantas veces a Gardel en las películas y que pertenecía, sin duda a nuestra fuente de inspiración, que nuestro lugar no estaba ahí, que debiamos volver a la milonga real, mas pobre, pero la que nos pertenecia. - Vamos muchachos. -Dijo el hombre de los papeles. el barrio debe volver al sosiego, y deben llorar los ojos del ciego. Es tarde. . si -  dije -don Evaristo, ya nos vamos.. Llame a la banda. Y  aunque alguno remoloneo todos entendieron que debiamos partir, porque habia identificado a camaradas perdidos, a conocidos, a amores que se llevo el tiempo.Y una especie de nostalgia  nos dominaba. Asi que uno a uno nos fuimos sentando en el furgón, mirando la ronda, que no decaía.
Tito Lusiardo nos contemplo un rato y el mismo se fue a bailar y no se quien conducia mientras nos alejábamos, pues todos estábamos hipnotizados mirándolo. Entonces llego el tunel y la oscuridad y la noche de Barcelona. Habíamos salido cerca de las ramblas, por  la milonga del Aquelarre. Un cartel luminoso indicaba la fecha y la hora AGOSTO 26 - 00.48. horas. Habíamos consumido 16 dias de nuestra vida en aquella milonga y llegábamos tarde a la ultima exhibicion de Flores y Capussi.
El verano se nos escapaba de las manos, con el recuerdo de los festivales, la playa, la ligereza de los milongueros perdidos. Pero ahora teníamos la esperanza y la añoranza de una milonga perpetua, que nunca cierra y donde - quiero creer -  que algún día todos los que amamos el tango nos encontraremos.

miércoles, 13 de agosto de 2014

SANGUCHAN, EL TIGRE DE LA MILONGA - COMENTARIOS DE LIBROS - Por Yamate A. Zilencio


Entre los muchos despropósitos que surgen del cruce de dos géneros o dos disciplinas, acaso el mas extremo y delirante  sea este "sanguchan, el tigre de la milonga" libro que ve ahora la luz después de tres  supuestas décadas de justo olvido y que editorial "El Croto" pone al alcance de sus lectores, publico fiel y por lo visto poco exigente, que alimenta con sus ansias y su pésimo gusto, las arcas de esta empresa, que nunca puso ningún empeño en la calidad de sus publicaciones, sino mas bien en sacar el libro mas friki como un norte, un rumbo y una bandera bajo la cual cobijarse. Hace tiempo sospechamos que a  los directores de esta casa editorial no solo le faltan algunos jugadores, sino que probablemente  les hayan rematado el estadio, coloquial y siquiatricamente hablando e incluso hay quien afirma que los autores que publican son ellos mismos bajo seudónimos que inventan. Para ser crédulos, diremos que quien firma este "Sanguchan" es un autor casi desconocido como todos, un tal Desiderio Brubutale, cuya máxima aportación a la literatura, si hemos de seguir a la información de solapa, ha sido trabajar en publicaciones mensuales de alpinismo y tangencialmente en publicaciones tan oscuras como la "guia del tango de Leipzig" o el "anuario para colocadores de parquet de milonga de Idaho".
El nombre mismo es un descarado "homenaje"  a Sandokan, aquel noble malayo, que desposeído de todos sus bienes y su familia por el imperio británico se dedica con sus tigrecillos y su fiel compañero Yañes de Gomera a robar todo lo que puede y a hacer estragos en las colonias.  Sanguchan no lleva turbante, pero si un sombrero, el mismo sombrero blanco de ala corta  con penacho azul - nota aparte el horrible dibujo de portada del libro - que luce en la milonga, sobre sus renegridos cabellos, tintados en betún, que estira también hacia cejas y poblado mostacho y le da esa mirada profunda y penetrante que inmoviliza a sus rivales e hipnotiza a las féminas con las que baila. Traje de tres piezas, cruzado, entallado,siempre el mismo modelo, con diferentes colores - uno para cada día del mes.  Zapatos charolados terminados en punta, corbata a tono hecha de piel de ofidio o de tigre, los dos dientes delanteros de diamante, por haber "sufrido una sopapeada contra cinco patoteros Disarlianos que me discutian su superioridad sobre la de Canaro". No ejerce la violencia pero trasmite desde los ojos un aura inconfundible de peligro para el impertinente o el imprudente que lo empuja  o puntinea en la ronda por su excesiva energía o ebriedad. No tolera el mal gusto , la falta de respeto, las mujeres u hombres que chillan, los que hacen excesivos firuletes y sobre todo detesta profundamente a los que encadenan sanguchito o giros, una costumbre que se esta poniendo de moda en las milongas de la alta sociedad a las que suele ir, acompañado por su inseparable amigo, el tano Fainá, conde del inodoro, así llamado por haber comprado sus títulos con sanitarios robados y que ahora es mano derecha y fiel amigo. Como no puede ser de otra manera, le acompañan, los "sanguchitos", veinte filibusteros de la peor laya entre los que destacan el negro Chantilli y el boliviano Kamamuli, que esperan en la puerta de los bailongos, cortejando a las desengañadas, a las despechadas o a las perdidas - figura así en el libro - y que estan listos para entrar en accion si Sanguchan ve mucho fifi o firuletes en la ronda y que copan la pista a la voz de "Sanguchitos, no os detengo mas" haciendo el bailongo "ameno y respetable de caminar y andar susurrando al oído como conviene a un milonguero despierto y que no anda haciendo mojigangas con la cara o embadurlandose con los pies".
Pero lo que de verdad molesta a sanguchan y lo pone casi al borde del frenesí de la batalla, es constatar que hombres casados sacan a bailar a pebetas hermosas en tanda de Pugliese. Brubutale parece recrearse en la descripción de la imposible barahúnda que arman los piratas si esto sucede. Lo que nos hace pensar que el mismo autor padeció en sus carnes la avivada de los casados u otros buitres que pululan por la milonga y no respetan a nadie. O su propia actitud pusilánime.
Y luego, huyendo de las pistas arrasadas, esta caterva de inservibles para la vida pública se dedican a lo que mejor saben hacer:  entrar por la fuerza a centros comerciales recién abiertos e inaugurados y arrear todo lo que topan a su paso aprovechando la somnolencia de las fuerzas del orden y desplegándose como un terrible ejercito conquistador impostando la voz y usando bigotes y pelucas postizas.   Joyas, muebles, electrodomesticos, coches, trajes, señoras de rebajas.  Nada escapa  a la rapiña de estos sabandijas, cuyo modus operandi, hemos de decir, solo podría funcionar en este libro o en cuentos infantiles.Que Sanguchan  y sus secuaces salgan medio borrachos de la milonga a las seis o siete de la mañana y se metan a robar centros comerciales,   que haya amasado una fortuna a base de collares de perlas y lavarropas,  que la estrategia  le funcione tanto tiempo sin que lo atrapen o pongan mas seguridad,  que con esos golpes sea asquerosamente rico y pueda comprar una isla desde donde esconder el botín y contrabandearlo, no es creíble. Que además, después de todas las molestias que se toma para ser uno de esos tipos tan incorregiblemente interesantes que tienen locas a las mujeres no pueda conquistar, ni secuestrar - no olvidemos que es un rufián, con estilo, pero rufián al fin - a la única que de verdad le importa, Mariana la sobrina de Lord Chovet y se deje atrapar, para que ella, que ni siquiera lo tiene en cuenta, comience a extrañarlo, ya es un despropósito y una barrabasada.  Pero que quieren.
 Es editorial el croto.
Y con eso queda todo dicho.





martes, 29 de julio de 2014

LOS QUE ACALLABAN PROFESORES ESPONTANEOS DE LA RONDA

La milonga del Oriental nunca fue un refugio de  profesores espontáneos. Entendiéndose como espontáneo a cualquier palurdo que esgrimiendo veterania en las pistas y pergaminos de esos que le dan a cualquiera que paga master class o clases con profesionales que vienen de lejos a dar lastima,  mete  su equivocado saber como una cuña entre tango y tango y va haciendo palanca con sus consejos a la pobre compañera que pensó que venia a bailar, y no a una clase,  o al pobre desgraciado que arrobado por un adorno o por el porte y la belleza de una milonguera se metió a sacarla apenas dominando sus piernas.  La milonga del Oriental, baluarte del bailongo al aire libre, con su terraplén, su sanja y su parrilla, con su suburbana pista que se perdía en la pampa,  nunca toleró  a los payasos ni a los consejeros. Y doy por bien empleado el genero, pues es bien sabido que por dos o tres consejeras mujeres hay en proporción una aplastante diferencia de cincuenta a uno de profesores hombres. Será el agua, el temperamento, el afán de figurar. El caso es que en "El Oriental" solía haber una pareja que ajustaba cuentas con estos botarates a zopapo limpio. Marulo Cayetale y Etelvia Surtille eran una pareja de milongueros que venían bailando juntos de chicos. Perfectamente compenetrados, sin misterio, aburridos. Se conocían tanto que para divertirse  se dedicaban a ejercer modestamente la justicia en donde fueran a bailar.
 Habitues de los viernes, Tenían una mesa reservada cerca de la parrilla y el olfato embotado. Marulo usaba taco francés terminado en acero. Etelvia era una mujer rustica y desconfiada. de esas que bailan con un bolso colgado al brazo. Los dos tenían Oído fino y vista aguda. Cuando localizaban un "maestro" se le acercaban y lo apercibían físicamente. Marulo boleaba bajo al tobillo y el acero hacia su labor. Se oia un siseo y luego un grito corto y estridente. Y allí solía acabar la "lección" de tango. El desafortunado intentaba increpar a Marulo, pero lo disuadía la  estatura del hombre y su inocente sonrisa al decir "perdoneme, es que estaba hablando usted  y no se dio cuenta que venia" o " lo lamento muchisimo, pero me distrajo su chachara didáctica y no vi que tenia justo su talón clavado en mi taco". Las mas de las veces eso solía funcionar, pero si el sujeto era recalcitrante hacia falta algo mas fuerte. Entonces y sin que viniera a cuento el bolso de Etelvia solía describir una media parábola perfectamente medida en la variación y se estrellaba en medio de la espalda  del insolente que boqueando sin aire daba por interrumpida la cátedra y se iba alejando mientras Etelvia le gritaba;  "Ve, no hay que comer sandia con vino, que hace mal" o "pobre, se comió una libélula enterita".  Se dirá que un bolso de mujer no es oponente para una espalda curtida en ignorar las convenciones de la ronda. Pero si el bolso lleva en su interior como unico ocupante un medio ladrillo si podria decirse que el ejercicio del bolsaso da sus frutos.
 Fue una labor ejercida con tesón y esmero mucho tiempo. Tanto que la fama de estos correctivos se difundió entre los profesores espontáneos y se fueron distanciando del Oriental, dejando la pista de tierra apisonada limpia de consejos y reconvenciones. Llegó a haber una pista paralela, en noches en que los muchachos del fulbo no comparecieran, donde los consejeros intentaban desfogar su sabiduría entre ellos. Pero ni eso duro. Al final aburridos de bailar y no hacer justicia. Esta singular pareja se fue buscando otros rumbos y otros profesores. O simplemente se cansaron y no volvieron a impartir su ley en las milongas. Sino  miren a su alrededor y verán como a lo largo de cualquier ronda y de cualquier milonga recrudecen los profesionales del consejo. Y los golpes menudean, sin justicia, fortuitamente.

jueves, 17 de julio de 2014

NUEVOS PRODUCTOS EXCLUSIVOS DE LA BATA "MARKETING"

Si!!! todos queremos ser amados, deseados, perfumados, tocados por la gracia divina del milonguero. Pero solo lo lograran quienes no se duerman en los laureles y sean capaces de plantarle cara al destino.   Si tu estampita de San Finito Escabiadin ya no te protege de los golpes y los pisotones. Si por culpa de los zapatos eléctricos que liberan descargas inoportunas a los que se acercan demasiado ya no te dejan acercarte a las milongas, si no tenes ningún dinero para invertir en clases de circulacion, de caminata o de postura. Hay algo que deberías probar.
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Cuantas veces has decidido ir a tal o cual milonga, te has preparado, te has perfumado y has ensayado adornos en tu casa para descubrir que la milonga por la que te decidiste era un muermo y estaba llena de decrépitos, decadentes y borrachos altisonantes.?. Cuantas veces los amigos te deleitaron con los relatos de una milonga memorable que te perdiste, porque estabas justamente en ese momento en otra con música mala y gentes que apenas bailaban?. Se acabo!!!. Con nuestra aplicacion optimkilomber podrás saber en tiempo real la situación de todas las milongas de la noche - aunque no garantizamos que tu aparición en la milonga vaya a perpetuar la fiesta - Con Optimkilomber no lloraras sobre el zapato lustrado.  Además te regalamos una mascara de milonguero gracioso, si eres uno de esos aguafiestas irremediables y quieres pasar desapercibido. descargatelo poniendo el nombre, la firma y el numero de tu cuenta bancaria - junto al numero secreto de tu tarjeta - al link que aparece en pantalla
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