jueves, 2 de julio de 2020

EL DESFLUIDIZADOR PANZETTI PARA MILONGAS SEGURAS - Un reportaje de Henry Sacmer(By La Recalcada)

LA MENTE NO DESCANSA IMAGINANDO INVENTOS PARA BAILAR SEGUROS Y CONECTADOS. 
«Uno de esos locos inventores asegura tener la solución al problema de la seguridad en las milongas, deje de darle lustre a los pasillos con tanta clase virtual y vaya a verlo». 
La voz del jefe tácito Puan Hiriart salia como siempre del busto de Gardel, luego de un graznido  conminatorio. Me desperecé en el sillón peluquero del profesor Maradona que  hace de sofa en las oficinas Lusiardo y buscando una mascarilla —que no encontré— me dispuse a entrevistar a un tal Efimio Panzetti, inventor y milonguero en ratos perdidos, según la escueta ficha personal que el excentísimo  —exento de presencia— tuvo a bien descargarme al móvil. Sin dinero para procurarme protección improvisé una mascarilla: rescaté del cajón de objetos perdidos en la peluquería el babero de un niño con un bordado de ositos que desinfecté con un poco de ron del que se usa para cocinar y subiendo a mi Musetta  negra fileteada por los malandras del barrio me fui; uno más en la creciente marea de ciclistas y deportistas de ocasión.
El lugar del encuentro «Bar pizzeria El loco Pipi», establecimiento que en el pasado parece haber sido usado como mercería o tienda de animales. Cual si al pasillo largo de una casa con vestíbulo le hubieran agregado dos escaparates de metro y medio a los lados. 
Al fondo, en penumbra inducida, la barra; un horno de barro endurecido por el tiempo, el gigantesco pizzero  y un camarero que practica atletismo corriendo desde la caja a la plaza donde han puesto tres mesas, ocupadas. Los dos hombres del escaparate izquierdo rumian tras el cristal una fugazza sin mucho queso mientras observan en postura maniquí la plaza.  El hombre de la derecha, con una camiseta verde, pantalones náuticos blancos y una visera-mascarilla transparente sujeta por un elástico a su cara flaca es Panzetti. Lo sé por los libros desparramados en la mesa,  su abundante cabellera blanca y unas letras que dicen Panzetti Invention´s  sobre unos círculos rojos pintados con esmalte que protegen sus ojos del fulgor del verano.  
Con semejantes pintas ni se fija en mi babero mascarílla. O no ve nada.
Apenas traspaso el vestíbulo —luego de atar la bicicleta con dos candados a un soporte de la plaza— el camarero, con mascarilla estilo ninja abre la vidriera a requerimiento de Panzetti. Temo, por un momento, que me encierre. Deja el cristal apenas entreabierto. 
Enseguida  el inventor me ofrece, amigable, un trozo de su pizzetta de caballa.
—Esto es arte. Los sabores que hay aquí no los tienen en ningún lado  —dice haciendo crujir el delicado espinazo del pez, que el pizzero ha espolvoreado por arriba cual si fuera orégano. Acepto agradecido aunque no muy entusiasmado y le doy un bocado, rechazando un trozo mayor. No tiene mal sabor, pero tampoco enloquece. 
Ojeo el menú buscando algo que me saque media espina clavada en la encía: Pizzaiola de berberechos a la bechamel, napolitana de mejillones, alcachofas fritas con puntas de calamar, fideos a lo que salen  con ajo al pan.
—La loca Pipi, mujer del creador, es pescadera —comenta Panzetti babeando caballa—. Aquí siempre hay genero de calidad.
Descarto  «Las locuras del loco»: el calzone con mermelada de osobucco y la balsa de garbanzos en compota. Pido una pizza de queso solo y una jarra de cerveza a descontar del vale de comida Lusiardo. 
El camarero me mira con lástima por no apreciar los sabores gourmet. Por suerte trae pronto la cerveza en un frasco reciclado, posiblemente de  los famosos garbanzos en compota.
Hace calor y me siento como un pollo cociéndose a fuego lento a la vista de todos.
—¿Entonces?
—¿Entonces que?
—Cuénteme un poco de su invento.
—Ah, Si. Si. El invento. Tanto tiempo encerrado sin contacto me hace perder la perspectiva. Cada vez que salgo me parece que voy a un encuentro de amigos.  ¿Puedo contarle una experiencia personal?
—Mejor hable de su invento. 
—Tiene razón. Disculpe. Mis amigos han quedado al otro lado de...
—Su invento.
—Si.Sí. Verá, mi invento es de una complejidad muy simple.
—¿Complejidad simple? ¿Como los grandes productos de la tele tienda?
—Yo no llego a tanto. Esa gente llevan mucho tiempo perfeccionando el arte de vender cosas que no funcionan. Si mi invento se populariza debería servir, debería servirnos a los milongueros. Se trata de un resguardador de fluidos personales volátiles. un desfluidizador.
—¿Un qué?
—Es un artilugio que impide que sus fluidos personales se mezclen con el de la persona con la que baila. A su vez preserva a los otros participantes de la ronda sin que sea necesario respetar la distancia obligatoria de un metro o dos entre pareja y pareja, depende a que practimilonga vaya. Porque por el momento todo son practimilongas.
—Es verdad. Es lo que hay. 
—Hay por todos lados brotes verdes. Milonguitas con poca gente que aparecen como fantasmas, con parejas de hecho o parejas armadas y testeadas con certificado de garantía. Eso se está viendo ahora, pero el papel del organizador pasa a tener una carga  de autoridad y vigilancia que muchos espíritus libres y rebeldes no están dispuestos a acatar. Cosa que no debería ser así si se pone en practica mi maravilloso invento y retomamos la buena senda.
—Pero, ¿es un artilugio para llevar?¿Se enchufa en algún lado para descontaminar el ambiente?
—No. No. ¿Usted dice algo como los «disuade alimañas Rombert»? No. Mi invento es de uso personal. Mire, se trata básicamente de una cúpula aislante. Por cuestiones de marketing y mal gusto le cambié el nombre original, que era más abarcativo y contenía en si propio la explicanción.
—Explicación.
—No.No. Explicanción. El jingle de promoción. Soy diseñador de juguetes infantiles y muchas de mis obras las presento con la explicanción. Como esta:
«Ahi viene la diversión,
con el monito de la cabeza loca
todos querrán frotarle la melena
al monito cabezon»
Tras el babero la mandíbula se me mueve perceptiblemente por la publicidad y el desafinado.Temo que después del confinamiento comiencen a verse patologías más serias que la de Panzetti por la calle.
—Dice que le cambió el nombre a su invento por mal gusto ¿Como se llamaba antes?
—Le había puesto —no se ria por favor— «El chorizo bailarín del profesor Panzetti». Me pareció con mucho gancho en su momento.
El camarero oculta mi carcajada trayendo oportunamente mi Pizza de queso solo. Es una pizzetta con un mar de tomate en el que flotan cosas rodeando una isla de queso hirviendo. Mientras veo como explota cual un pequeño volcán Krakatoa salpicando hacia el tomate el loco se pone a cantar.
«Es el chorizo bailarín,
Panzetti, Panzetti
Con el chorizo milonguearás sin fin
Panzetti, Panzetti» 
—Que pena. Si es pegadizo y todo. Pero ahora comprendo que suena un poco chusco, de mal gusto. Como la silbochicha esa que venía en una revista para pibes, ¿se acuerda?.  En los bocetos primitivos era una especie de traje personal que llegaba hasta los pies. Pero pensándolo mejor me pareció un poco incomodo para moverse por la pista. Al final opté por la forma de un cuarto de chorizo desplegable. Es como un vaso telescópico sin la rigidez. Se abre como un paraguas hacia abajo y tiene un par de mangas para los brazos del usuario. Se coloca encima de la cabeza y por medio de filamentos o radios flexibles  permite que no se caiga mas allá de los hombros. Habia pensado en sujetarlo a la barriga, pero me pareció más efectivo que cayera por el cuello.  Hay contacto, pero con el material aislante de alcohol en gel de las mangas no puede haber contagio.
El queso hirviendo ha dejado de salpicar para todos lados. Trato de cortar porciones con el cuchillo romo que me han dado. Debe ser a propósito para que el menjunje se enfríe un poco más. Naturalmente bajo el babero y lo uso como babero. La pizza tiene gusto a sal de anchoa. Me cuesta deglutir.
—O sea, si no he entendido mal, que el desfluidizador es una especie de campana con mangas... 
 —Algo así. El diseño, y eso es lo que lo hace diferente a todo, contiene un mini aspirador a batería con filtro en forma de boca, justamente a la altura de la boca. Si se produce expectoración o saliveo que contenga carga nociva, inmediatamente queda almacenado en el filtro, que además es intercambiable y personal. La persona humana lo ajusta a la cúpula y cuando termina la tanda se lo lleva para neutralizarlo con alcohol gel en una cubeta pequeña que viene con el invento. También puede limpiarlo con la escobilla adjunta mientras suena una tanda que no le interesa bailar, o llevar dos filtros aspiradores para ir cambiándolos. ¿Le queda más claro?
—Me hago una idea de su idea. ¿No es un poco caluroso?
—¡Que va! Como el material es el mismo que el de los enfriadores de vino antes de ir a  la milonga puede dejarlo en el congelador. Le quita las mangas, que son con cierre y lo deja unas dos horas enfriando. Así, hasta el sudor le saca mi invento. ¿No es ingenioso?
—¿Tiene por casualidad un prototipo?
—¡Por supuesto! Además tengo confianza en que al ver mi maravilloso invento les hable a los patrocinadores de LusiardoTango.Club para que mi creación tenga un lugar preferente en su catalogo de verano. 
—Patrocinadores. Eso es lo que le hace falta al blog. Patrocinadores. Ingenieros y redactores tenemos de sobra. Pero no hay platita.
Parece un poco decepcionado. Como un chico al que le dicen que le pagaran con un helado la limpieza de un cuarto vacío. 
—Ya veo... Si terminó su pizza se lo muestro en la plaza. Exige un poco de espacio.
—No tengo mucho hambre. Vamos.
El sol del mediodía es una fuerza poderosa. Panzetti abre una maleta de madera tipo viajante y deja ver algo parecido a una de esas pantallas de papel que se usan como lámparas baratas. Solo que está hecho con retazo de plástico del tipo que llevan las pelotas inflables para la playa. El filtro aspirador, esta pintado como una boca gardeliana, con el mismo esmalte de uñas que la mascarilla protectora del inventor. Extrae el filtro para mostrarme el pequeño aspirador. No creo que el juguete aspire mucho.
Saca también un cubo, de esos que se utilizan para enfriar cervezas. Y una botella con un liquido color rojizo que echa en el cubo. Parece enjuague bucal. Después despliega un par de mangas del tipo abrazaderas de silicona para horno y las une a la capucha que se coloca ajustando los radios, unas tiras finas pegadas con adhesivo. El loco se coloca todo el aparataje en cinco minutos y lo muestra orgulloso. Creo que tendrá más utilidad en una película sobre cuentos de Lovecraft. 
—Vea, vea, amigo mío. La amplitud es justa. Con estas mangas puede mantener el abrazo sin problemas.
Las veo un poco cortas. Pero no se lo digo. Está entusiasmado.
—¿Tendrá algún tanguito descargado en el móvil? Así le hago una demostración completa.
Pongo El Adios versión Donato. Panzetti comienza a bailar abrazando el aire. No lo hace mal. Si el invento prospera nuestras milongas  serán como un cortejo de calamares gigantes.
Luego de un minuto Panzetti hace un gesto y me pide que me acerque.
La voz suena atenuada por las capas de aislante.
—El aspirador. Me olvide de conectar el aspirador. Dele al botoncito —dice, señalando un botón verde encima del artilugio.
Al acercarme huelo el desfluidizador. Seguramente lo puso a enfriar al lado de un recipiente con estofado. El tacto es frío, pegajoso.
El ruido que hace el aspirador es el mismo de un torno odontológico. Lo imagino multiplicado por dos en la pista. Y luego por treinta, si la pista se llena. 
Sumando el natural murmullo de las conversaciones aquello será una bola de ruido insoportable.
A Panzetti no parece preocuparle mucho. Baila parando apenas en el compás. Lógico.
Una de las chicas de la terraza se suma al baile. Panzetti, sorprendido, la abraza. Es igual a una película de Ed Wood.
Nadie me hace caso mientras desato mi bicicleta escapando a todo pedal.
Con el ruido que hace el aspirador Panzetti ni siquiera se da cuenta que ya no hay tango.
Aunque a muchos, sin aspirador mediante, les pasa lo mismo bailando.






sábado, 13 de junio de 2020

Unas modestas propuestas para bailar cuando abran las milongas

Hace uno cuantos días me preguntaba cómo podría utilizar mis escasos conocimientos de prevención para extrapolarlos y así contribuir al bienestar de la cosa pública milonguera, cuando quienes parecen velar por nuestro bienestar y necesidades tengan a bien permitirnos asistir a nuestra primera milonga; una cuestión fundamental y que debería estar sustentada en una continuidad en el tiempo y en el espacio, por el bien físico y psicológico de todos. 
Consciente de mi infinita ignorancia, aunque teniendo tras de mi el inmenso bagaje de tantas inmortales obras literarias; dejo aquí asentadas algunas propuestas para enfrentar al enemigo con humor, tal como hizo en su momento el insigne Jonathan Swift y su memorable "Modesta proposición"  para acabar con el hambre en Irlanda (obra por la que no se lo tuvo en buen concepto. Si se toman la molestia de leerla, sabrán por qué),  rogando lean lo que sigue como un divertimento sano.
LO QUE LEERÁN SON SOLO SUGERENCIAS.
 Aunque se sabe,  muchas veces de una mala ficción nace una  buena idea.
Y viceversa.

AL LLEGAR A LA MILONGA.
Nada de demorarse en la puerta. Nada de exhibiciones de indumentaria, desfile de moda, curriculums inflados ni competencias de ego. Nada de muestrario de pergaminos habilitantes, amiguismos,  negociados y otros tratos de favor para intentar entrar a la milonga sin pagar.
No podemos hacer pelotón en la puerta.
No podemos hacer grupete en ningún lado.
REPITO. NADA. 
Se acabaron los corrillos de cigarro, las confesiones de invierno con «el pucho de la vida apretado entre los labios»

DIFERENCIAMOS AFUERA COMO LUGAR COMÚN DE RIESGO PROBADO Y ADENTRO COMO LUGAR ASÉPTICO CONVENIENTE Y CONTROLADO.

Dejaremos en el vestuario o colgador nuestros abrigos guardados en porta-trajes livianos o bolsas de tintorería rotuladas con nuestro nombre..
Tendremos que venir ya cambiados de casa para evitar atascos en los baños. 

UNA VEZ DENTRO
Pasaremos al vestíbulo de la milonga. donde seremos rociados generosamente con una solución antiséptica o haremos uso de jofainas con perfume, para limpiarnos las manos. Llegaremos con nuestros guantes al banco común, área de cambio compartida.  Si ya hay gente cambiando sus zapatos esperaremos, haciendo oportunos comentarios sobre el tiempo y Di Sarli a la distancia.
A ejemplo de las costumbres japonesas cambiaremos nuestros zapatos, dejándolos  en bolsas precintadas y procederemos a ponernos los zapatos milongueros, que hemos traído en una bolsa estanca, flotando en una solución de alcohol en gel, dentro de nuestros prácticos tarros herméticos de zapatos con el nombre escrito en el frente, para evitar confusiones.
 Luego de lo cual habremos de limpiar correctamente de gel el entorno y nuestras manos.

MASCARILLAS. ¿SI O NO?
SI. Pero deberemos pensar en mascarillas funcionales, con materiales confortables y diseños variopintos. A imitación de los yelmos de caballería de la edad media(es un ejemplo), nos protegerán sobre todo del rociado nocivo de las gotas de saliva en suspensión, el más evidente foco de contagio.  en sugestivo material fresco, forrando un armazón rígido, que supere en un palmo las narices, para que tengamos un agradable micro clima respiratorio dentro de nuestra propia mascarilla.
 A los señores fabricantes y los inventores sugiero mascarillas con motivos tangueros de sonrisas dibujadas. —No. No estoy pensando en Gardel— Con un tubo de diez centímetros grosor  saliendo por la izquierda y terminando en chimenea, para que nuestro flujo de aire sea constante y no nos lesione los pulmones. 

DISPOSICIÓN EN EL SALÓN
Ahora que por necesidad debemos  afrontar como un pariente no deseado la vecindad del distanciamiento social, tendremos más que nunca que mantener una mínima zona personal en sala, mesa y barra. Incluso apelando a indicadores o marcas en el suelo para evitar confusiones.

SALA: 
 para aquellos que no estén bailando ni tengan una mesa asignada será menester mantener un mínimo de un metro por hilera y fila, haciendo un presencial intercalado, ya asignado, cuidando no repetir sexo entre uno o otro. 


En el caso de una disposición enfrentada se alternará sexo a la inversa. Esta disposición además podrá ser rotatoria. Cada persona avanzara después de cada tanda  hasta el cuadrado siguiente. Lo que favorecerá la variedad de paisaje humano. 
 Se tendrán en cuenta excepciones. Por ejemplo, si quienes vienen a una milonga son pareja, ambos podrán compartir un mismo cuadrado asignado en su "zona de parejas" habilitada por los organizadores. Se preverá  un pasillo de libre disposición en zona común para ir a los baños y a la barra, con  indicaciones de desplazamiento en color en el suelo, tal como hacen en los hospitales o en los aeropuertos para evitar extravíos. 
Esto evitará lo que daremos en llamar a partir de ahora "Promiscuidad ambiental" que nada tiene que ver con otras promiscuidades que no nos atañen. 
Aunque nos interesen.

MESAS: 
Mantener el distanciamiento social en mesa es más sencillo de lo que parece. Deberemos dejar de pensar las mesas como una superficie plana. Ahora, una mesa para máximo tres personas, deberá tener, en los mejores casos, una especie de podio atlético en "T" invertida, para evitar intercambio de fluidos y a la vez favorecer el asentado de copa, vaso o vianda.
 Si es de material transparente, para ver a los otros ocupantes de la mesa, mejor. Ésto impedirá que las indeseables gotas nos toquen y a la vez favorecerá la conversación, siempre y cuando la persona del medio deje su copa o sustento en el medio.
 En las milongas mas pobres bastara con poner una caja de cartón que se eleve a la altura de la cabeza  abierta en el fondo, para crear este cubo de aislamiento. 
Añadir título

De esta manera podremos compartir conversación, alcohol y momentos con el mismo sano cinismo de siempre.

BARRA.
 La barra será como una ventanilla de banco con un compartimento para el dinero o la tarjeta(¿tarjeta en la milonga. Mínimo 6 euros? hum. hum.) —Una caja o cajón al estilo farmacia nos sirve—,  y otra abertura  para la recogida de alimentos. 
El acrílico o el plástico nos preservaran de inoportunos esputos, a la vez que nos aislaran de la ira externa. 
 Las viandas se servirán en servilleta, platos desechables y las bebidas, a ser posible en vaso plástico o copa que el mismo interesado habrá de traer desinfectada de casa. Así evitamos un foco seguro de contagio. O cirrosis por ósmosis.
Queda prohibido convidar.
Para comer podremos levantar la mascarilla, tratando de no chorrear por hambre o gula las inmediaciones.
 Una vez consumida la vianda o el bebestible el mismo consumidor lo abocara en el cubo de basura habilitado en la ZONA DE LIMPIAR(Ver apartado).

COMO ARMAR LA RONDA
SE ACABARON LAS IDAS A LA MESA, ESOS FLAGRANTES DELITOS AL CÓDIGO MILONGUERO. AHORA, SÍ O SÍ, DEBEREMOS CABECEAR O ESPERAR EL CABECEO
.
Con distancia y exagerando la gestualidad. Así deberemos sacar  a bailar. Como todos llevaremos mascarillas no hará falta preservarnos bailando con parejas pre asignadas, tal como se está sugiriendo en estos días. 
Tampoco tendremos esas dudas de cabeceo, en las que a veces la persona que no elegimos sale a bailar con nosotros aprovechando con picaresca  y velocidad la ocasión.
 Ahora el cabeceo será inequívoco, porque tendremos un metro entre cada persona. 
Hasta llegar a la pista deberemos respetar el carril marcado con la cinta de color correspondiente o avanzar a la pista desde el lugar donde estemos. Luego de encontrarnos con nuestra pareja SIN INVADIR NI AVASALLAR  ESPACIO  AJENO, entraremos en la ronda por orden de formado. 
La ronda deberá estar completa antes de comenzar cada tanda. Es prioridad de los organizadores  situar a cada pareja en su espacio en la pista. Un espacio que no deberemos vulnerar por ansiedad, virtud,egoísmo o egotismo.
El organizador deberá ser por fuerza animador y maestro de ceremonias de su milonga.
Nuestros bailongos serán espacios lúdicos. Y todos participaremos activamente de la milonga. 

 SE SUPRIME EL ORDEN DE JERARQUÍAS MILONGUERAS.
 SE ACABÓ LA RONDA EXTERIOR PARA LOS ENTENDIDOS Y LA INTERIOR PARA LOS PRINCIPIANTES  (SI ES QUE ESO FUNCIONÓ COMO TAL, ALGUNA VEZ).

COMO SE FORMA LA RONDA ANTES DE BAILAR - CONSEJOS PARA EL ORGANIZADOR.
Como se trata de hacer rondas concéntricas con un mínimo de un metro entre cada una de las ruedas se dispondrán las parejas de menor estatura en el centro pensando lógicamente que las parejas de mayor envergadura física podrán cubrir la ronda con menos pasos. 
Aunque todos los participantes tendrán la oportunidad de rotar de ronda según ocasión, orquesta y pareja. 
Eso sí. Como debe ser. Sin abandonar su carril, so pena de expulsión u ostracismo al RINCÓN DE LIMPIAR(más adelante hablaremos de ello).

EL PAPEL DEL MUSICALIZADOR

El Musicalizador deberá prever intermedios de dos minutos entre tanda y tanda, para que todos los bailarines o participantes estén debidamente situados. 
Deberá poner música acorde, que no dificulte el entendimiento y el armado de la ronda. 
Ayudaría  que, como hacen  nuestros mejores musicalizadores, anunciara en voz alta lo que pondrá.
 Y cuando la ronda esté formada. Pues ¡A Bailar!


PARA SALIR DE LA PISTA 
Cuando la tanda termine deberemos abandonar la pista ordenadamente. Primero los de afuera, sin besos —aunque se permite la felicitación y el guiño cómplice —ni abrazos.
Una forma seria salir ordenadamente por un espacio de entrada/salida, asignado. 

O en su defecto avanzando individualmente —o en pareja, en caso de aquellas ya constituidas —al espacio común marcado.




 LOS ORGANIZADORES HABRÁN DE TENER EN CUENTA UN ESPACIO DE UN METRO LIBRE ENTRE LA RUEDA EXTERIOR DE LA RONDA Y LAS MESAS.











¿Y COMO BAILAMOS?
Hemos llegado al núcleo, la parte central, el quid, el leiv motiv de este opúsculo: Bailar cómoda, agradablemente sin exponernos..

QUEDA DESTERRADO MIENTRAS SIGAN LAS ACTUALES CONDICIONES SANITARIAS BAILAR MEJILLA A MEJILLA BUSCANDO EL LABIO. 
Aparte de ser inadecuado, el contacto con la mascarilla de la pareja lo hace imposible..

LA POSTURA SERA ENFRENTADA TORSO CON TORSO Y CARA MIRANDO A FRENTES CONTRAPUESTOS.  SOBRE EL HOMBRO DERECHO DE LA PAREJA EN AMBOS CASOS.

Tal como muestra la figura. Así la mascarilla del leader y la  del  follower tendrán diferentes frentes, manteniendo el abrazo y respirando cómodamente sin pensar en goteos. 
Si se pudiera implementar la mascarilla con chimenea al lado izquierdo esta postura será ideal.

OPCIONES ALTERNATIVAS:

APILADO INVERTIDO.
Una propuesta que no deja de ser más bien un juego de calistenia. Para lo cual se deberá dotar a cada pareja de una cinta elástica que los una. A la inversa del apilado normal, en el que la postura de pirámide se logra a la altura del torso, con esta postura y la ayuda del elástico mantendremos los pies bien cerca y los torsos en la postura de prevención. Se desaconseja si la milonga es de reducidas dimensiones.
Se desaconseja, asimismo,  la milonga de reducidas dimensiones.
Deberemos en todos los casos bailar cómodos y hacer mucho caso al aire y al sobrante. Que haya suficiente espacio no significa que lo vayamos a cubrir a las zancadas con nuestras piruetas imposibles. Por prevención y por seguridad.

BAILE CON EXTENSIONES
Esto es más bien para prácticas principiantes. Se trata de que cada uno de los integrantes de la pareja sostenga un tubo de cartón (de mercería) de medio metro en cada mano. 
Será más bien un tango marionetistico: El NEOTANGO NUEVO.

SOBRE EL GIRO Y OTRAS FIGURAS ENFRENTADAS.
Deberemos además tener en cuenta que las figuras de giro  manteniendo el frente no son para nada beneficiosas.Un giro en velocidad puede salpicarnos gotas de sudor en los ojos.  Si se ejecuta un giro no podemos bajo ningún concepto quedar enfrentados mascarilla a mascarilla, por mas abierto que sea el abrazo, con nuestra pareja.
 Una opción seria disociar la cabeza hacia el hombro derecho en ambos casos y mientras se ejecute el giro. 
Habrá que practicar. y practicar. Y practicar.
Pero eso siempre.

DEL USO DE COMPLEMENTOS PREVENTIVOS

GUANTES Y CHAQUETAS DESECHABLES.
GUANTES ¿Sí o no?
Si el guante impide el contagio por sudor es necesario. Algo que tendremos en cuenta sobre todo en verano, cuando la profusión de icores humanos y vahos corporales se vuelve abundante. 

El hecho de tener nuestra cabeza sobre el hombro derecho de la pareja(Sobre, no apoyado) nos llevará a plantear posiblemente empapadores de hombro desechables.
O un hombro postizo de material liviano, que pueda sumergirse completamente en un balde con gel alcohólico —perdón, alcohol en gel—, u otros desinfectantes, para limpiar después de cada tanda. 
Este sistema, aunque novedoso, es también poco práctico.  
Además debemos tener en cuenta que habrá tránsito innecesario hasta el balde o cubeta de gel. Lo que puede ser un factor añadido de contagio.

GUANTES Y PAÑUELOS 
Una opción combinada que aúna una costumbre de nuestros milongueros venerables: El pañuelo perfumado en la mano que busca la otra mano en el triangulo. 
Esta puede ser una buena forma de volver a ese costumbrista buen modal casi perdido. 
El perfume con su alta concentración alcohólica  mantendrá a raya el sudor, posible fuente de contagio.
Para la mano que busca la espalda o el hombro, conviene un guante del material que sea, siempre que sea aislante
.¿Guantes fríos con el mismo material sintético que se usa para refrigerar botellas de vinito blanco?
Tendremos que probarlo. El vino también.

USO DE CHAQUETAS IMPERMEABLES O BOLSAS TIPO PONCHO.
También puede que sea una solución, rudimentaria, pero efectiva. 
Es cierto que agregará un factor ruido importante —el sonido de la bolsa puede distraernos del goce de la orquesta, aunque, si aprendemos a movernos con sigilo, nuestro baile ganará en calidad—, otro añadido acaso innecesario. 
Es algo que deberíamos probar en estos primeros., tímidos tanteos a la nueva milonga.
 Apelamos al ingenio de los diseñadores o creadores de vestimenta milonguera, para que pongan a trabajar su cerebro buscando los complementos más cómodos que podamos usar para maximizar la prevención. 

POSIBLES USOS DEL RINCÓN DE LIMPIAR.
Este es una deformación  de aquel "rincón de pensar" pedagógico, al que se mandaba a aquellos niños díscolos y revoltosos. 
Creemos en  la buena voluntad de todos. Pero a veces, las ganas de bailar, el ansia y la premura nos pueden llevar a cometer actos imprudentes. Como por ejemplo adelantar en la pista, buscar innecesariamente el contacto, favoreciendo el contagio o declarar nuestra pasión inconfesable a la pareja con verso y salivazo lascivo. 
Porque, hablemos claro, NADIE está exento de ser portador. Aunque parezca sano. 
Por eso se puede implementar este rincón de limpiar, con la cubeta de alcohol en gel,  y un cubo para abocar todo el material que desechamos, sea de uso o consumo comestible. 
Allí serán desterrados temporalmente  quienes,  abusando de su soberbia o fanfarrronería, hagan gala de poco civismo cayendo reiteradas veces en la temida "PROMISCUIDAD AMBIENTAL".
Allí se quedaran estos mentecatos, limpiando chaquetas u hombros postizos. 
Y, si su mala fe es reiterada, podrán ser expulsados de la milonga.
Deberemos ser rigurosos. No nos queda otra.

TRÁNSITOS EN GENERAL
Para favorecer la circulación en la milonga en general deberemos prever nuestros desplazamientos. También en general. 
Si vamos al baño no vayamos cuando termina la tanda y la posibilidad de aglomeración es mayor. Consejo que también se hace extensivo a la barra. 
Refrenemos nuestra ansiedad de baile. Dediquemos una tanda para ir al baño, sabiendo que emplearemos más tiempo por una cuestión higiénica. 
La toallita personal untada en gel puede ser eficaz.
 Pero esas mugrientas costumbres puercas de no lavarse las manos deben quedar atrás.
Lo digo porque había muchos que al escuchar un Pugliese o un Troilo apenas tenían  tiempo para cerrar su bragueta  y salir a bailar con la "promiscuidad ambiental privada" aún en la mano..

USO DE CARTELES INDICATIVOS Y RECORDATORIOS
Para que a ninguno se nos olvide el funcionamiento y desplazamiento de cada milonga, no vendría mal disponer de carteles con la cara de nuestros ídolos milongueros y frases de buen hacer. 
Aquí sugiero estos ejemplos. En paréntesis la cara sugerida.


MAS ALCOHOL(EN GEL) Y MENOS PASIÓN, PARA UNA SEGURA PREVENCIÓN(DI SARLI)
NO ALARGUE LA JETA NI BABOSEE. ES POR SU BIEN.(TITA MERELLO)
MANTENGA EL METRO INDICADO EN PISTA Y OTROS ESPACIOS(LIBERTAD LAMARQUE)
PROHIBIDO ADELANTAR.(TROILO)
MANTENGA SU VASO O COPA PERFECTAMENTE IDENTIFICADA. NO HAGA MEZCLADITOS CON COPAS AJENAS.(GOYENECHE)
CABECEE. ASEGURE EL CABECEO. Y LUEGO VAYA A LA PISTA.(MARIA NIEVES)
PROHIBIDO ABANDONAR LA RONDA EN MITAD DE LA TANDA.(PEPITO AVELLANEDA)
EVITE GRITAR. EL SALIVAZO INCONTROLADO ES PERJUDICIAL. Y EL MAL GENIO TAMBIÉN.(PUGLIESE)
NO TE VAYA SIN DESPEDIRTE NI AVISAR.(RIVERO)
LAVATE LAS MANOS, MUGRE.(CASTILLO)
PAGÁ LO QUE DEBÉS,(DISCEPOLO)


¿Y COMO NOS VAMOS DE LA MILONGA?
Como siempre. Cuando queramos. Pero para que el uso de nuestro espacio sea optimo debemos avisar al organizador, al empleado o a quien corresponda. Para que pueda limpiar la superficie que hemos estado ocupando. 
Así, otra persona podrá utilizar nuestro espacio sin prejuicio. 
Trataremos de no dejar nada que nos pertenezca en la mesa, o en el espacio que hemos usado. Algo que reducirá ostensiblemente los olvidos de zapatos y prendas.
 Agradeceremos. Caminaremos confiados sin volver la vista atrás. Pasaremos a la zona común donde nos esperan nuestros zapatos en bolsas estancas. Y luego, con el corazón henchido de alborozo nos iremos a nuestra casa, respirando a tragos cortos el alma de la noche.
Casi, casi como siempre.

PALABRAS FINALES
No podemos saber como será nuestro futuro cercano. Nadie puede.
 Posiblemente mis consejos disparen posibilidades. O se vean absurdos dentro de un tiempo.
Quien sabe.
 Deberemos ser conscientes del cambio. Las milongas, como las conocíamos ya no serán. 
Pronto se abrirá una nueva era de transición en la que deberemos apelar a la sabiduría y la paciencia para que nuestras milongas se vuelvan aquellos lugares entrañables donde hemos sido felices.
 Donde viven nuestros mejores recuerdos.
Una nueva época para trabajar aquellas cosas que no nos gustaban. Desterrar esas otras que nos parecían detestables. Y recuperar aquellas que nos mantenían vivos.
Es nuestro deber, como custodios involuntarios de una etapa que se cierra y que aquellos que vendrán conocerán por nuestras palabras. Por la emocionada forma que tengamos de trasmitirles la experiencia.
Será difícil. Será diferente. Un desafío que ganaremos con cabeza y corazón.
Desde este humilde espacio, animo a todos los que hacemos la milonga a explorar ideas, a contrastarlas, a probar. como si fuéramos recién llegados a un planeta nuevo. 
Con nuestra voluntad acrecida y nuestras ganas intactas.
Como si siempre fuera nuestro primer abrazo milonguero.

miércoles, 10 de junio de 2020

Algunas reflexiones milongueras con boliche vacío y bollo que se estira. Por Diogenes Pelandrun

El filosofo milonguero concibe el aislamiento como una parte necesaria del acto de pensar. Se abstrae del ruido y deja que la idea se escape lejos.  En casos como el mío, la asistencia regular a la milonga es, además, una ocasión de exaltación y goce. Es trabajo de campo, de un seguidor y admirador del denostado maestro Epicuro. Por eso mis ideas llegan lejos. Saben que me distraigo y no me esperan.

Hay gente que llena su respetuoso metro de distancias con soberbia. Se expanden como globos buscando que su ego nos contacte. Necesitan que su influencia se mantenga siempre en el aire. y cuando uno cree que una palmada basta para alejarlos, ese ego pegajoso, sucio como los globos de cumpleaños después de la merienda, se queda ahí, desagradando ese aire nuestro, que ahora valoramos necesario.

En estos meses aquellos que no tienen pareja instituida, que no practicaron regularmente sus pasos con su núcleo familiar, se han vuelto adictos al contacto por culpa de la ausencia. Cualquier cosa que intentan les sale. Hacen prodigiosos avances en la técnica. Sus pies buscan la perfección como el cuchillo el plato.
Pero nos sigue faltando el tenedor.

Bailaremos hasta que la pandemia nos separe, con la misma pareja o similar destreza emparejada.Y a modo de oficiante el organizador nos casara en la ronda. Para garantizar el compromiso ella me pondrá el guante y yo lo pondré a ella..
Abundaran las infidelidades de gancho y sanguchito. Y los divorcios.

Todo es cíclico. Aunque el eterno retorno  lo concibo como un envase de vidrio, una reencarnación barata e industrial, en la que a veces, tenemos la conciencia de haber vivido pasados que no han sido más que una mugre mal limpiada por las gastadas escobillas del destino.
Así, el tango bailado volverá  —ya ha vuelto— al ámbito privado. Al coto clandestino, al territorio de amigos, conocidos e insinuados. Como era antes que se pusiera moda, de tanto firulearse por París.

¿Tendremos que dejar nuestros zapatos de bailar en las milongas para que nos esperen?  ¿Servirán unos tacos descartables?  ¿Habrá una bolsa de milonguero/as disponible para quien no venga en compañía a la milonga? ¿Se podrá dar en la noche, cambio, segunda oportunidad o re-enganche como en algunos juegos de naipes?
¿Cual es el sentido de la vida?
¿Nuestra estupidez es solo un reflejo? ¿o una imagen y semejanza de lo divino?
Las respuestas son menos importantes que la curiosidad.


Con tanta inacción obligatoria han florecido como hongos artistas espontáneos. Gente que ha descubierto su oculta vocación y su destino. Por lo menos hasta que comprendan que por el  arte nunca se  paga mucho.Y la paciencia de la familia y conocidos es tan corta como sus donaciones.

No solo adivinaremos en los ojos de la prójima o el prójimo el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando la intención. Con la boca guardada detrás de la máscara viviremos para el momento del beso sanitario, cociendo deseos  con nuestras emociones sin destapar el guiso.

El Tango te está esperando. Y como lo sigas interpretando así con el pianito eléctrico  de tu sobrino te va a bajar todos los dientes en la esquina.

En cada pista vendría bien poner el nombre de festivales diseminados a razón de metro por el suelo. Una forma de viajar por todo el mundo sin salir ni siquiera del compás.
No me pises la Roma.

Con el auge de la clase virtual algunos aprovechados habrán quedado de maestros por comodidad o porque el alumno de tanto probar fiascos se quedó esperando ese algo más que nunca llega. Los buenos hacen clases selectas compartiendo su saber sin exponerse. Y los mediocres anuncian sus clases de rebaja agitando pelucas de colores.

Detrás de lo que vemos hay una trama oculta. La vengo pisando desde que nací. Por eso es que soy tan mal bailado. Existe en contra mío una conjura.

Siempre hay una conspiración en marcha. Y un traidor. Y uno que mira lejos, pero lo justo. Y uno que vende el guión, el libro, la película y la serie.
Pero quien  sabe y tiene los derechos de la trama ya está en otro complot. 

Con un poco de suerte y a este paso llegaremos a completar la tanda sin recibir codazos, ganchazos ni abrazos.

Comencé a estirar un bollo de pizza hace tres meses. Lo dejaba levar sabiendo que la masa madre que está en su corazón resiste el cambio. Lo ponía a enfriar un día o dos. Lo volvía a sacar y desplazaba un poco de territorio por la mesa para volverlo otra vez a la nevera.
Y ahí anda la pobre masa, queriendo ser pizza sin todavía tener los ingredientes.
Igual que las milongas que tendremos.

Habremos de cambiar los códigos por los protocolos. Y cuando el consejo oculto de sabios milongueros sanitarios nos de las directivas haremos lo de siempre: buscarle la interpretación que mas convenga a nuestra rebeldía.

.Nosotros, los que bailamos, les sacamos el refugio a los tangueros ocasionales. Esos que cuando sienten la angustia en los calzones cantan un tango por no llorar, y andan babeando el vaso con sus penas. Así que muchachada milonguera en receso: si vamos a usurpar parcelas de penuria no me vengan otra vez con "Los mareados"
Que se note que somos afligidos con frondoso catalogo. Cantemos juntos por videoconferencia: "Barro", "De barro" o Fangal"
Y que baile el que pueda.

En los tiempos de antes íbamos a la milonga. Nos cambiábamos de vida junto con los zapatos,bailábamos, comíamos, conversábamos y después nos íbamos. En las milongas que vendrán todos se darán cuenta que somos nosotros.
La mascarilla nos delata.

domingo, 24 de mayo de 2020

INFORME DE SITUACIÓN

DONDE SE VE QUE CUANDO NO HAY MILONGA BUENOS SON LOS TANGOS CORTESANOS Y EL HUMOR
̶̶ ¿Y ahora que toca? ̶̶ Pregunta Nina en la practica asistida de pasos y mixtos.
̶̶ Sacada lateral en sanguchito de roquefort y queso con apertura en giro de jamón, volcada y aceitunado en lápiz. o la posibilidad. Y después gancho milanesado con guarnición de volea tirabuzón a la parmentier o la posibilidad con caminata a paso cambiado y laminas de palmitos en ocho para atrás.  O la posibilidad.
̶̶  exploremos la posibilidad como una seria y necesaria opción ante el artificio…hum… ¿Estamos los dos hablando como personajes Catulianos?
̶̶  Son los días tantos, las semanas juntos en casa. La felicidad del verso a besos compartido. Hay que apurarse, sino, no llegamos al simulacro de las siete.
̶̶   Van veinte ensayos y bodas no oficiales. Por uno que saltemos no pasa nada.
Nos hemos casado  con mucha y sin ninguna ceremonia. A paso solemne, contrapaso, contratiempo, compás, silencio, espera y caminata en cadencia de vals en ceremonia rápida. Con un millón de amigos, con cinco.  Solos. Y con un gato de padrino.
 ̶̶  ¿Sabes que?  Ciertamente y a fe, te digo corazón, ¡Con que alegría, con que ganas, con que voracidad metería en este menú de alternativas amatorias una orgía de panqueques con dulce de leche!
 ̶̶ Bueno. Usemos el comodín de la posibilidad. Son casi las ocho.  Saltamos el protocolo de ensayos y nos vamos a dar una vuelta  a la tienda de productos del mundo para rellenar las facturas que hiciste con Dulce de verdad.
 ̶̶  ¡Y podemos llegarnos a ver como está «El Oriental» !
̶̶  ¿ queda en el Kilómetro reglamentario?
̶̶ Hay un camino por el que se puede llegar.  Con mascarilla, ropa de aventura y  posterior bañera. ¿Vamos?
Nos ponemos la ropa de paseo. Sacamos la basura, la arena de Adolfito y vamos caminando de la mano por las calles que ahora se ven un poco más llenas.
 Somos paseantes de la luna. En todos lados hay aerobistas con pintas de astronauta y diletantes del ejercicio  que agotan sus posibilidades cansándose al extremo.
La tienda de productos gastronómicos  del mundo esta cerrada.
̶̶ Bueno. Yo creo que a falta de leche buenos son membrillos.
̶̶ Tendremos que acostumbrarnos a estos placeres sustitutos.
Pasamos por el bar «Roñoso» cerrado y con las marcas de hace tiempo en un cartel amarilleado por la intemperie en el que se lee: «Se vamos de vacaciones por tiempo indefinido» «PRÓXIMAMENTE MILANESAS DELIVERY  CON HUEVOS A CABALLO»
̶̶  Es lo que se dice un reclamo publicitario. Jajajaja.
 Atravesando dos barrios ajardinados  por un sendero de tierra llegamos al Oriental.  Una barricada de alambre y candados cierra la entrada que ha visto tantos personajes de la milonga con los zapatos y la expectativa al hombro. Bordeamos por el lado de la sanja.
Las bombillas cuelgan del poste central ajenas de encendido.  La pista de tierra apisonada es  un salvaje jardín de flores coloridas que tapan el relieve del paso y el abrazo.
De la noche, la hazaña, el baile y la locura.
El Ring de los «Titanes de la milonga» con las cuerdas flojas es otro vacío en altura. Un poco más allá en la canchita de futbol donde Disarlis, Puglieses, Troilos y Darienzos hacen campeonato en estado de normalidad  veo una pelota pulpo decolorada.
Sin mesas ni sillas. Sin la vida de los talleres teatrales, Milonga «El Oriental» es una inmensidad  gris de fiesta terminada hace rato. Un potrero sin chicos, ni pelota.
Una criatura abandonada con una ristra de globos ya sin aire.
 ̶̶  Aquí volvimos del espacio casi estrellandonos con la Carlos Gardel 54.  Aquí dimos batalla contra los atorrantes del C.I.M. (Consorcio Internacional Milonguero) Aquí vimos bailar y despedimos a muchos amigos que ya no están. Aquí te vi presa de una promesa y un recuerdo. Y también, la noche que volví del Corazón de las tinieblas milongueras. Fue esa noche que quizá comencé inconsciente a esperar. Como esperé otras tantas difusas y vagas promesas de un amor, de este entregado amor que no sabia y ahora tenemos.Aquí, donde guardo los mejores momentos de mi vida milonguera y general.   No tendríamos que haber venido. Sin música ni gente bailando esto me hace mal.
̶̶  No Cátulo. Eso esta aquí. En tu corazón y en tu alma. Y Vive en tus escritos. Volveremos. Bailaremos. El mundo brillara de otra manera. Los abrazos serán más cálidos y concentrados por necesidad, amor. Que… ¿Me parece a mi o está saliendo humo de la parrilla?
Tiene razón, Hay humo, fuego. Y está Pococho. Con un extraño corte paje de flequillo desparejo.
̶̶  ¿Sera posible? Pococho me dijo que vivían en cuevas tipo bunkeres bajo el terraplén, pero no le creí. ¡Pococho! ¡Pococho!
Primero se acerca el uruguayo asador de la milonga. Y luego vemos a sus dos ayudantes, un poco más atrás.
̶̶ ¿Quien llama? ¿Quien osa perturbar la armonia de esta pista sin bailantes? ¡ Ah!  Detrás de la celada veo su bigote muchacho Lusiardo ¡Que alegría! ¡Hugui, escudero Hugui. bajad el puente levadizo sobre el foso!
Los tres llevan mandiles de cuero con diferentes motivos dibujados y mascarillas tipo visera de casco medieval.
Enseguida el ayudante del parrillero viene con un tablón que pone sobre la sanja.
̶̶  pasen por el medio que tiene doble tabla.
 ̶̶ Micer Bernal y Milady Nina. Bienvenidos a nuestra humilde ciudadela fortificada! ¡Aquí resistimos y llevamos nuestro mensaje de choripan a toda la  murguera comarca.
Los bunkeres habitación están con las trampillas abiertas. Parecen casas de enanitos  acogedoras. Estos atorrantes se han ingeniado para hacer muebles funcionales y llevar una modesta instalación de luz cálida.
 ̶̶ ¿Que cuenta Pococho?
̶̶  Apenas llegan nuevas de otras alquerias y fortificaciones.No ha llegado aún el juglar de la tarde con  timbales y sucesos. Pero aquí se mantiene el fuego intacto. Y los muchachos cantan y tocan  milonguita por si alguno se acerca.
̶̶   Estamos aprendiendo con la revista Tocotango y la Cantabó. Maestro Pococho. Dele brasa que ya llegamos tarde con algunos encargos.
̶̶  Si. Si. Disculpen los ilustres visitantes. El asado delivey llama.
̶̶  ¿Pococho esta bien , Muni?
̶̶ No le hagan caso doños.  Anda otra vez medio desnortado, como aquella vez que se creía Libertad Lamarque. Pero no le pasa nada grave.
̶̶ Tenemos Sobredosis de Principe Valiente. Son los únicos libros que encontramos para leer.
̶̶  Entiendo.
̶̶ Hacemos ejercicio,  arreglos del hogar. Vamos al curso  Bonsai del jardinero Cepito. Como estamos confinados en el mismo predio se nos considera una unidad familiar. Pero Pococho. Bueno. Ustedes saben.  Nos enseñó pasitos de murga, pero se cansó. Ahora, solo hace los asados. Lo mantenemos activo con algunos torneos de espadeo con escobas. porque sino piensa mucho en el hijo. El Pibe de las estrellas.
  ̶̶ Cada uno se entretiene como puede. Por suerte vimos el filón del delivery.  Vieytes y Luconi nos hacen los repartos
̶̶  ¿Los servicios Milongueros?¿también están en plan caballería?
̶̶  No, No. Ellos son de otra película. Salen con las mascarillas  Mad Max. En el carro que usan han puesto «Reparto de bifes a domicilio»
Nada me cuesta imaginarlos repartiendo y dándose mamporros con otros contendientes de la calle.
 La guerra Delivery sigue su camino por otros derroteros. Igual que todo.
Pococho viene con una tabla chorreante a modo de escudo.
̶̶  Milord. Milady. ¿Aceptan nuestra humildes viandas? ¿Se quedan a cenar con nosotros? El salón al aire libre es grande y la mesa de banquete tolera hasta Ocho comensales sin perjuicio. En un rato hay justa candombera con triciclo y estoque. Vendrá el conde Cepito.
̶̶ En otras circunstancias  aceptaríamos. Pero no.
̶̶  Créannos que nada nos gustaría más. Pero no se puede.
̶̶ Claro. Seguro. Tienen razón.
̶̶ Ahora… si por casualidad les sobran un poco de vacío y cuatro choricitos estilo Oriental para llevar les compramos.
̶̶  Por supuesto. Ustedes son clientes preferentes. Faltaba más. Tengo asadura adelantada.
̶̶  Ya les cobro doños. Miren nuestro nuevo logo. Con esto estamos arrasando.
La bolsa tiene un dibujo robado a Harold Foster, en donde la espada del Principe se ha sustituido por un pincho asador, con una morcilla pinchada.
«ASADOS VALIENTE, CON EL CHORIZO CALIENTE» dice el eslogan.
̶̶  De alto impacto Muni. De alto Impacto. Lo que si, si nos permiten…
En el poste central sigue pegada la estampita de San Finito Escabiadin, el patrono de los milongueros.
Hacia allí vamos sin hablar. La pista nos llama.
 La noche ha caído y de repente.
 Apenas somos sombras intuidas.
Nos abrazamos. Puedo ver en los ojos de mi amor el reflejo de gloriosas tandas.
Una guitarra toca sin acertar ninguna nota  un tango.
La voz de Muni,  en desafinado par canta «El  Porteñito»DONDE SE VE QUE CUANDO NO HAY MILONGA BUENOS SON LOS TANGOS CORTESANOS Y EL HUMOR
̶̶ ¿Y ahora que toca? ̶̶ Pregunta Nina en la practica asistida de pasos y mixtos.
̶̶ Sacada lateral en sanguchito de roquefort y queso con apertura en giro de jamón, volcada y aceitunado en lápiz. o la posibilidad. Y después gancho milanesado con guarnición de volea tirabuzón a la parmentier o la posibilidad con caminata a paso cambiado y laminas de palmitos en ocho para atrás.  O la posibilidad.
̶̶  exploremos la posibilidad como una seria y necesaria opción ante el artificio…hum… ¿Estamos los dos hablando como personajes Catulianos?
̶̶  Son los días tantos, las semanas juntos en casa. La felicidad del verso a besos compartido. Hay que apurarse, sino, no llegamos al simulacro de las siete.
̶̶   Van veinte ensayos y bodas no oficiales. Por uno que saltemos no pasa nada.
Nos hemos casado  con mucha y sin ninguna ceremonia. A paso solemne, contrapaso, contratiempo, compás, silencio, espera y caminata en cadencia de vals en ceremonia rápida. Con un millón de amigos, con cinco.  Solos. Y con un gato de padrino.
 ̶̶  ¿Sabes que?  Ciertamente y a fe, te digo corazón, ¡Con que alegría, con que ganas, con que voracidad metería en este menú de alternativas amatorias una orgía de panqueques con dulce de leche!
 ̶̶ Bueno. Usemos el comodín de la posibilidad. Son casi las ocho.  Saltamos el protocolo de ensayos y nos vamos a dar una vuelta  a la tienda de productos del mundo para rellenar las facturas que hiciste con Dulce de verdad.
 ̶̶  ¡Y podemos llegarnos a ver como está «El Oriental» !
̶̶  ¿ queda en el Kilómetro reglamentario?
̶̶ Hay un camino por el que se puede llegar.  Con mascarilla, ropa de aventura y  posterior bañera. ¿Vamos?
Nos ponemos la ropa de paseo. Sacamos la basura, la arena de Adolfito y vamos caminando de la mano por las calles que ahora se ven un poco más llenas.
 Somos paseantes de la luna. En todos lados hay aerobistas con pintas de astronauta y diletantes del ejercicio  que agotan sus posibilidades cansándose al extremo.
La tienda de productos gastronómicos  del mundo esta cerrada.
̶̶ Bueno. Yo creo que a falta de leche buenos son membrillos.
̶̶ Tendremos que acostumbrarnos a estos placeres sustitutos.
Pasamos por el bar «Roñoso» cerrado y con las marcas de hace tiempo en un cartel amarilleado por la intemperie en el que se lee: «Se vamos de vacaciones por tiempo indefinido» «PRÓXIMAMENTE MILANESAS DELIVERY  CON HUEVOS A CABALLO»
̶̶  Es lo que se dice un reclamo publicitario. Jajajaja.
 Atravesando dos barrios ajardinados  por un sendero de tierra llegamos al Oriental.  Una barricada de alambre y candados cierra la entrada que ha visto tantos personajes de la milonga con los zapatos y la expectativa al hombro. Bordeamos por el lado de la sanja.
Las bombillas cuelgan del poste central ajenas de encendido.  La pista de tierra apisonada es  un salvaje jardín de flores coloridas que tapan el relieve del paso y el abrazo.
De la noche, la hazaña, el baile y la locura.
El Ring de los «Titanes de la milonga» con las cuerdas flojas es otro vacío en altura. Un poco más allá en la canchita de futbol donde Disarlis, Puglieses, Troilos y Darienzos hacen campeonato en estado de normalidad  veo una pelota pulpo decolorada.
Sin mesas ni sillas. Sin la vida de los talleres teatrales, Milonga «El Oriental» es una inmensidad  gris de fiesta terminada hace rato. Un potrero sin chicos, ni pelota.
Una criatura abandonada con una ristra de globos ya sin aire.
 ̶̶  Aquí volvimos del espacio casi estrellandonos con la Carlos Gardel 54.  Aquí dimos batalla contra los atorrantes del C.I.M. (Consorcio Internacional Milonguero) Aquí vimos bailar y despedimos a muchos amigos que ya no están. Aquí te vi presa de una promesa y un recuerdo. Y también, la noche que volví del Corazón de las tinieblas milongueras. Fue esa noche que quizá comencé inconsciente a esperar. Como esperé otras tantas difusas y vagas promesas de un amor, de este entregado amor que no sabia y ahora tenemos.Aquí, donde guardo los mejores momentos de mi vida milonguera y general.   No tendríamos que haber venido. Sin música ni gente bailando esto me hace mal.
̶̶  No Cátulo. Eso esta aquí. En tu corazón y en tu alma. Y Vive en tus escritos. Volveremos. Bailaremos. El mundo brillara de otra manera. Los abrazos serán más cálidos y concentrados por necesidad, amor. Que… ¿Me parece a mi o está saliendo humo de la parrilla?
Tiene razón, Hay humo, fuego. Y está Pococho. Con un extraño corte paje de flequillo desparejo.
̶̶  ¿Sera posible? Pococho me dijo que vivían en cuevas tipo bunkeres bajo el terraplén, pero no le creí. ¡Pococho! ¡Pococho!
Primero se acerca el uruguayo asador de la milonga. Y luego vemos a sus dos ayudantes, un poco más atrás.
̶̶ ¿Quien llama? ¿Quien osa perturbar la armonia de esta pista sin bailantes? ¡ Ah!  Detrás de la celada veo su bigote muchacho Lusiardo ¡Que alegría! ¡Hugui, escudero Hugui. bajad el puente levadizo sobre el foso!
Los tres llevan mandiles de cuero con diferentes motivos dibujados y mascarillas tipo visera de casco medieval.
Enseguida el ayudante del parrillero viene con un tablón que pone sobre la sanja.
̶̶  pasen por el medio que tiene doble tabla.
 ̶̶ Micer Bernal y Milady Nina. Bienvenidos a nuestra humilde ciudadela fortificada! ¡Aquí resistimos y llevamos nuestro mensaje de choripan a toda la  murguera comarca.
Los bunkeres habitación están con las trampillas abiertas. Parecen casas de enanitos  acogedoras. Estos atorrantes se han ingeniado para hacer muebles funcionales y llevar una modesta instalación de luz cálida.
 ̶̶ ¿Que cuenta Pococho?
̶̶  Apenas llegan nuevas de otras alquerias y fortificaciones.No ha llegado aún el juglar de la tarde con  timbales y sucesos. Pero aquí se mantiene el fuego intacto. Y los muchachos cantan y tocan  milonguita por si alguno se acerca.
̶̶   Estamos aprendiendo con la revista Tocotango y la Cantabó. Maestro Pococho. Dele brasa que ya llegamos tarde con algunos encargos.
̶̶  Si. Si. Disculpen los ilustres visitantes. El asado delivey llama.
̶̶  ¿Pococho esta bien , Muni?
̶̶ No le hagan caso doños.  Anda otra vez medio desnortado, como aquella vez que se creía Libertad Lamarque. Pero no le pasa nada grave.
̶̶ Tenemos Sobredosis de Principe Valiente. Son los únicos libros que encontramos para leer.
̶̶  Entiendo.
̶̶ Hacemos ejercicio,  arreglos del hogar. Vamos al curso  Bonsai del jardinero Cepito. Como estamos confinados en el mismo predio se nos considera una unidad familiar. Pero Pococho. Bueno. Ustedes saben.  Nos enseñó pasitos de murga, pero se cansó. Ahora, solo hace los asados. Lo mantenemos activo con algunos torneos de espadeo con escobas. porque sino piensa mucho en el hijo. El Pibe de las estrellas.
  ̶̶ Cada uno se entretiene como puede. Por suerte vimos el filón del delivery.  Vieytes y Luconi nos hacen los repartos
̶̶  ¿Los servicios Milongueros?¿también están en plan caballería?
̶̶  No, No. Ellos son de otra película. Salen con las mascarillas  Mad Max. En el carro que usan han puesto «Reparto de bifes a domicilio»
Nada me cuesta imaginarlos repartiendo y dándose mamporros con otros contendientes de la calle.
 La guerra Delivery sigue su camino por otros derroteros. Igual que todo.
Pococho viene con una tabla chorreante a modo de escudo.
̶̶  Milord. Milady. ¿Aceptan nuestra humildes viandas? ¿Se quedan a cenar con nosotros? El salón al aire libre es grande y la mesa de banquete tolera hasta Ocho comensales sin perjuicio. En un rato hay justa candombera con triciclo y estoque. Vendrá el conde Cepito.
̶̶ En otras circunstancias  aceptaríamos. Pero no.
̶̶  Créannos que nada nos gustaría más. Pero no se puede.
̶̶ Claro. Seguro. Tienen razón.
̶̶ Ahora… si por casualidad les sobran un poco de vacío y cuatro choricitos estilo Oriental para llevar les compramos.
̶̶  Por supuesto. Ustedes son clientes preferentes. Faltaba más. Tengo asadura adelantada.
̶̶  Ya les cobro doños. Miren nuestro nuevo logo. Con esto estamos arrasando.
La bolsa tiene un dibujo robado a Harold Foster, en donde la espada del Principe se ha sustituido por un pincho asador, con una morcilla pinchada.
«ASADOS VALIENTE, CON EL CHORIZO CALIENTE» dice el eslogan.
̶̶  De alto impacto Muni. De alto Impacto. Lo que si, si nos permiten…
En el poste central sigue pegada la estampita de San Finito Escabiadin, el patrono de los milongueros.
Hacia allí vamos sin hablar. La pista nos llama.
 La noche ha caído y de repente.
 Apenas somos sombras intuidas.
Nos abrazamos. Puedo ver en los ojos de mi amor el reflejo de gloriosas tandas.
Una guitarra toca sin acertar ninguna nota  un tango.
La voz de Muni,  en desafinado par canta El  Porteñito.
Bailamos.
Y en el aire fresco que nos rodea, en ese tango, más tango aun por imperfecto  sentimos la memoria de la ronda y el abrazo en nuestro cuerpo.
 Aunque no haya milonga y no bailemos el baile, el recuerdo y la emoción siguen ahí..
Intactos y a la espera.
Bailamos.
Y en el aire fresco que nos rodea, en ese tango, más tango aun por imperfecto  sentimos la memoria de la ronda y el abrazo en nuestro cuerpo.
 Aunque no haya milonga y no bailemos el baile, el recuerdo y la emoción siguen ahí..
Intactos y a la espera.

lunes, 20 de abril de 2020

La casa, mi vereda y el buzón - Por Cátulo Bernal.

Bailamos en la milonga improvisada de la sala. Limpiamos. Volvemos a bailar. Creamos muebles nuevos para la nueva casa. Diseñamos vestidos, vestuarios y acontecimientos para el día que la cuarentena nos deje por fin ir a casarnos al hostal de los señores Mawartz. Inventamos nuevos juegos con las cartas, Hacemos castillos, creamos universos para que Adolfito  los destroce con sus felinas uñas sin cortar. Cocinamos, comemos, limpiamos, volvemos a cocinar. Nina trabaja telemáticamente y yo escribo. Hago clases de escritura creativa para mis abandonados alumnos y Nina diseña. Cocinamos, comemos, limpiamos. Mi padre  revisa sus notas sobre milongas vistas, milongas imaginadas y aquellas a las que quiere ir cuando la geografía vuelva a alargarse. Y todo el tiempo habla, y habla y habla. La primera noche de amor después de dos semanas separados la voz de papá me hizo saltar de la cama dejando abandonadas las caricias. Me asome al pasillo y a la puerta que da a la escalera del cuarto buhardilla que será mi estudio. Y ahi en el frío estuve oyendolo gritar a sus fantasmas. Ahora sabemos que habla en sueños mientras nos amamos en la oscuridad.
Es de tarde en la sala. Toda la casa es un universo de posibilidades. Imaginamos lo que hace falta en cada habitación mientras papa ordena su bolsa de disfraces, que siempre lleva en su mochila de viaje con ruedas vegetando donde la dejo en el pasillo de entrada. La bolsa de imposturas tiene complementos intercambiables, pelucas, bigotes, gafas y un kit de maquillaje. Mas del inspector Closeau que de Sherlock Holmes. Todo a medio camino entre Sherlock Holmes.
—¿Y no se dan cuenta que es usted?
—Mi fama no me precede nunca querida, porque siempre llego un poco antes y a lugares donde nunca estuve. Voy disfrazado porque me gusta y porque mi cara salió sin que pudiera evitarlo en la primera edición del Libro de la Milonguillas. Y los organizadores no dejaban de invitarme para que fuera, siempre que hablara bien de sus milongas o maratones Yo voy donde se me ocurre, si me queda de paso. Tengo un pequeño pisito en Toulouse y muchos amigos que me alojan gustosos donde me lleve el tango. Hay un par de fanáticos seguidores que van disfrazados a los bailongos. Se hacen pasar por mí con la esperanza de recibir un trato de favor y alguna vez me han dejado mal. Por eso he puesto siempre en mis libros que Marco Cholo no busca más recompensa que llegar a los sitios, ver, disfrutar y dejarlos asentados en un mapa que alguna vez será mundial. Lo hace porque le gusta y así estimula el transito inter cultural. Mis disfraces... bueno. Son extravagantes pero no  más exóticos que mucha gente que parece real detrás de sus vestuarios y bailes de diseño. El éxito de un buen disfraz radica en la interpretación. Como bien sabía mi querido Richard Burton.
—¡Que gran actor! En estos tiempos vendría bien volver a ver 1984. Creo que fue su ultimo papel. Esa mirada ultima de Jonh Hurt que se nos fue pero aún me guía...
—Hablaba de Richard Francis Burton. Aventurero, espía, espadachín y multilingue.
—Ah. Claro...El traductor de las Mil y una noches. No conozco mucho de su vida. Supe tener la edición traducida por Mardrus. A saber donde andarán aquellos libros. La de Burton, es más picante ¿no?
—Tampoco la he leído. Solamente leo historia. La ficción ocupa espacios inútiles en mi sistema de escritura. Debe haber sido. Los intereses de Burton por la sexualidad fueron vastos y siempre mal considerados por la sociedad victoriana. Tradujo también el Kama Sutra, ¿saben? ¿Y esto de que venia?
—Los disfraces.
—Ah. Si. Burton interpretaba sus disfraces. Se hizo pasar mucho tiempo por un árabe, un tal Mirzha Abdullah. Una vez sus compatriotas británicos lo encarcelaron creyéndolo  insurgente y lo torturaron. Pero el tipo no develó su identidad. El menos ingles y el más crítico con el imperio, por como trataban a sus forzosos «súbditos» en las colonias. Estuvo en África buscando las fuentes del Nilo con un tal Speke, que al final las descubrió. Se peleó con el racista de Stanley, el secuaz del belga emperador genocida Leopoldito en el Congo. «Dispara contra los negros como si fueran monos» dijo. Aunque no llegaron a la biaba o al duelo de espadas. El miserable Stanley no hubiera sobrevivido a un encuentro contra uno de los mejores espadachines y luchadores en combate singular de su tiempo.
—¿Stanley de «El doctor Livingstone, supongo»?
—Ese mismo. Un miserable. Un arribista, un piojoso. «El doctor Livingstone, supongo» ¿Qué le iba a decir el otro? Cualquier criollo perdido en África le hubiera contestado que sí. Ni siquiera lo trajo de vuelta. Se llevó la fama. Pero Burton,  Burton encaja perfectamente en los ambientes rufianescos de  aquellos bailongos primitivos, Hasta es posible que hablara lunfardo con «La flor del Dios te libre», mientras se bajaban cañas y otras sustancias.
—Ah. ¡Eso es Borges! ¿No era que no leías ficción?
—Borges, es Borges. Y no es ficción. Es lo más parecido a la realidad que existe. Esas realidades de atmósfera concentrada que con tanta intensidad describe el maestro eran las frecuentadas por  Burton. Aunque no es posible que se encontraran. Él murió con el nacimiento del Biógrafo.
—¿Tiene muchas biografías?
—Varias. Pero hablaba del cine que es de 1890.
—Claro. Borges casi nació con el siglo veinte.
  —Literariamente podrías arreglarles una mesita a pie de pista del Oriental, querido en alguna de tus entradas.
—Una precuela. Un Oriental mas bravo e indómito, con peleas y cuchillos clavados por abajo de la mesa.  La barra de los Burton .Con Borges como el escritor inocente y casi provinciano con un puñal bajo la sisa del chaleco, Carriego ya avanzado en la tisis pero hábil con el revolver al estilo Doc Holiday versión Kirk Douglas y un personaje cómico aunque duro a la hora de despenar fulanos, alguien como Steve Buscemi en Cosas que hacer en Denver cuando uno esta muerto. Burton usaría un estoque metido en el bastón  o un machete y los cuatro irían en busca de milongas, peleas y amores con muchachas nobles y desvalidas. Hasta se podría hacer una película.
—No. Esos temas tuyos nunca venden amor.
—Jajaja. ¿Ves  como no hay que leer mucha ficción querida? A este muchacho se le va la cabeza.
—Por eso, entre otras cosas, lo quiero. Su imaginación y su poesía lo hacen único. Lo supe la primera vez que lo vi.
—Hay una película parecida. La adaptación de un libro de Herbert Asbury. por Scorsese. Ahí salen muchachas desvalidas, enfermas, muertas de hambre y otras más temibles. Es sabido que al hombre le encantaban los lupanares y ese entorno de rufianes y pandillas con bailongos fuleros. Como los que recrea Asbbury en Gangs de Nueva York  con Mag «La tirantes» haciendo de portera en alguna milonga no iban a pasar los vivos  de siempre diciendo «Sabes quien soy yo».
—Vi la película. No me gusto mucho.
—Normal. Hollywood tiende siempre a hacer nobles a  las gentes mas viles. Es un tema y un libro para mi admirado Peckinpah. Ashbury, retrataba a los rufianes y miserables casi como si fueran sujetos de estudio en un gran tratado antropológico. Mags la tirantes, según nos cuenta, era una tiparraca alta, que se sujetaba el vestido con unos tirantes, tenia una pistola al cinto y una porra en la muñeca. Si alguno se hacia el loco le daba con la porra y le arrancaba la oreja de un mordisco. Tenia una jarra con alcohol y las orejas en la barra. Aun así era menos terrible que otra célebre pandillera: Maggie Gato del infierno que usaba unas uñas de metal para destripar tipos en las batallas campales. Las bandas de ladrones, patoteros y asesinos que forjaron la primitiva metrópoli no hubieran prosperado sin el apoyo de los políticos. Una nación que lleva en sus orígenes esa impronta de malvivientes y pandilleros. Explica muchas cosas del mundo que dicen liderar. Asbury también cuenta otras cosas mas bien inverosímiles, amarillistas del estilo que inauguró el mas conocido asesino impune de la historia, Jack. La diversidad de visiones de un mismo hecho real hace que la historia sea siempre más interesante que la ficción.  ¡Si les contara algunos sitios donde he estado! No tan terribles como algunos donde anduvo el hombre, pero.....Recuerdo una milonga de trópicos que se llamaba Cuchipai. Una mala traducción del  lunfardo. Pasaba uno con un tacho de agua marronosa y si eras una persona tenida en aprecio o visitante ilustre te mojaban la cabeza con un cucharon. Más de una estrellita perdió los dientes ahí, por malinterpretar una norma de cortesía local. Y muchos salieron huyendo como pudieron de las palizas. Por eso hago mi Libro de las milonguillas. Para que no se den ese tipo de malentendidos culturales que muchas veces provocan el conflicto. Aunque las milongas en todo el mundo parecen iguales no lo son. En absoluto.
—Hablando de milongas infames. Nos encontramos con los muchachos con tu Stanley, Nimbes. ¡Que tipo desagradable!
—Amrico. Amrico. No. Quiero creer que no es ni será nunca como el inmundo Stanley.  De joven no era así. Fue un personaje querido en el ambiente. Alguna vez fuimos compañeros, los muchachos milongueros, jugadores y algo más. Cambió. Cambiamos.  Hubo... tuvimos serios encontronazos.
—Esa guía de las peores milongas...
—¡Era una buena idea! Se vendió  Él, no la guía. Mentiras, mentiras. Yo quise decirle. Nos fajamos en medio de la pista  una vez. Me da vergüenza decirlo.
—¿Qué pasó? Si eran íntimos tiene que haber pasado algo muy grave para que estén como están, enfrentados acérrimos.
—Cosas de la vida hijo. Yo... preferiría no hablar de ese tema. Me trae muchos malos recuerdos. Como dice mi amigo portugués el gran Taulo de Sardo que ha sido para mi como Yañes de Gomera «Tenho saudades do tempos mocos. Mais uma fez favor!».
— ¿Qué?
—Tengo nostalgias de los tiempos idos. Mais uma dicen en los bares portugueses cuando quieren otra de lo que sea que estén tomando. Yo hablo con fluidez e ignorancia varios idiomas querida. Eso también es Borges. Taulo fue uno de mis primeros cronistas ayudantes en festivales.  Le puse así porque tarda dos compases en llegar al que quiere pisar.  Estoy pensando mucho en el estos últimos días. Esta quietud me tiene un poco loco. Si quieren bajo a ver como esta todo, sacar la basura y comprar lo que haga falta.
—¿Es día de salir?
—Ya van cuatro dias de la ultima vez.
—¿En serio? No me daba cuenta...
—Por eso. ¿Qué traigo?
—Pollo, lentejas, papas, calabacines, harina y levadura para pizzas y tortas fritas que hace tiempo. Y si puede Clemencio también arena para Adolfito. Pero no se ponga en riesgo. Cátulo puede ir.
—No te preocupes querida. Necesito diez minutos de lejanía. Y fumar también. Lo más importante la arena para el dueño de casa. Se hace querer el canalla... Por cierto querida, ¿Adolfito se llama así por Becquer o por Bioy?
—Por ninguno de los dos. Cuando era chico tenia como un mechón en la cabeza muy particular. Ahora ya no. Llévese el barbijo y los guantes. Y cuídese.
—Si no se van a probar mas disfraces los guardo.
—Ya está. No se demore mucho Clemencio que ahora habrá más gente. Y lleve el móvil por cualquier cosa.
- Sí. Sí. Vengo ahora. El tiempo que me lleve comprar y un buen cigarro. Permiso hijos míos.
El ruido de la puerta cerrándose un poco más tarde nos resulta extraño. Nos damos esas caricias lascivas y cotidianas de amor casi de estreno, que no se dan si hay un tercero. Después de un largo rato sin palabras se oye un trueno.
—Espero que vuelva antes de las primeras gotas,
—¿Por qué se habrán peleado esos dos?  El vínculo de los compadres de milonga es fuerte.
—Una mujer. Una mujer, seguro.
—¿Vos decís que se pelearon por mi vieja?
—¡No seas pavote! Alguien de la milonga. Pero no le preguntes. No quiero que se sienta incomodo.
—Ahora vendrá disfrazado del Taulo de Sardo ese. Seguro que se llevó algún bigote para ponérselo en la escalera. Siempre hace algo así. Ya no sorprende.
—Bueno. Nosotros si podemos sorprenderlo disfrazándonos.  Yo me disfrazo de poeta romántico y vos de vieja tipo Terry Jones. ¿Que te parece?
—¡Buenisimo! no creo que se enoje si le saco algún complemento de la mochila, ¿no? ¡Si supiera que Adolfito duerme ahí!
Voy al pasillo. La mochila que se había transformado en parte de la casa, no esta.
—No. No. No. Otra vez. Y justo ahora.
—¿Qué pasa?
—Se fue con la mochila. Se... No va a volver.
—¿Se fue? ¿Por qué?
—No le gustan las despedidas. No le gusta mostrar sus emociones. Así se fue de casa cuando se separó de Mama. Es...es de esa manera.
—Pero... ¿Vendrá a la boda?
—Ojala pudiera decirte que sï. Pero no. Ya no.
Quiero salir a buscarlo pero sé que es tarde. La puerta se cerró detrás de él hace unos diez minutos. Poco después nos llega un mensaje a los dos por el móvil.
Hijos míos. Estos días juntos me han dado mucha felicidad y paz. Pero extraño el camino. Y aunque ahora no pueda emprender otra exploración debo volver a casa antes que la cosa se ponga más fulera. Y yo sentimental. Debo ocuparme de mis asuntos y mis afectos, que me esperan en Toulouse. Les doy un equivalente a mi bendición y mis sinceras gracias por todo. Cátulo sabe que no me gustan las despedidas. Si estoy por aquí cuando se casen es probable que me llegue a compartir el momento con ustedes. Quien sabe. Muchos cariños a Adolfito y que el azar nos sea favorable a todos, especialmente a ustedes que se quieren bien.
PD.: Entre Nimbes y yo hubo una disputa por el amor de una mujer.
 No. No fue tu madre, hijo querido.

PD.2. Si me olvide de algo háganlo suyo y disfrútenlo con alegría y sin vergüenza.
PD.3 :Los quiero.



La casa tiene ahora silencio de sobra. En la buhardilla, encima de la cama hay un estuche con dos anillos de boda y un par de pasajes ida y vuelta sin fecha a Istambul.





domingo, 29 de marzo de 2020

Volviendo a casa

"También es digno de mención, aunque no de elogio la milonga de Sakara, el emprendimiento faraonico de una pareja de malos profesores  que al ganar  un bote acumulado de 30 millonazos cuando iban al bailongo decidieron invertir en ego su buena suerte montando un bodoque que les hizo perder hasta lo que no habían disfrutado. Como el nombre al que hace referencia, este ambicioso proyecto preveía una pirámide escalonada con pistas al exterior, suelo de madera pulida, pintada  en jeroglífico de jardín de infantes y  paredes en material acrílico de alta resistencia, para facilitar la vista desde el interior en la que estaban las zonas de esparcimiento y contemplación, con mesas y barras en cada uno de los cinco niveles "idealmente" accesibles por merito y valía en el baile. La escalera de cemento sin baranda -para quien quisiera emular y comprender a los obreros del valle de los reyes se clausuró por peligrosa y se invirtió en un mal diseño de ascensores lentos. Subir en el Apis o en el Hathor no se recomendaba, por lo que Horus y Bast siempre iban llenos.  En cada uno de los pisos y sus cuatro lados se abrían portales que llevaban a la estrecha pista a resguardo del vacío por unas barandillas con tiestos florales y una profusa flora que los malintencionados llamaban "Los jardines colgantes de baba y momia" al asimilarlos a un estilo babilónico tardío. Si al primer nivel correspondían los principiantes y los pataduras que por poco mérito abonaban menos, los siguientes  hasta llegar al último en donde solo milongueaban los Sakara y su difusa, aunque interesada, corte de amigos, sacerdotes  y alcahuetes no siempre correspondía al cínico criterio selectivo que estos cretinos exigían a sus clientes y hacían cumplir a sus empleados, pobres asalariados a los que se conoció popularmente como "Los egiptos del Bajo Nilon" por el horroroso uniforme híbrido Brillante diseñado por Irma y su entera dedicación a los horarios imposibles a los que eran sometidos. Aquellas gentes soportaban ademas del infantil maquillaje  todo el peso del negocio mientras las dueños se regalaban derrochando las pocas ganancias en bobos y caprichos. Una de las razones por las que la pirámide cargaba de mala energía a cualquiera que entrara en busca de milonguear exótico.
El tercer piso de este monumento a la vanidad  nunca registró visita. Las personalidades, las figuras y otros colados con titulo de experto  subían directamente al cuarto piso, antesala del templo de Ra y cenáculo Sakariano, para bajar escandalizados por el incremento en la entrada de cinco en cinco euros según nivel.  Si los hijos del sol no los  habilitaban por boca de sus sacerdotes y sacerdotisas -calvos por contrato- recalaban forzosamente en la segunda planta, donde se avenían a bailar, calmo su orgullo y su dinero. Porque a la cuarta planta  V.I.P. solo iban a parar los muy grandes o los muy ricos, si es que llegaba alguno a este antro en medio de la nada. Al nivel superior, el antedicho templo de Ra en principio solo subían los semidioses. Con el tiempo cualquiera que elevara su oración de papel moneda al falso clero o al empleado descontento podía acceder  a  la cúspide del ego, en donde Irma y Emilien sentados en tronos y con la doble corona asumían el papel de divinidades fecundadoras  mientras recibían los favores y la admiración de su grupo intimo alcahuete a los que agasajaban con manjares criollos y preparados afrodisíacos que no les funcionaban.. Llegar hasta la cima buscando la excelencia milonguera para encontrar una corte de tontos en declive  disfrazados en plan dioses y bailando o copulando estilo momia a la vez que ahumaban sus furores con vino de la casa al costado de una parrilla self service no era un plan que pudiera mantenerse mucho tiempo.  Como todo derroche sustentado en ideas movedizas  la pirámide, diseñada por un arquitecto orientalista que se Hacia llamar Ptah Latraba  comenzó a tener  fallas estructurales, cosa que siempre pasa cuando los sueños de grandeza y las utopías se fraguan al apuro en la cosa real. La masiva afluencia del primer mes hundió medio metro el monumento siliconoide. El servicio y las decepciones un poco más. Sin control ni ingresos que amortizaran la inversión Milonga Sakara terminó cerrando a los cinco meses Y su orgulloso nivel superior abierto a la terraza otrora en altitud de 25 metros -hoy en diez  y bajando- es  asilo de los enloquecidos  Sakara y otros indigentes que viven de sus cultivos y la caridad de aquel que detiene su coche en medio de la carretera, para adentrarse en un camino polvoriento y hacerse un selfie en esa aberración plástica  que no resistirá más de dos lustros"

                    Clemencio Bernal - El libro de las Milonguillas.

Íbamos adelante  queriendo hacer las paces con mi pasado y buscando a mi padre Clemencio. Y resulta que estaba detrás, allá en mi hogar futuro, sentado y conversando amablemente con Nina. Así que dejamos  las Tangomaratones que comienzan a clausurarse por riesgo de contagio  y nos apuramos a volver por caminos que empiezan a cerrarse.
 Romulo Papaguachi Duerme en el asiento trasero del tangomovil cansado de las horas, los todos incluidos, las anécdotas. Piton Pipeta  intenta conferencia con Martita vía móvil. Diogenes Pelandrun habla de las mascaras que en tiempos de la peste protegían a los médicos, una representación del escribano de los dioses egipcios, Thot, el de la cabeza de ibis.
 Y yo me veo  de purpura y bailando a la luz de la luna en la glorieta del hostal milonguero de los señores Mawartz.
Devoramos distancia  y si hay que pasar fronteras nos sirve que el tangomovil tenga aun la impronta del su anterior dueño, el  párroco exorcista que imagino similar a Diogenes Pelandrun con su negro pelo tratado en aceites y sus gafas purpura vampiro.  La disquetera hace sonar un solo de guitarra acompañado de campanas. Muy interesante.
- ¿Será que podemos poner en la informal ceremonia este tema en el momento trascendente? ¿Que es?
- El maestro Zappa. "Watermellon in  easter hay" de la opera rock  Joes Garage.1979.
- Y yo que pensaba que era del tango.
-Soy del tango, pero en casa solo escucho los discos del maestro. Podemos arreglar que ustedes entren a la glorieta  del casorio con este tema,  Que lo toque la orquesta es un poquito más difícil.
- ¿Habrá orquesta?
- "Todo es posible en el reinado de la mente"
La ciudad esta cerca.  El trafico es fluido o casi inexistente. Son las ocho de la noche y no se ven coches.
Piton Pipeta conecta por fin en Videoconferencia.
- ¿Nono, donde estas?
- Llegando. ¿Te paso a buscar por el teatrito?
- No. No. Han cancelado todas las actividades en el Oriental. Y todas las milongas. Estamos en estado de alerta...
-¿que? ¿El Oriental cerrado? El Oriental no cierra nunca. ¡No puede cerrar!
- Todo cerrado. No vayas al "Roñoso" Y  si ves algún boliche abierto trae frutas, verduras y papel higienico.
- ¿Papel Higiénico?
- Si. parece que es importante tener papel higiénico. Mucho. Todavía se ven algunas cosas en las góndolas, pero papel no.
- Es que en confinamiento el papel higiénico tiene mucha utilidad.. Hasta sirve para hacer titeres. Espero que  los muchachos hayan guardado el papel en los baños de la pizzeria. En crisis siempre desaparece. Aunque mas despacio que la razón y la lógica - Diogenes  hace sonar la bocina del tangomovil alertando a un grupo que cruzando sin ver lleva carros con papel, licor  y birras.
Que no falte el alcohol en cualquiera de sus formas.
 El paisaje es otro, La ciudad un fantasma de tres de madrugada. En las calles vacías solo vemos algunos turistas buscando algo y gente con los carros de la compra llenos volviendo como zombis a sus casas. Perros con mascarilla y dueños con bozal, respirando corto. gente que corre. haciendo deporte o asustados.
Dejamos a Piton Pipeta y luego a Romulo Papaguachi, aun dormido y sin enterarse bien que pasa.
Unos pocos transeuntes hacen  colas en las puertas de: tiendas chicas, farmacias,  verdulerias.
Empleados de supermercado descansan en la puerta de su lugar de trabajo al lado de camiones asediados.
No llegan a reponer.
-Si estos trabajan a destajo no quiero ni pensar como estarán los hospitales y los centros de salud.
- Este virus se propaga por paranoia. Más allá de los síntomas las consecuencias de la irresponsabilidad , que son reales son las que más miedo dan. Tanto tonto ocupando la atención y los cuidados destinados a gente que de verdad está mal o en tratamiento. Sea  conspiración o no. Sea leve o muy grave habrá muchas muertes por mal comportamiento y egoísmo.
- Vamos a tener mucho tiempo para filosofar y hacer poemas. Para leer y ver películas. Para mi será como un ensayo hasta la boda. Quien sabe cuando..
Llegamos al piso que será nuestro nuevo hogar. Hay luz en la ventana del balcón. Las hojas nuevas de los arboles me impiden ver si hay movimiento.
- Cuidate Catulo. Y saludos al viejo y a la dona. Parto a la elipsis y a rescatar la media masa-  Diogenes hace sonar su famosa bocina milonguera, con los primeros compases de Quiero verte una vez mas."
"tarde que me invita a conversar"
Tendremos muchas tardes como esa con mi padre Clemencio.
Abro la puerta buscando mis afectos.

"En otra ocasión alguien me llevó a una milonga organizada por Hare krishnas Troilianos. A saber como habían llegado a ese  singular estado de conciencia en el que adoraban a Troilo y mantenían las formas del krihsnaismo. El suelo era de palisandro. Las mesas: alfombras y cojines a ras de suelo.  Una orquesta de sitar, armonio, flauta, tambor y pandereta interpretaba tangos mantras para que los devotos, con tunicas amilongueradas -para favorecer el cambio de peso-bailaran despojados de todo ornato y zapato, pivotando en patas, como suelen decir los gauchos. La entrada de diez euros venia en forma de libro con un condensado del bhagavad-gita y un casete con mantras pichucos. Por cinco pesos más servían una cena completa  en unas bandejas compartimentadas al estilo oriental: te,  unas pizzetas  de sabor picante y textura  grumosa y unas bolitas de leche condensada con miel.. El aire olía a sudor y a incienso fino. En un momento uno de los músicos comenzó su deformado mantra. Hare Troilo, Hare Troilo, Troilo Troilo, Hare Rama cantaba aquel desfachatado. Viendo a las parejas y escuchando su canto monocorde tuve una ensoñación en la que el gordo montado en un carro aleccionaba a su amigo Aryuna Fiorentino a la vez que disparaba bandoneonazos. Creo que fue sin duda el fortisimo te verde y los sahumerios que me pusieron en un estado de conciencia que no calificaría yo de superior, aunque mucho  tenia de alterado. Salí a bailar con una de aquellas muchachas sintiendo su cuerpo libre debajo de la túnica. En un momento creo que subimos unas escalinatas hacia un cuarto  iluminado con velas. Solo recuerdo del después el olor excitante de su cuerpo, un ganesha con la cara de Troilo y el machacon sonido del mantra acompañado por unos platillos tibetanos. Desperté en el umbral de una casa, con muchos libros de Prahupaba  en la mano y el casette en un dedo. Lo escuche al llegar a casa, alegre, confuso. Era un remixado en en que los intrumentos acompañaban el legendario "Nocturno a mi barrio" del gordo. Y aunque busqué mil veces  el sitio y aquel estado de conciencia no hubo caso.
Digan ustedes si eso no es un tango"

                          CLEMENCIO BERNAL "El Libro de las Milonguillas"

miércoles, 11 de marzo de 2020

La milonga de amanecer- Buscando a Clemencio. 3

"Quienes conozcan los abruptos acantilados de Cornualles no dejaran de preguntarse porque a Linder Crusfish, milonguero  de importacion e improbable nacionalidad, venido a más luego de varias temporadas frecuentando los peores tugurios bailables del planeta se le ocurrió montar una pista en Lands End, el fin de la tierra visto desde el lado de las Islas Britanicas. Si uno  tiene la suerte de encontrar y en consecuencia preguntar a un milonguero natural de aquella céltica comarca, este hipotético bailarín hablara de leyendas arturicas o mitos que prefiguraron una rara forma de bailar milonga avant la milonga y que el emprendimiento delirado de Crusfihs buscaba en realidad  un receptáculo de poder  telúrico tal y como los buscadores de leyendas buscan la espada Excalibur o la cueva donde Merlín, el mago vegeta prisionero. El caso es que el hombre se hizo traer en helicóptero una pista prefabricada con madera de roble y asentandola con  seis estacas de hierro de metro y medio que hizo clavar en la tierra la dejo oscilando entre el borde, el peligro y la leyenda. Y allí se sentó a esperar que vinieran los desesperados del tango a inaugurar su pista, mientras se sentaba escuchando Fresedo detrás de una barra con licores surtidos que hizo traer desde Penzance con un camión que dejo todo a doscientos metros del abismo. "Si vienen hasta aquí y se animan a bailar poniendo en peligro sus vidas es porque aman el tango y por el son capaces de cualquier sacrificio. Los que vengan no se harán  los artistas desdeñando tandas y personas. Bailaran con el alma y el corazón, bailaran por su vida sin pose ni artificio." dicen que dijo Crusfih entre Fresedo y Canaro, mientras comía dos cornish pasty, la típica empanada de Cornualles, con patata, carne, cebolla y nabo. Y efectivamente, los milongueros llegaron, contra vientos, frío, malos caminos,  autobuses con horarios inconvenientes o barcos apenas navegables. Tomen nota todos aquellos holgazanes que se  quejan porque la milonga les queda a cinco paradas de metro. Como sea, parece que en algún momento llegó a tener en noche de Sábado hasta 20 parejas, sin contar las tres o cuatro no documentadas que luego de un gancho exagerado fueron a dar literalmente con sus huesos en el mar o los roquerios, episodio que marcó el final del sueño de Crusfish.
 He de decir que en algún festival me he topado con quien me contó que había bailado en aquella pista y que no era un bloque hecho de roble sino un tronco de secuoya de 8 metros de diámetro y cuarenta centímetros de grosor, datos que se agregan a este  imposible que duró una primavera y un verano, un poco más que algunas otras milongas pasajeras que incluso tienen menos existencia en la memoria que este tozudo proyecto llevado a cabo, al menos en leyenda, por Linder Crusfish.
En todo caso y aunque esta mítica milonga con pista en equilibrio sea solo una invención de vino y horas tardías persiste en el imaginario de no pocos  viajeros y bailarines con los que me he cruzado en mis crónicas milongueras. Especialmente en aquellas noches de pista vacía que todos los organizadores han tenido y que les sirve de consuelo y fortaleza cuando la duda les hace preguntarse "Para qué" mientras hacen cuentas que no saldrán y bailan en silencio su pena. "
                              CLEMENCIO BERNAL - El libro de la Milonguillas.

"Suena un piano la luz esta sobrando se hace noche de pronto y sin querer"
-Catulo...Catulo!
las sombras se arrinconan esperando  a grisetta.
-Catulo! que esta sonando el movil. Catulo!
-Ehhhh. Ah. donde?
"las sombras que esta noche trajo el"
-En la tangomaraton de madrugada. Está sonando el móvil. Contesta que seguro es importante?
"me obligan"- Hola. Hola!
-hola amor, como estas?
-Dormido, aquí cerca de la pista.. Me dormí no sé en que tanda. Ahora solo quedan quince y tres vestidas como los locos de la Iglesia milonguera de los primeros pasos.
-Informe.
- Eh? Estas leyendo otro de los libros de Nero Wolfe?
- Y a vos que te parece mi Archie Godwind. No bailas como los ángeles ni sos tan pícaro pero Archie no escribe poemas como vos.
- Lili Rowan a tu lado es una sombra. Bien.  Informo. Hemos pasado cuatro maratones y dos festivales. Hemos comido en bares que parecen almadías sin rumbo. Hemos visto una ciudad costera tal y como miraba la tentación el Cristo y el diablo veterano de Romulo Papaguachi ha hecho aguas barranca abajo sobre una fiesta de regaeton
- Hacer aguas? Me voy a casar con un arcaísmo de carne y hueso. Si no querés decir mear  porque no queda bien en el blog se puede decir tambien orinar.
-Eso mismo. Se me ha pegado el estilo de escritura de Clemencio, de tanto leer su libro de las milonguillas. En cuanto a Diogenes Pelandrun al ver la mala calidad de algunas comidas de festival se le ha dado por montar un puestito itinerante de pizzas y viandas a la parrilla.
-¿Pizza a  la parrilla? ¿Donde encontró la parrilla?
- El tangomovil tiene en el baúl un tambor alemán a carbón y pilas. No preguntes porque lo lleva. Pero es muy útil, porque tiene tapa. Empezó como una broma para consumo personal pero ahora más
 de uno se acerca a comprar. En una maratón nos esperaban. Pitón Pipeta, que es nuestro Saul Panzer improviso un cartel con unos cartones "Pizza, filosofia y tortas"
- ¿Tortas también hace?
- Tortas da para el que no entiende muy bien sus conceptos filosóficos.. Parecemos una compañía de teatro. Diogenes Cocina, Romulo hace la promoción con su voz de radio y cuenta anécdotas de la edad dorada, Piton se encarga de conseguir los asientos y las mesas -vaya a saber de donde las saca- Y yo recito poemas milongueros en payada. Todo de 12 a cinco, antes de la matiné y la milonga. Así nos esta saliendo más barato el viaje.
- Suena como unas vacaciones juveniles.
- Si. Espero que encontremos pronto a Clemencio. Tanto girar por ahí pero el alma la tengo allí, a tu lado.
-Satisfactorio. Pero hay algo que tendrías que saber. Por eso te llamo a esta hora.
- No, no. será una mala noticia....Ahora que Mauré canta Judas. No...no vamos a casarnos?
- No seas bobo. Ni chiquilin. Es otra cosa. Es Clemencio. A Clemencio  no lo van a encontrar.
Siento la oscuridad y eso que esta llegando el alba. Nina habla, pero yo no la escucho. Pienso en que tendríamos que haber devorado los caminos, buscando a Clemencio. Mi padre. Ahora si. Ahora es mi 1964, tal como escribió Borges cuando supo que su madre había partido. Estoy solo. Estoy solo.
- ¿Que pasa Catulo? - Diogenes ve mi cara y adivina la tragedia.
- Es Nina. Dice que Clemencio. Clemencio. ...Bueno.Ya no hay Clemencio. Se acabo. Como Cuando jack lemmon le dice a Sissy Spaceck en "Missing"
- que decís. Esta delirando y dormido todavía.
- Volvemos a Casa. Dice Jack. Volvemos a casa. Nina... que te cuente Nina.
.-Sin saber como le doy el móvil y me siento al lado de la pista, viendo bailar para acallar mi pena. Yo no pensaba. Yo no quería. Yo...He perdido tantos momento. Y ahora esos momentos no volverán.
Diogenes se acerca con el móvil en la mano.  Y una copa de vino en la otra.
-^Bueno. Hasta aquí llegamos. Tenés razón. Se acabó el viaje despedida de soltero..
- Déjenme solo. Pídanle por favor al musicalizador que ponga "Adios Nonino"
-Solo una cosa antes que te hundas en el drama y nos regales esos poemas que parecen las tripas desgarradas de un gatito de peluche. Nina sigue al móvil. Mas vale que escuches bien lo que te esta diciendo pavote.
- Nina... Estoy...Estoy destrozado..
- Amor, ¿vas a escucharme de una vez? ¿Vas a dejar de imaginar cosas y centrarte en lo que te digo?
- Es que uno tiene solamente un padre.
- Y esta aquí. Acariciando a Adolfo. Llegó recién del aeropuerto con alfajores y pastafrola. Estamos desayunando.
-Que?
- Que se enteró del casamiento, averiguó mi dirección y te está esperando en casa.
-...
- Satisfactorio, ¿no?


"Otro señor quiso hacer una milonga al lado de un placido lago donde dormía una comunidad de cisnes solo porque quería ponerle a su bailongo "El lago azul" Como no consiguió una orquesta típica aquel cretino convenció a músicos locales para que tocaran tangos con sus instrumentos.Gaitas, tubas, cuernos, pífanos y címbalos.   Trajeron mesas de falsa piedra,  Hidromiel y  dudosos licores. Pasteles de riñones, confituras y otras delicatesens de la región. Apenas llegaron los milongueros los músicos se pusieron a tocar algo que parecía Firpo, pero con aires celtas.
Aquella milonga duró dos de aquellos tangos. Al tercero los cisnes, que en realidad eran gansos arrasaron con la concurrencia a picotazos. Ni el cartel de "El lago azul quedó de aquel dislate.
¿Porque se empeñan los soñadores en seguir adelante con su proyecto milonguero aun cuando saben que ira destinado al fracaso? Que hace que una persona razonable pierda todos los ahorros de su vida montando una milonga en un lugar inaccesible? La milonga es producto de la ciudad que la aloja y un reflejo de la sociedad que la consume. No alcanza con un buen sitio, un lugar pintoresco o o un buen suelo. La milonga es las gentes que se reúnen  a bailar o a conversar y la voluntad. He visto milongas en todos los rincones del planeta. Muchas fracasan. Muchas triunfan. La mayoría se mantiene. Pero después de tantas noches, he llegado a sentir en algunos sitios  magia, como si hubiera un entramado, un emplazamiento de lineas ley milongueras que dan y toman  poder de los que bailan. Y en esos lugares y momentos  especiales el baile no queda en el tango. Hay implicadas formas ancestrales, ritos ocultos a los ojos del hombre moderno. O eso queremos pensar los que vemos el baile como algo que canaliza en nuestros cuerpos y nuestros abrazos.
 Bailamos, como invocamos a nuestros profundos dioses personales, buscando su favor, su aceptación y un guiño del azar que nos haga explicable aquello que no tiene su porqué definido. Bailamos como oramos, dejando nuestras suplicas en el vacío, que nunca nos devuelve nada. A lo sumo una risa o el eco del pasado revisando el pasado. Encastrado al presente a  las patadas como si toda nuestra andadura en estos andurriales de aquí abajo fuera una secuencia vistosa con muchos momentos emotivos y tiempo  para aplausos y no este eterno ensayo.
Que tampoco es  -ya lo sabemos- muy eterno que digamos.

                Clemencio Bernal . El Libro de las milonguillas.